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DESAPARECIDOS
El calvario: El robo de infantes
Desde 2007 duerme en el Congreso la iniciativa de ley para tipificar como delito federal el hurto de niños, mientras padres pasan su vida buscando a sus hijos
Natalia Gómez/UNIV
07-08-2010
 
Desde hace tres años duerme en el Congreso una iniciativa de ley para combatir el robo de niños, un problema que afecta a unas 100 mil familias al año. Francisco y Lourdes llevan 19 años buscando a Diana.
Fotografía: UNIV.
 
 
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El próximo 15 de septiembre a las 13:40 se cumplirán seis mil 935 días. Será el 19 aniversario de zozobra e intranquilidad, en el que nada se desea festejar dentro de la familia Cortés Carrizales. Se han limitado a asistir a misa, como años anteriores, para orar por el bienestar y pronto regreso de Dianita, a la que sus padres buscan desde 1991, en la hora y fecha indicada, cuando a unos metros de su domicilio fue robada.

Dianita tendría hoy 25 años, la raptaron de seis. ¿Qué significa buscar 19 años a alguien?, ¿cómo se vive a diario desde hace 19 años con esa ausencia?, ¿cuáles son los costos emocionales y económicos?, ¿la ley en verdad ayuda?

Apenas en abril pasado, Francisco Cortés y Lourdes Carrizales, los padres de Dianita, recibieron una llamada de ciudad Nezahualcóyotl para avisarles que una chica de unos 25 años podría ser su hija. La joven fue dejada en un albergue, carecía de documentos de identificación, y la descripción física coincidía.

Fueron a su encuentro, pero Lourdes supo de inmediato que no era su hija. ¿Cómo? "Eso luego, luego se ve, es más se siente", dice la madre.

Desde el primer día de la desaparición de Dianita ese 15 de septiembre, Joaquín, hermano de Lourdes, hizo cientos de copias con la foto de la niña y los números para informes. Trazó una estrategia para repartir la información de manera inmediata, llegaron a tianguis, mercados, a avenidas principales, como Ermita y Tlalpan, y a las centrales camioneras.

No robados, extraviados

Sus padres hicieron lo que el sentido común les dictaba. Fueron a la delegación Coyoacán para denunciar el robo, de ahí los mandaron al Centro de Apoyo a Personas Extraviadas y Ausentes, CAPEA, pero antes les dijeron, a sabiendas de que la niña tenía seis años, "están muy alarmados, seguro aparece en unas horas, tal vez se fue con el novio".

Les señalaron también que en México no existían los niños robados sino extraviados y que eso se confirma hasta 72 horas después de la ausencia. Ese fue el primer episodio de muchos otros que les sucedieron y demostraron que la ineficacia, la corrupción o el desinterés de las autoridades sólo podrían y debían ser superados con la propia actuación de quienes buscan a sus hijos.

El día fatal

Ese domingo, 15 de septiembre de 1991, Dianita Cortés Carrizales lavaba la ropa de su muñeco preferido, su madre cocinaba. Dianita se ofreció para ir por las tortillas, su madre aceptó y nunca reparó en que sería la primera vez que su hija saldría sola al mandado. La tortillería estaba en línea recta de su casa, a no más de 150 metros. La niña salió y le dio un beso su padre, Francisco, quien estaba en la calle y la vio avanzar 50 metros.

El papá se asomó desde la calle por la ventana y le dijo a su esposa: "Mejor acompaño a la niña". Habían transcurrido menos de 30 segundos. La silueta de Dianita, camino a la tortillería, desapareció. Confundido, Francisco preguntó a Lourdes: "¿Ya regresó la niña?".

El llanto y los gritos de la madre fueron la respuesta a esa pregunta. Lourdes salió a la calle desesperada. "¡Dianita, Dianita, Dianita!", gritaba. Ese fue el inicio de una historia de desvelos y de una vida de investigaciones que ha convertido a los padres en detectives.

La risa brota por negligencia

Cuando Lourdes cuenta las peripecias absurdas sucedidas con la policía, se le escapan risas durante la narración trágica que ha repetido cientos de veces en casi dos décadas.

"A veces seguíamos una pista, encontrábamos algún indicio. Les dábamos los informes a la policía y luego nos enterábamos de que no hacían su trabajo. Sus reportes los redactaban con información que nosotros les dábamos. Realmente hicieron muy poco", dice. En su comedor, donde abundan las fotos de su hija, pero también en proyecciones de imágenes de cómo sería hoy, muestra una pila de unas 200 notas periodísticas que han publicado su caso. Y es que se considera de importancia vital la difusión mediática para el rastreo.

Al tercer día, Lourdes y Francisco recibieron a los primeros periodistas en su casa. A lo largo de estos años el drama de la familia y sus reclamos han estado en prensa, radio y televisión.

Pero en ese archivo hemerográfico también se incluye la información de las acciones que emprendieron luego de crear la Fundación de Niños Robados de América, organización que Lourdes fundó en los primeros años de la década de los 90 junto con otros padres de familia, para dar seguimiento organizado a cientos de casos de niños desaparecidos.

Sin información oficial

Hasta hoy, en México no hay cifras oficiales sobre el robo y extravío de menores, por lo que no existe una clara identificación de la magnitud del problema. Las organizaciones no gubernamentales, como Infancia Común, son las que llevan el conteo de manera individual y estiman que 500 mil menores han desaparecido en los últimos cinco años.

Según datos de la Procuraduría General de la República, se calcula que en el país desaparecen hasta 45 mil niños al año. De acuerdo con el INEGI, hay 30.5 millones de menores de 15 años, lo que corresponde a 28.1 por ciento de la población total, si se toman las cifras oficiales,.15% de los menores estarían desaparecidos.

La Asociación Mexicana de Niños Robados y Desaparecidos A.C., AMNRDAC, recibe en promedio al mes 20 casos, de los que se recuperan a cuatro o cinco menores en el mismo lapso.

Algunos legisladores pretenden dar un nuevo impulso a una iniciativa de ley presentada en 2007 para tipificar como delito federal el robo de infante. Se sugeriría que la PGR estuviera a cargo de un área especializada.

Se prevé que en la nueva legislación se contemple el apoyo psicológico para los familiares de los niños robados, desaparecidos, sustraídos o secuestrados, porque los efectos son devastadores.

No hay precio que valga

Los padres de Dianita nunca recibieron apoyo psicológico. Sentían que si no estaban en la calle buscando a su hija, perdían el tiempo. Hoy, en su mente las fechas ya no se almacenan de manera exacta pero sí los hechos. Lourdes estuvo los primeros seis meses de la desaparición de su hija al borde de la muerte. "No comía, una tía me bañaba, yo no supe si en casa comieron o no", dice.

Asegura que Dios fue quien le dio la fuerza, y se la sigue dando, para esta lucha. Fue así como durante varios años viajó por el país y en ciudades de EU para buscar a su hija.

Hace apenas dos años visitaron Puebla para verificar la información de una llamada que les alertaba, que la hoy joven estaría en ese estado. Llegaron a vigilar el lugar, pero no la hallaron. Han recibido cientos de llamadas que son engaños, que hoy saben diferenciar.

Dentro de la Fundación de Niños Robados de América, organización que funcionó siete años, Lourdes recuperó a 100 niños sustraídos, pero a su querida hija no. El dinero invertido en la búsqueda de Dianita es incuantificable, pero cualquier esfuerzo vale.

"Se han perdido muchas cosas, entre ellas, un puesto de zapatos y un carro, ambas propiedades de mi hermano. Yo dejé de trabajar para dedicarme a la búsqueda y mi esposo apoyaba con el dinero para los viajes", cuenta Lourdes, quien logró llevar su caso a Missing Children, organización estadounidense que trabaja con el Buró Federal de Investigaciones, FBI, para recuperar a menores.

A pesar de que las autoridades en el Distrito Federal dieron por cerrado el caso desde hace 10 años, la estrategia de búsqueda familiar continúa.

Los padres quieren salir en las fotografías de los periódicos o en televisión para que Diana los identifique. "Nosotros sentimos que Diana vive, por eso queremos que sepa que la seguimos esperando", dice Francisco, su padre.

Hoy, la mamá sale a la venta de productos cosméticos y todavía aprovecha para repartir volantes en las colonias que visita. "Si dejo de hacer algo por buscarla, siento que la he abandonado", dice.

Durante los primeros 10 años de su desaparición, sus padres conservaron intacta la habitación de la niña; conservaron sus juguetes y sus vestidos.

Se deshicieron de ellos no por la falta de esperanza de encontrarla, sino por el dolor que les provocaba. A punto de cumplir los fatales seis mil 935 días, ellos sólo conservan una prenda azul turquesa que le fascinaba a su pequeña hija y también ese muñeco al que Dianita le lavó la ropa antes de irse.

Los datos

Cifras de los desaparecidos cada año en México 

- 72 horas tuvieron que pasar para que Diana fuera considerada como persona extraviada. 

- 45 mil menores desaparecen al año en nuestro país, de acuerdo con datos de la PGR. 

- 100 mil menores de edad desaparecen cada año, según la asociación civil Infancia Común. 

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