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FUGA
20 años de La fuga 'increíble'
El 14 de noviembre de 1989, 96 presos del penal de Mazatlán protagonizaron una evasión masiva sin precedentes en la historia de las cárceles mexicanas
Ariel Noriega
14-11-2009
 
Fotografía: Noroeste. 
 
 
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MAZATLÁN._ La madrugada del 14 de noviembre de 1989 desaparecieron 96 presos del penal de Mazatlán, los internos no utilizaron armas ni amagaron a un solo guardia, simplemente se metieron a la celda número 20 del Módulo 8 y se los tragó la oscuridad de aquella madrugada.

Horas después, los celadores encontraron la respuesta al enigma del módulo vacío: en el piso de la barraca había un pequeño agujero donde apenas cabía el cuerpo de una persona, era la entrada a un sofisticado túnel que 30 metros después, en dirección a la pared norte, desembocaba en otro estrecho agujero, a unos 3 metros de la barda perimetral.

Mientras los internos se desperdigaban por el monte en busca de un escondite, la noticia le daba la vuelta a México, se desplegaba un inmenso operativo de búsqueda y comenzaba la detención, interrogatorio y la tortura de los protagonistas de un suceso que sacudió a Mazatlán.

Celdas vacías

Los 20 años que han pasado después de la histórica fuga de internos del penal de Mazatlán permiten aclarar algunas de las interrogantes que rodearon a la construcción del túnel. Muchas de las dudas se resolvieron en los días posteriores a la fuga, otras muchos años después, algunas siguen siendo un misterio.

La fuga se descubrió alrededor de las 4:00 horas, cuando un celador se dirigió al Módulo 8 para despertar al encargado de la tortillería y descubrió que las celdas estaban prácticamente vacías.

En las siguientes horas de la fuga y durante las semanas siguientes, el Ministerio Público Federal, la Policía Judicial Estatal y la Procuraduría General de la República realizaron una movilización sin precedentes, que incluyó la instalación de retenes a lo largo de todo el estado y donde se detuvo a Cuauhtémoc Conde, director del CERESO, su hermano Tomás y a 25 celadores.

Unos días después, el 24 de noviembre, la justicia estatal detuvo a 54 personas en total, elevando la cantidad de detenidos al incluir a todos los celadores que trabajaban en ese turno.

Las primeras investigaciones revelaron que los celadores cerraban los módulos, pero entregaban las llaves de las celdas a un preso designado como presidente de la unidad, lo que permitió que todas las celdas del Módulo 8 estuvieran abiertas el día de la fuga.

También se supo que internos de los módulos 7 y 9 se habían trasladado al Módulo 8, horas antes de la fuga, y que tres internos considerados de "alta peligrosidad" habían sido trasladados, días antes, desde los módulos 2 y 4 hacía el Módulo 8.

La Policía Estatal tomó las instalaciones del penal, donde comenzaron a "brotar" una serie de irregularidades, se decomisaron 600 latas de cerveza, que se vendían a 10 mil viejos pesos por unidad, vacas y hasta un caballo, propiedad de un preso, que acostumbraba montarlo por las tardes.

El martes 21 de noviembre, una semana después de la fuga, la PJF detiene a Genaro García, Coordinador de Seguridad en el penal con 37 millones de pesos, parte de 80 millones que presuntamente habría recibido de parte d e narcotraficantes relacionados con Manuel Salcido Uzeta, "El Cochiloco", para facilitar la fuga.

A Tomás Conde, agente de la Policía Judicial Estatal y hermano de Cuauhtémoc Conde, le encontraron 15 millones de pesos, de 20 que presuntamente recibiría por no realizar una revisión al módulo, justo antes de la fuga.

Suicidio y escándalo

Entre los detenidos por las investigaciones de las autoridades, el caso más sonado fue el del director del Penal, Cuauhtémoc Conde, con apenas tres meses en el puesto, el funcionario se convirtió en la pieza clave para intentar resolver las razones de la fuga.

Las autoridades lo aislaron y evitaron que alguien se acercará a las oficinas de la PGR, ubicada frente a la Plazuela de los Leones.

Después de varios días de presión de los medios de comunicación y sus familiares, las autoridades permitieron que la esposa de Conde pudiera verlo unos momentos, cuando salió la mujer denunció lo que ya era un secreto a voces: el director del penal era torturado.

El rostro deformado, un brazo quebrado y mallugaduras por todo el cuerpo presentaba el funcionario, según las denuncias de su esposa. El director del penal recibía descargas eléctricas en los testículos y las encías, para obligarlo a aceptar la culpabilidad de la fuga.

El viernes 17 de noviembre, la Procuraduría General de la República aseguró que Conde se había lanzado desde una escalera, en lo que calificaban como un intento de suicidio provocado por una presunta crisis nerviosa.

Al siguiente día, la Federación de abogados de Sinaloa exigió un alto a las aparentes torturas que se realizaban en contra de los acusados de la fuga.

Como respuesta, la PGR acusó públicamente Conde de haber permitido la fuga a cambio de 600 millones de pesos, viejos, aunque nunca se comprobó la entrega de ese dinero.

El 25 de noviembre por fin apareció Conde en la portada de Noroeste, condenado a una cama del Hospital Naval, después de los "interrogatorios" y el supuesto intento de suicidio.

"Prefiero trabajar aunque sea de paletero, no tomaron en cuenta, para nada, mi comportamiento en el servicio público", respondió ante la pregunta de que si seguiría trabajando para el Gobierno Estatal.

Hoy es el responsable de la oficina de Abigeato, que depende de la Procuraduría General de Justicia del Estado.

Conde no sólo denunció la tortura a a que había sido sometido en los separos de la PGR, también aseguró que Antonio Rosales de la Garza, delegado de Circuito de la PGR, había presenciado todo.

Meses después, Rosales de la Garza pagaría con cárcel las torturas a Conde, en el mismo Penal de Mazatlán donde se había realizado la fuga.

De los presos fugados se sabe poco, el primer detenido cayó el mismo día de la fuga, cuando caminaba descalzo por el basurón, con el pantalón cubierto de lodo.

El segundo fue atrapado en la Colonia López Mateos ebrio y con una botella de vodka en la mano.

Unos días después, el sábado 18, detuvieron a otro en Mármol, cuando intentaba comprar comestibles y periódicos atrasados. Durante la detención de otro preso fugado, murieron dos agentes al intentar cruzar un río.

En los años siguientes fueron cayendo muchos de los presos fugados, algunos prácticamente se entregaron, cansados de esconderse, durante años, lejos de sus hogares.

'Nos fuimos como vacas milperas'

Ariel Noriega

Uno de los 97 internos que participó en la fuga del penal de Mazatlán, la madrugada del 14 de noviembre de 1989, habla 20 años después para recordar cómo escaparon, aprovechando un túnel.

"Nosotros nos fuimos por el túnel porque veíamos que se iban y no regresaban, nos fuimos como vacas milperas, donde se mete una se van todas", explica el comunero que solicitó el anonimato.

Habitante de un pueblo ubicado en las estribaciones de la sierra de Concordia, el comunero esperaba sentencia cuando ocurrió la fuga, junto con una decena de sus vecinos, acusados de sembrar mariguana, delito que continúa negando 20 años después.

"Los soldados llegaron como a la una de la mañana, tocaron en las casas y nos llevaron detenidos, nos acusaban de sembrar mariguana. Así era entonces, el Gobierno te acusaba y no podías hacer nada".

El comunero asegura que después de la detención, él y sus vecinos fueron torturados con la intención de hacerlos declarar delitos que no existían, para después internarlos en el Penal de Mazatlán.

Después de un año y siete meses, el destino quiso que su celda estuviera en el Módulo 8, cerca de la barraca 20, donde un agujero en el suelo era el inicio de un túnel de 30 metros que terminaba a tres metros después de la barda perimetral.

"Fue en la noche, sin ruido, yo no supe de guardias, de nada. El túnel tenía luces en partes. No tenía miedo, por la esperanza de salir, además estaba sin delito".

Al salir a la noche libre, el comunero y un par de vecinos de su pueblo se separaron del grupo de fugados y caminaron hacia la sierra.

"Agarramos para el rumbo de El Roble, nos bañamos en el Río Presidio, a gusto".

Caminaron durante dos días, alimentándose de guayabas verdes y ramas, hasta que llegaron a su pueblo donde se escondieron en los alrededores, por temor a ser capturados.

Cansado de ocultarse, el comunero decidió irse a Estados Unidos, pero la muerte de uno de sus hijos lo obligó a regresar.

Un grupo de policías estatales llegó a aprehenderlo cuando construía una capilla para el hijo muerto.

"'Venimos por ti', me dijeron. 'Aquí estoy', les dije".

El comunero pagó otros dos años de cárcel y salió libre.

'Fuimos inocentes'

Cuauhtémoc Conde accede a hablar públicamente después de 20 años y su primera declaración es la misma que le gritó a sus torturadores.

"Mi hermano y yo fuimos inocentes", dice Conde con una voz profunda y tranquila.

Con apenas tres meses y 14 días como director del Penal de Mazatlán, el día de la fuga Conde contaba con apenas 32 años, pero ni siquiera eso es suficiente para que asegure que le pusieron una trampa.

El 14 de noviembre de 1989, el día de la fuga, el penal albergaba mil 500 presos, su hermano Tomás Conde no trabajaba ahí, era Policía Judicial del Estado, pero lo auxiliaba cuando se lo pedía.

Conde se enteró de la fuga a las 8:00 horas y después de revisar las instalaciones del penal, el túnel y al resto de los presos, se dirigió a las instalaciones de la PGR que estaban ubicadas frente a la Plazuela de los Leones.

Después de más de ocho horas de interrogatorios, alrededor de las 19:00 horas, lo recibió Marco Antonio Rosales de la Garza, delegado de la PGR.

"Ahí en su oficina abrieron espacio, hicieron el escritorio a un lado y pusieron una tabla grande sobre dos sillas, nos amarraban a la tabla y nos acostaban desnudos para darnos los toques eléctricos en los genitales".

El ahora responsable de la Agencia del Ministerio Público Especializada en delitos de Abigeato recordó que fueron dos grupos de agentes y uno de custodios los que lo torturaron.

"Eran bárbaros, los primeros torturadores eran demasiado burdos, pero los que llegaron después eran profesionales, decían que traían un doctor y decían que venían de la Ciudad de México".

Conde asegura que se sentía en un país donde la dictadura y la barbarie eran lo de todos los días, no se sentía en México.

"En la última sesión de tortura, uno de los torturadores me enseñó una franela donde había varios fierros como los que usan los dentistas, 'mira', me dijo, 'para la próxima sesión te vamos a hacer un agujero en los dientes, te vamos a meter un filamento y ahí te vamos a poner los toques directamente en los dientes'... entonces le pedí perdón a Dios, le encargué a mi familia y tomé la decisión".

Ante Conde, los torturadores ponían una declaración donde aceptaba haber organizado la fuga a petición de altos funcionarios del Gobierno estatal, cuyos nombres no quiso revelar, argumentando que algunos de ellos siguen activos en la política.

"Yo decidí quitarme la vida antes de firmarles la declaración que ya tenían preparada, donde involucraba a otros funcionarios de Gobierno, yo siento que había otra intención política".

Conde se arrojó escaleras abajo y a pesar de numerosas heridas logró salvar al vida al ser trasladado al Hospital Naval, donde elementos de la Armada evitaron que volviera a ser torturado.

Sobre el dinero que le fue encontrado a su hermano y que fue utilizado para acusarlos de haber sido sobornados, Conde asegura que eran 16 ó 17 millones de viejos pesos y que constituían sus ahorros.

Ya en el Hospital Naval, los reporteros de Noroeste, Sidarta Walkinshaw y Cuauhtémoc Guerra, lograron entrevistarlo y dar a conocer la historia de un protagonista clave de la fuga masiva de reos más importante en la historia de las cárceles mexicanas.

ESCAPE EN FOTOS

Días después del 14 de noviembre, cuando se revisaba el túnel por el que supuestamente se había evadido los 96 reos del entonces Centro de Rehabilitación Social, los reporteros Sidarta Walkinshaw y Cuahtémoc Guerra intentaron reconstruir la huida y descubrieron que el hoyo era demasiado estrecho como para permitir la salida de algunos presos corpulentos.

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