Homenajean a ministeriales caídos en El Fuerte - Periódico Noroeste
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Homenajean a ministeriales caídos en El Fuerte
Familiares, compañeros y autoridades policiales dan en Culiacán el último adiós a los agentes caídos; las autoridades policiales indicaron que la pérdida de sus compañeros es irreparable
11/07/2012 | 00:00 AM

CULIACÁN._ En el Instituto Estatal de Ciencias Penales y Seguridad Pública la atmósfera es de duelo.
Cinco de los siete policías ministeriales reciben un homenaje póstumo en las exequias oficiales.
Homenaje de cuerpo presente. Deudos frente a los féretros. Una nota lúgubre de corneta hiere el oído. Policías de rostros impersonales bajo el pasamontaña. Miradas absortas en la nada.
Esposas e hijos ausentes en la soledad de la muerte. "La pérdida del padre, del hermano, hijo o compañero cercano, que muere violentamente, es un dolor que sin lugar a dudas no reparan ni compensan las palabras ni cualquier acción...", lee el Procurador Marco Antonio Higuera Gómez.
Agentes de rostro desnudo ensimismados, inexpresivos.
 "Hoy es un día de dolor y de tristeza para quienes integramos y formamos parte de la Policía Ministerial", expresa Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, "Chuy Toño".
Los homenajeados observan desde la muerte que los aprisiona en el marco de una fotografía en el lecho del lábaro nacional. "Comandante Ildelfonso Ruiz Valenzuela...", se escucha en el pase de lista.
"...Presente", responden. Los fusiles se aprestan. El cerrojo retumba en la bóveda del gimnasio.
Fuego... fuego... fuego... La diana de la corneta recorre la piel y atenaza la garganta. Los deudos se estremecen. El llanto fluye y el cuerpo desfallece. La bandera plegada bajo el marco fotográfico en manos de los deudos rompe el dique que se desborda en lágrimas.
 Las viudas besan el cuadro y se lo enseñan a sus hijos. Los niños lloran. Los agentes funerarios sacan los ataúdes. Indolentes ante el dolor.
"Ya vienen por mi papá", dice el niño ajeno a la muerte, "¿por qué no lo seguimos...?" Las carrozas dispuestas en hilera reciben los féretros. Una hilera de ministeriales se extiende hasta la salida del instituto. La banda de guerra encabeza el cortejo. Un policía da los golpes de tambor con furia. La mandíbula apretada, la rabia ante la indolencia
de la muerte. Una joven desfallece en el piso. El desmayo. El olvido momentáneo de la realidad.
Las viudas cargan con el peso del marido ausente en la inminencia de la vida...

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