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Sábado 31 de Julio de 2010
 
GIRA ACCIDENTADA
Y todo fue por el Presidente...
El desgajamiento de un cerro obligó a elementos del Estado Mayor Presidencial y a reporteros a caminar en medio de la sierra
Liliana Zamora
12-03-2010
 
Los trabajadores de la obra ayudan a los reporteros a pasar los tramos complicados.
Fotografía: Noroeste / Eduardo Reséndiz.
 
 
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EL PALMITO, Concordia._ Aquello pareció una reunión entre amigos. El Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, aterrizó cerca del punto donde se levanta el Puente Baluarte para ser informado sobre los avances del proyecto.
Pasaban de las 11:20 horas. El área que había sido destinada para los medios de comunicación estaba semivacía. El público: unos cuantos funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y empleados de la constructora que se encarga de la edificación de la obra.
La gente se había retrasado. Cuatro horas antes, la carretera que conduce hacia El Palmito, a la altura de Chirimoyos, en el kilómetro 230, había sido cerrada debido a que el cerro se estaba desgajando.
Supervisores de la obra dieron la orden de impedir el acceso porque, para ese entonces, las piedras seguían cayendo. Según sus cálculos, podrían hacerlo en las próximas 12 horas.
El equipo de la Presidencia pedía pasar a como diera lugar. Tenían que llegar al punto de reunión, allá, debajo de la Pila 7 del Puente Baluarte para recibir a los medios y cubrir el encuentro de su jefe.
Decenas de trabajadores de la constructora se repartieron por las orillas de la carretera, cerca de Chirimoyos, para advertir a los conductores. La mayoría tuvo que regresarse.
En cuestión de minutos, el derrumbe del cerro se había convertido en la nota de los reporteros que originalmente iban con Calderón. El equipo de la Presidencia comenzaba a desesperarse.
"Es que no los podemos dejarlos pasar así, eso sería bajo su propio riesgo", repetía Héctor Morales, gerente de la constructora.
Para las 8:00 horas ya había una solución: cruzar caminando el arroyo para esquivar la zona afectada, esperar que al otro lado hubiera vehículos para dirigirse hacia El Palmito y de ahí conducir otros 40 minutos hasta una de las pilas que sostendrán el Puente Baluarte, la estructura más destacada de la autopista Durango-Mazatlán.
Decirlo parecía fácil, la caminata era de mil 500 metros, hacerlo no lo fue: el camino estaba sumamente inclinado, en algunos tramos no había camino y había que abrirlo a machetazos, el suelo estaba húmedo y resbaloso.
Los empleados de la constructora sirvieron de guías para cruzar y llegar a la meta. Las chamarras que horas antes se arrebataban los reporteros entre sí comenzaron a estorbarles. El frío se convirtió en sudor, las respiraciones se escuchaban a lo lejos, las piernas se debilitaron cuando apenas iban a la mitad del camino.
Los primeros en alcanzar la camioneta fueron los de Presidencia. "Vámonos", ordenaron al conductor.
Y dejaron a todos los demás sin vehículo, atenidos a que alguien de buena voluntad los llevara al lugar del evento. Algunos prefirieron regresarse porque no se atrevían a seguir.
Al llegar, filtros a la entrada; militares en cada una de las tres casetas que se ubicaban rumbo al objetivo.
Habían pasado más de tres horas. Cuando el Presidente arribó en helicóptero junto con los gobernadores de Durango y de Sinaloa, los medios que iban a cubrir el encuentro continuaban sin llegar. Por eso aquello se convirtió en una reunión entre amigos, entre funcionarios y constructores.
Y los demás, en el punto donde los dejó el "rait" que obtuvieron kilómetros antes, lejos de su objetivo, por quien madrugaron, cruzaron y caminaron.... Pero todo, fue por el Presidente.

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