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Enrique Coppel Tamayo: Creador de un emporio
A los 17 años de edad inicia en Mazatlán una de las cadenas de tiendas más sólidas del país.
Eduardo Valdez
25-08-2007
 
El empresario durante un paseo por el mar.
 
 
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Cuando Enrique Coppel Tamayo fundó en Mazatlán la tienda El Regalo, en 1939, jamás pensó que esta empresa llegaría a convertirse en una cadena de más de 600 eslabones que darían empleo a 30 mil personas de diferentes estados del país, y que sus ventas anuales alcanzarían los 20 mil millones de pesos.
Coppel Tamayo nace en Culiacán en 1922, donde cursa su educación primaria. Durante tres años se emplea en una imprenta y al poco tiempo sus padres, Luis Isaac Coppel Rivas e Inés Tamayo se mudan a Mazatlán, donde a los 17 años funda El Regalo junto con su hermano Luis, donde se enfocan en la venta cristalería, pañuelos y artículos para regalos.
Pese a su juventud, todo indica que ambos llevan en la sangre el sentido de lo que es el comercio, ya que desde finales del Siglo 19 había buenas opiniones en torno al trabajo que realizaban sus antepasados, como lo demuestra el comentario de J.R. Southwort, un norteamericano radicado en Mazatlán y conocedor del comercio:
"La empresa Coppel Hermanos tiene siempre el surtido más grande en la plaza, de vaquetas para suelas y talabartería en general. Sus ventas divididas entre Sinaloa, Sonora, Baja California, Tepic, Chiapas, Durango y Chihuahua, la hacen sumamente conocida y estimada".
La tradición de esta familia de raíces polacas siempre ha estado influenciada para emprender negocios, por lo que entre las cualidades de Enrique Coppel Tamayo se destacan la sensibilidad para los proyectos comerciales y su capacidad para tratar con la gente, de ahí que se convierta en poco tiempo en un hombre con gran sentido empresarial.
El propio Enrique Coppel Luken, hijo mayor de Coppel Tamayo, ha señalado que su padre se fijaba mucho en la competencia, los observaba y les copiaba muchas cosas que hacían bien, y de esa manera fue mejorando su negocio.
Luego abrió una segunda, tercera y cuarta tienda, agrega, hasta llegar a siete tiendas en la misma ciudad, ya que sentía que si ahí había mercado y cosas por mejorar para atender a su clientela, no necesitaba abrir en otra ciudad.
El concepto de Enrique Coppel Tamayo sobre el comercio quizás se resuma en disfrutar siempre del trabajo y en tratar de perfeccionarlo, ya que desde sus inicios puso mucho esmero en garantizar la limpieza. Le gustaba el detalle de acomodar la mercancía, y las pláticas con vendedores y proveedores.

El arranque

Corrían en Mazatlán los tiempos en que todo mundo acostumbraba seleccionar lo que era de su gusto y bastaba con decir "apártemelo" para que el comerciante diera por vendido el artículo y el cliente comenzara a pagarlo poco a poco.
A los dos o tres años una de sus tías lo anima a poner otra tienda en Culiacán, pues se construía la presa Sanalona y pronto se abriría al riego una gran superficie de tierras de cultivo, lo cual anunciaba una gran prosperidad.
Enrique decide irse a trabajar a Culiacán e inicia su segunda tienda, que pronto comienza a prosperar. La de Mazatlán, a falta de su atención personal, decae, y se vuelve indispensable cerrarla.
Después de vender regalos, comienza a vender ultramarinos (latas, comestibles, etc.); luego vende tortas --que aún entregaba él mismo-- y más adelante ofrece servicios de imprenta y vende equipos de oficina marca Remington.
Hasta esa época el crédito que se manejaba era de un mes. Pero al comenzar a distribuir los radios Philco, el plazo pudo extenderse a un año, término de vencimiento que daba también el fabricante.
Con el mismo sistema de abonos, El Regalo introdujo relojes Haste y Steelco, bicicletas y muebles.
Al principio el crédito era sólo para los conocidos, pero pronto se extendió a toda la ciudadanía.
Desde entonces descubrió que la gente humilde era más cumplida, así que se enfocó a ella, quienes se convertían en clientes de crédito leales, incluso de por vida, ya que sentían que el sistema de Coppel era bueno y cómodo y por lo mismo lo cuidaban.
Enrique no pedía requisitos, confiaba en la palabra y primero probaba si las personas pagaban bien. Muy rara vez usaba un abogado para cobrar una cuenta. Normalmente, si alguno no podía pagar, le pedía que regresara el artículo (práctica que hasta la fecha sigue aplicando este corporativo).
Para 1970 Coppel ya es la principal empresa mueblera de Culiacán, y pronto incluye ropa en su sistema de ventas a crédito. Desde entonces, trabaja con sistemas de cómputo modernos para llevar el control de sus inventarios y para atender con rapidez a sus clientes.

La visión

En el libro Modelos de Cultura Organizacional en la Empresa Sinaloense (Castillo, Cereceres, Rodríguez Peñuelas y Borboa), se destaca que la observación de Coppel Tamayo lo ubican de inmediato dónde había una oportunidad que debía ser aprovechada, y así lo hacía basado en la confianza, la perseverancia y la claridad con que contaba.
"Haber explotado su virtud de confiar en la gente le dio beneficios que hasta la fecha han sido utilizados, no en el sentido comercial, sino por las virtudes que se muestran en los valores que la firma Coppel ha convertido en cultura corporativa (...)", señala el estudio sobre esta empresa.
Se agrega que el modelar sus estructuras organizacionales era una estrategia que se fue puliendo con el tiempo, dando valor a lo que realizaba; de esta forma, el prestigio de Enrique Coppel Tamayo iba en aumento, pues el negocio estaba dirigido a las clases populares que no contaban con recursos suficientes para hacer las compras de contado.
"La innovación del crédito en la forma en que él lo daba, le fue dando consistencia y la credibilidad de un comerciante honesto", se subraya en el libro.

Una nueva era

En 1981 Enrique Coppel Tamayo, en plenitud de sus fuerzas, decide pasar la propiedad y el mando de la empresa Almacenes Coppel, a sus hijos y nombra Director General a Enrique Coppel Luken, quien ya venía trabajando en la empresa desde 1970.
Con el apoyo de sus hermanos inicia la nueva etapa de tiendas Coppel, con lo que ocurre un vertiginoso crecimiento: En 1980 suman 11 tiendas; para 1990 asciende a 30, para 2000 ya superaba las 100 y a la fecha, entre tiendas Coppel y zapaterías Canada, el corporativo cuenta con más de 600 tiendas.
(Con información de Grupo Coppel S.A. de C.V.)

"Las cosas siempre se pueden hacer mejor pero hay que buscarlo todos los días, todos los meses, todos los años".

Enrique Coppel Tamayo
Empresario

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