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Martes 21 de Octubre de 2014    
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Síndico procurador sus funciones y obligaciones
César Javier Carbajal Espinosa de los Monteros
05-08-2007
 
Es casi nulo el conocimiento que se tiene de la figura de Síndico Procurador de un Ayuntamiento, por lo que se estima prudente que la sociedad mazatleca y sus sindicaturas, conozcan de tal figura y por ende se le exija al mismo el cumplimiento de sus facultades como de sus obligaciones, cualesquiera quien fuere a llegar a ser Síndico Procurador del H. Ayuntamiento de Mazatlán, Sinaloa.
Tanto la Constitución Política del Estado, el Reglamento Interior del Ayuntamiento como la Ley de Gobierno Municipal del Estado, regulan la figura del Síndico Procurador, quien en resumidas cuentas se erige como el Procurador General del Ayuntamiento con facultades de apoderado legal del mismo.
De ese modo, el Síndico Procurador no sólo tiene a su cargo la defensa de los intereses jurídicos del Ayuntamiento velando por el buen funcionamiento de la hacienda pública municipal, sino que, además, se erige como órgano acusador en contra de los servidores públicos municipales que en el desempeño de su función pública incurran en responsabilidades de conformidad a la Ley local de Responsabilidades de los Servidores Públicos.
Así pues, el Síndico Procurador es el garante de la legalidad del buen funcionamiento del Ayuntamiento, tanto por lo que hace a las obligaciones que la sociedad tiene para con el Ayuntamiento, como por lo que atañe a las obligaciones que éste tiene para con la sociedad; se erige pues, además, como órgano vigilante y acusador de la indebida o ilegítima relación Estado-Sociedad.
En tal sentido, debe pues destacarse, que el Síndico Procurador, no obstante que forma parte de una de una propuesta electoral que la encabeza el aspirante a la presidencia municipal, lo que primera vista haría pensar que aquél careciera de independencia para llevar a cabo su gestión con absoluta imparcialidad y objetividad, lo cierto es que las características o cualidades de imparcialidad y objetividad no la da el partido político o formula política que propone al Síndico Procurador, sino que, tales cualidades, debe reunirlas per se quien aspira a ser garante de la legalidad y buen funcionamiento del Ayuntamiento.
Entonces, el Síndico Procurador no debe guardar lealtad incondicional alguna con el partido o formula partidista que lo propone, pues su compromiso y lealtad, se lo debe únicamente a la sociedad a quien debe de servir con absoluta imparcialidad y objetividad, de manera que su principal prioridad debe de ser el recibir las quejas que la sociedad formule en contra del mal funcionamiento del Ayuntamiento y de los servicios públicos que la ley encomienda a éste, como en contra de la indebida e irregular ejercicio de la función de los servidores públicos que lo conforman; sólo así puede y debe ser concebido el desempeño ético y profesional de la función pública del Síndico Procurador.
El nepotismo como el abuso de autoridad, deben ser contundente y eficazmente erradicados del ejercicio de la función pública, cualesquiera que sea el rango del servidor público municipal que la ejerza, ya que el gobernado al cumplir con su obligación constitucional de contribuir al gasto público en sus tres niveles de gobierno, cual mandato del Constituyente, tiene el legítimo derecho de exigir de sus gobernantes el ejercicio pulcro, honesto, eficiente, honrado, profesional y ético de la hacienda pública municipal, de manera que el Ayuntamiento en calidad de Estado, se ha constituido de conformidad al orden jurídico nacional, en un órgano de gobierno que debe de procurar el bienestar de la sociedad, esto es, quienes conforman un Ayuntamiento, no deben servirse y aprovecharse de su cargo público, por el contrario, éstos deben de servir para atender los legítimos derechos y reclamos fundados de la sociedad.
Por otra parte mencionarse, que el Síndico Procurador, en legítima defensa de los intereses del Ayuntamiento, sean éstos jurídicos, financieros o patrimoniales, debe de procurar que la relación con el gobierno estatal como federal, en su ámbito económico, sea el justo, partiéndose del hecho cierto que las necesidades de bienestar de la población se presentan y son reclamadas justamente por quienes radican en el ámbito de una municipalidad, por tanto, aquél, deberá de exigir una mayor justicia y equidad en el ejercicio del ingreso tributario nacional, de modo que en fiel respeto a la Ley de Coordinación Fiscal y con independencia de la autonomía que en materia tributaria el Pacto Federal concede a los municipios.
El Síndico Procurador deberá exigir mayores participaciones provenientes del Estado como de la federación misma y no conformarse con el mínimo por ciento de participaciones que la aludida ley establece a favor de los municipios; en tal sentido, el Síndico Procurador, en conjunción con el Tesorero Municipal, tiene la ineludible obligación de hacer un frente común en coordinación con todos los Ayuntamientos de la Nación a efecto de exigir al Congreso de la Unión como a los Congresos Locales la existencia de una legislación que otorgue un mayor ingreso tributario a favor de los municipios.
Pues costumbre es, que a éstos se les conceda solamente el mínimo de las participaciones federales y locales que la atinente ley establece a favor de aquéllos; asimismo, el Síndico Procurador tiene la obligación de vigilar el honesto y eficiente ejercicio del gasto público, por lo que aquél tiene la facultad de exigirle al Tesorero Municipal la rendición de cuentas no sólo al Congreso Local, sino que además y de manera fundamental, a la sociedad que conforma el Municipio de Mazatlán.
César Javier Carbajal Espinosa de los Monteros

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