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La manera china de hacer las cosas (2)
Alfonso Araujo
10/02/2013 | 00:00 AM

Una anécdota más de la cultura china de la flexibilidad, pero esta vez del Siglo 6 a.C.:
El Duque de Zheng tenía dos hijos: Zhuang y Shuduan. La madre favorecía a Shuduan, pero al final el duque heredó su trono a Zhuang, por lo que la reina y el hijo desfavorecido empezaron a conspirar para usurpar el poder. Primero, obtuvieron del nuevo duque la concesión de la ciudad de Jing y empezaron a acumular fuerzas y provisiones para más adelante rebelarse.
Zhuang estaba consciente de las intenciones de su hermano y, a pesar de las protestas de sus consejeros, le permitió irse haciendo fuerte. Shuduan se adjudicó algunos territorios fronterizos y demandó tributo de ellos, reforzó sus murallas, almacenó provisiones y armas, y equipó a sus hombres para asaltar la capital. Mientras tanto, su madre la reina le había prometido abrir las puertas de la ciudad desde dentro cuando llegara. Cuando el Duque Zhuang se enteró de la fecha para la cual estaba planeado el ataque, ordenó a sus generales que guiaran un ejército que derrotó y atrapó a Shuduan.
Tras su victoria, Zhuang arrestó a su madre en un palacio y juró, "¡No nos volveremos a ver mientras caminemos sobre la tierra!" Pero al poco tiempo se arrepintió de la severidad de su juramento, movido por su deber filial.
El asunto llegó a oídos de Ying Kaoshu, un sagaz regente, que pidió audiencia con el duque. Zhuang sirvió un banquete, y durante la comida observó que su huésped ponía con cuidado a un lado del plato todas las piezas de carne que le eran ofrecidas. Cuando le preguntó la razón de este extraño comportamiento, Ying respondió: "Su sirviente tiene una madre, que comparte todo con él. Pero la pobre nunca ha probado una carne tan deliciosa como la servida aquí. Pido permiso para llevarle una poca". Conmovido por estas palabras, el duque suspiró profundamente, diciendo: "Por lo menos aún tienes una madre a quien honrar y servir. Pero yo no". El duque confesó las circunstancias de su juramento y también expresó su arrepentimiento ante la resolución. Entonces, Ying le reveló su plan: "Hay una manera de salir de este dilema. Todo lo que debe hacer es cavar un túnel bajo la tierra. Así, ambos pueden bajar y encontrarse ahí. ¿Quién podría entonces decir que ha faltado a su palabra?" El duque aprobó la idea e hizo cavar un largo túnel, que lo llevaba desde su palacio hasta un palacio cercano donde había instalado a la reina. Este encuentro marcó el final del distanciamiento entre ambos.

El autor es académico ExaTec y asesor de negocios internacionales radicado en China
alfonsoaraujog@gmail.com

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