Martes 9 de Febrero de 2010
 
Noviembre 2008
Dom Lun Mar Mié Jue Vie Sáb
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30            
R = Con publicaciones
A = Fecha elegida
  Por Cartonista
  Ceceña   Robert-ito  
  Boligán   Naranjo  
  Delgado   Bobadilla  
  Omar   Luy  
  Carreño     

  Por Editorialista
 
  Por Seccion
 
 -   a   a   a   + 
O P I N I Ó N 
D A V I D   M A R T í N   B A R A J A S 
Rebelión magisterial
El pacto cupular entre Elba Esther Gordillo, presidenta virtualmente vitalicia del SNTE, y el Gobierno del Presidente Felipe Calderón

El pacto cupular entre Elba Esther Gordillo, presidenta virtualmente vitalicia del SNTE, y el Gobierno del Presidente Felipe Calderón, que concretó la Alianza por la Calidad Educativa, el 15 de mayo, genera un extenso y profundo descontento entre el magisterio, donde cunde la rebelión contra el charrismo sindical empanizado y la política educativa del Gobierno panista de Felipe Calderón en tanto trastoca las condiciones generales del trabajo docente, so pretexto de mejorar la calidad de la educación, definiendo con la cúpula sindical gordillista el contenido y alcances de la reforma educativa. Más de un millón de maestros y maestras fueron ignorados para esbozar una nueva política de Estado en la materia.
Semejante desprecio al magisterio explica sobradamente los procesos de radicalización en Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Puebla, Veracruz, Hidalgo, Quintana Roo, pero, sobre todo, Morelos, donde 20 mil maestros de la sección 19 del SNTE cumplen hoy lunes 78 días en paro de labores y han conformado, la mayoría de ellos, el Movimiento Magisterial de Bases en busca de nuevos derroteros, teniendo como demanda central que la ACE pactada en las alturas se eche abajo, además del desconocimiento, para todos los efectos legales a que haya lugar, de la dirigencia del SNTE, negándose terminantemente a sentarse a dialogar con el Gobierno del Estado de Morelos si los representantes de Gordillo están presentes.
Mientras tanto, 400 mil niños continúan sin clases. Según el Gobierno estatal, alrededor de 150 mil están siendo atendidos por maestros sustitutos a fin de que el ciclo escolar no se pierda por completo.
Las protestas del magisterio contra el cacicazgo político-sindical que domina el SNTE, se recrudecen en casi todo el país, expresándose en distintas vertientes que, sin embargo, buscan confluir en un frente nacional para poner fin al autoritarismo sindical, bajo la férula de Elba Esther Gordillo, y enfrentar con la mayor fuerza posible el proyecto privatizador de la derecha gobernante para el sector educativo, que empieza discretamente a abrirse paso con la pretensión de que las asociaciones de padres de familia asuman como su responsabilidad el mejoramiento físico de las instalaciones educativas, desentendiéndose el Estado, por tanto, así sea parcialmente (por lo pronto), de su responsabilidad constitucional para proveer educación pública gratuita.
Imposible no escuchar el crujir del andamiaje sindical gordillista ante la fuerza en ascenso del magisterio disidente que rechaza sin medias tintas el liderazgo sindical autoritario y corrupto que Gordillo encabeza y moldea con patéticas pretensiones modernizadoras, teniendo el virtual espaldarazo del régimen calderonista, no obstante sus intermitentes desencuentros verbales con la secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota.
Asimismo, están con ella los poderes fácticos y parte de la intelectualidad mexicana, cargada a la derecha, que se escandaliza con la radicalidad de las protestas magisteriales pero guarda silencio sobre el abominable cacicazgo sindical que Gordillo preside en agravio de la educación, siendo evidente que su poder se ejerce a la vieja usanza del charrismo sindical crecido a la vera del priato, y está siendo usado con fines personalistas para seguir manteniendo el viejo rol de interlocución privilegiada con el Presidente de la República, más aún desde que la lideresa del SNTE fue pieza clave para la política de alianzas del entonces Presidente Fox.
Ahora lo sigue siendo de modo más determinante todavía bajo la Presidencia de Felipe Calderón, beneficiada por el generoso pago de facturas que éste le hizo por sus inestimables servicios prestados durante la jornada electoral del 2 de julio de 2006 mediante un intenso cabildeo de "ultima hora" con gobernadores priistas afines a su causa.
Tras romperse con el asesinato de Colosio en 1994 las reglas no escritas del sistema priista para la sucesión presidencial, tocó a Zedillo protagonizar el ocaso del presidencialismo. Desde entonces ha venido acentuándose un proceso de fraccionamiento del poder político en beneficio de los llamados poderes fácticos, que no casualmente han cobrado relevancia, destacando por obvias razones el "poder de las estrellas".
Sin la sombra paralizante del "Tlatoani" priista sexenal, Gordillo acrecentó su fuerza hasta convertirse en factor decisivo para inclinar la balanza en los procesos electorales de carácter local y federal, a costa, sin embargo, de estirar tanto las cuerdas de su basto poder que éstas comienzan a romperse, una a una, por sección sindical y escuela, al quedar como nunca en evidencia el divorcio entre su estilo personal de controlar un sindicato, apostando con ese capital político en la ruleta del poder, y las bases magisteriales en ebullición que buscan sacudirse el yugo de la maestra-cacique para instaurar la democracia sindical y conseguir mejores condiciones de vida y de trabajo.
Si bien el Presidente Calderón no puede distanciarse de la maestra Gordillo sin socavar sus propias bases de poder, es también una realidad que el imperio sindical de aquélla se resquebraja a lo largo y ancho del país. De suerte tal que ya no puede colgarse la medalla al mérito de la estabilidad política que ella se ha empeñado presumir.
Basta observar la fuerza con que se movilizan los maestros por sus demandas en distintas entidades del país, y la capital de la república, para concluir que el ciclo político de la maestra-cacique se agotó.
Los maestros y maestras de México no constituyen una masa sindical que pueda ser tratada en forma autoritaria sin generarse un enorme conflicto político y social.
Sin medir las consecuencias de sus actos, el gobernador panista de Morelos, Marco Adame, exacerba aún más el descontento por su pretensión de dividir al magisterio morelense y amagar con sanciones a los maestros y maestras que no retornen de inmediato a sus centros de trabajo.
Roto el diálogo, sólo queda el lenguaje de las macanas, los gases lacrimógenos y las detenciones.

dmartinbara@hotmail.com

H E R R A M I E N T A S    D E   L A   N O T A
 
  Contáctanos 
 

 
 PUBLICIDAD
O P O R T U N I D A D E S
LO MÁS...
LEIDO
VISTO
COMENTADO
MOSTRAR :
LO MÁS RECIENTE
LO DE SIEMPRE

Código de Ética    Historia    Mapa del Sitio   Contáctanos    Directorio    Bolsa de trabajo    Sitios de Interés
Todos los derechos reservados. Editorial Noroeste, S.A. de C.V.
Generada en: 0.05943 segundos