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Puerto viejo
Cada quien...

El historiador romano Plutarco, cuenta que un patricio de nombre Publio Clodio Pulcro estaba perdidamente enamorado de Pompeya, esposa de Julio Cesar y que en una ocasión, disfrazándose de ejecutante de lira, se coló en una fiesta exclusiva para mujeres a la cual asistió el motivo de sus desvelos.

Seguramente Publio abordó con sus requiebros a Pompeya, pero aparentemente no logró conducirla hacia el pasional terreno de la infidelidad. Julio Cesar fue enterado del episodio y montó en cólera en contra de su mujer por haber provocado, tal vez sin quererlo, la pasión del frustrado enamorado y le lanzó la frase: "No basta que la mujer del Cesar sea honesta, también tiene que parecerlo".

La expresión del afamado romano ha prevalecido a través del tiempo y ha tomado otras variantes como la de "no basta con ser señorita, también hay que parecerlo", mas sin embargo, hay que aceptar que a través de los años, los modos y costumbres de las féminas han cambiado, de tal suerte, que en la actualidad, la popular conseja empieza a sonar obsoleta ante la realidad que vivimos y su vigencia, aparentemente está oteando su final.

En la actualidad, las mujeres participan de manera notoria en el ámbito laboral, en la arena política, en las competencias deportivas, en las diferentes manifestaciones artísticas y en un prolongado etcétera de actividades. Pero no solo eso, las más recientes generaciones también han roto tabúes en el comportamiento personal, utilizando ropajes extremadamente ligeros; profiriendo palabras altisonantes; bailando de manera recargadamente erótica; divirtiéndose hasta rayar el amanecer; haciendo uso de su sexualidad con diferentes parejas; fumando e ingiriendo bebidas alcohólicas sin ningún recato y en el extremo, hasta quedar botadas en la vía pública.

Pero por supuesto, ese rompimiento de costumbres, del clásico estilo de vida femenina, ha generado conflictos en la percepción de las viejas generaciones que se ven inclinadas a preenjuiciar a las mujeres que muestran costumbre liberales, juzgándolas como prostitutas y ha dado pábulo a las hipótesis que afirman que el vestir provocativo, es factor determinante en el incremento de los embarazos o de los agresiones sexuales que sufren las mujeres.

A principios del año que corre, el policía canadiense Michael Sanguinneti recomendó al sector femenino de Toronto, que no usaran ropa provocativa, ya que eso incitaba a los hombres a cometer ataques sexuales. En ese mismo sentido, hace unas pocas semanas, el Presidente Municipal de Navolato, Evelio Plata, afirmó que las minifaldas son la causa del incremento de embarazos entre las adolescentes.

El sector femenino aludido por Sanguinneti de inmediato respondió con sendas manifestaciones públicas y decidieron autocalificarse como "Sluts" cuya traducción significa desaliñada, sucia y también se aplica a las mujeres promiscuas.

La acción canadiense rápidamente encontró eco en todo el mundo y se está replicando en distintas ciudades, con el ánimo de decirle al corto entender del conservadurismo y del machismo que no tiene derecho a juzgar a una persona por su forma de vestir o de conducirse.

Por supuesto, las acciones de protesta de las féminas de la tierra de la hoja del Maple, también ha llegado a nuestro país y el día de hoy, en la ciudad de México, a eso de las dos de la tarde se realizará una manifestación bajo el duro lema de "Todas somos putas".

De acuerdo a la convicción de las organizadoras de esta inédita manifestación, han tomado el adjetivo de putas, porque bajo la óptica de algunos, principalmente de los hombres, todas las mujeres en un momento de su vida, han sido calificadas como prostitutas.

También están plenamente convencidas de que las practicantes del llamado oficio más viejo del mundo, a las cuales el exquisito poeta Jaime Sabines les dedicó su poema "Canonicemos a las putas", deben ser respetadas por la sociedad y que de ninguna manera se justifica ataque alguno en contra de ellas, por el simple hecho de ser putas.

Por ello, durante la marcha gritarán consignas como las siguientes: "¡Basta! Yo decido sobre mi cuerpo y No, es No." "Si me pongo medias de red y tacones de aguja: no, significa no." "Si la apertura de mi falda sube hasta mi muslo: no, significa no." "Si en cualquier momento decido no consumar el acto sexual: no, significa no." "Si me pongo una borrachera marca no se asuste: no, significa no". "Si bailo de forma sensual: no, significa no." "Si el escote de mi vestido es épico e invitador: no, significa no". "No, Significa No".

Sin lugar a dudas cada quien es libre de pensar y actuar, pero también hay que decir que el cambio de vida de nuestras jóvenes y de algún sector de las que ya arrancaron varias hojas de sus calendarios, está cimbrando los cimientos de las consideradas como buenas costumbres.

En lo personal, me quedo con el bando que entiende que la delicadeza de la sensualidad femenina y el encanto de lo secreto, deben prevalecer.

Gracias por su atención. Espero encontrarme con ustedes en este mismo espacio las semanas venideras. Por lo pronto, les deseo lo mejor. osunahi@yahoo.com.mx

H E R R A M I E N T A S    D E   L A   N O T A
 
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