DíA DEL PADRE
"Venimos a servir"
Miguel Duarte Urías abraza su misión como padre con mucha convicción; es viudo, tiene 2 hijos, 13 nietos, 24 bisnietos... y sigue enamorado de su esposa
Cecilia Barrón
VILLA UNIÓN._ En Villa Unión lo conocen bien, diariamente le ven por las tardes en su bicicleta vendiendo a domicilio tamales y cuando se acerca una fiesta saben que es a Miguel Duarte Urías a quien deben encargarle la piñata.
Primero fue para mantener a sus dos hijos adoptivos y ahora para contribuir con el sustento de sus 13 nietos y 24 bisnietos; Miguel, de 66 años, busca ganarse la vida en múltiples actividades. Su esposa, Rosalva Osuna, falleció hace algunos años víctima de cáncer de mama y, aun cuando los hijos de ella no llevan su sangre, para Miguel no hay distinción, los quiere como hijos propios. Confiesa que la situación económica y las pruebas que ha enfrentado a lo largo de su vida le han llegado a desalentar, pero siempre ha encontrado motivación en sus hijos, nietos y bisnietos que en todo momento se dirigen hacia él como su papá.
"Recorro todo Villa Unión en bicicleta, ya la gente me conoce, hago tamales de puerco, pollo, camarón, de piña y de elote, también hago piñatas de cartón para las fiestas y trato de que en la familia todos participen", comenta Miguel, mientras sonríe, mostrándose orgulloso de seguir siendo el pilar de su hogar.
Aprender el costo de la vida desde niño
Miguel nació en Álamos, Sonora. Desde muy pequeño aprendió que las cosas cuestan y que, aun siendo niño, debía trabajar para apoyar en los gastos de su casa. Junto a su padre conoció el trabajo en el campo y la ganadería.
Al morir su madre durante el parto, del cual también falleció el bebé, Miguel recibió una dura lección junto a sus cuatro hermanos. Con tan solo 8 años tuvo que encargarse también de los quehaceres del hogar, pues su padre pasaba la mayor parte del tiempo trabajando en la agricultura y en una carnicería.
"Mi mamá murió cuando yo tenía 8 años, murió de parto, del que fuera mi quinto hermano, pero no se logró. Yo aprendí a trabajar desde chiquito, hasta a cocinar porque mi papá trabajaba en el campo y mataba reses, era carnicero también, me acuerdo de la primera comida que hicimos yo y mis hermanos, pusimos carne en una olla con caldo y luego queso, ese fue el platillo más sabroso de mi vida, porque fue inventado por nosotros mismos", recuerda Miguel.
Luego de unos años, su padre contrajo nupcias por segunda ocasión, llegando a tener cinco hijos más. Miguel aprendió otros oficios, como corte y confección y cocina para valerse por sí mismo.
'Cuarenta años y sigo enamorado como si hubiera sido ayer'
Miguel conoció al amor en el lugar menos pensado: en el atrio de una iglesia en San Luis Río Colorado, la ciudad a donde había emigrado en busca de trabajo. Allí, los caminos de Rosalva Osuna, 10 años mayor que él y quien nació en Aguacaliente de Gárate, y Miguel Duarte se cruzaron.
"Recuerdo que mi esposa me rechazó la primera vez que nos vimos, pero uno es hombre y cuando algo le gusta, le gusta. Nos conocimos en la iglesia de San Luis Río Colorado, yo estaba trabajando y ella fue a pasear allá con unas amigas. Así nos conocimos, duramos 40 años de casados y sigo enamorado como si hubiera sido ayer", menciona, evocando aquellos pasajes que presagiaron su historia juntos.
Hace 10 años, la pareja enfrentó una de las lecciones más fuertes en su matrimonio, a Rosalva le diagnosticaron cáncer de mama y Miguel fue su compañero por 9 años de tratamiento hasta su muerte
"Fue una etapa difícil, el proceso de la enfermedad fue muy pesado, entonces yo me tomé el cargo de cuidarla muy a pecho porque realmente era mi responsabilidad, fueron quimioterapias, radiaciones y fueron muchísimas cosas las que pasamos. Para esto necesitas mucha paciencia y mucha convicción porque no cualquiera lo soporta. El día que ella falleció nos despedimos de beso, platicando hasta que la máquina que marca los movimientos del corazón dejó de marcarlos. Son momentos difíciles que tiene uno, pero sin ellos no va a saborear la vida uno, hay que sufrir para saber valorar lo que el destino nos tiene deparado", comenta.
Ser un padre humano
Un padre es el que cría, no el que engendra, dice la canción.
Cuando Miguel conoció a Rosalva, ella ya era madre soltera de dos pequeños a quienes adoptó como hijos propios. Con el tiempo la familia creció, convirtiéndolo en pilar de 2 hijos, 13 nietos, 24 bisnietos y un tataranieto que nacerá en septiembre próximo.
"Yo no tuve hijos con ella, ella tenía dos de familia cuando nos juntamos y todos estos muchachos me han visto como su papá. Me acuerdo que a Patricia, una de mis nietas, me la traía dormida en una jaba en la bicicleta cuando trabajaba en un restaurant del mercado y en un cartón de galletas la acostaba también. Ya perdí la cuenta de cuántos nietos y bisnietos son, tengo un montón, pero han sido la mejor bendición que he tenido", expresa Miguel.
"De no haber tenido hijos propios, tuve la oportunidad de criar a tantos; los padres tenemos el derecho de darles una formación a los hijos, sin desatenderlos porque luego crecen y es nuestro deber educarlos como personas de bien. La mejor satisfacción que he tenido es que he llevado esta forma de vida junto a mis hijos y nietos como una responsabilidad, porque a este mundo venimos a servir y ayudarnos unos a otros", manifiesta Miguel, quien ahora vive rodeado de por lo menos 15 personas, entre hijos, nietos y bisnietos.
"De no haber tenido hijos propios, tuve la oportunidad de criar a tantos... los padres tenemos el derecho de darles una formación a los hijos, sin desatenderlos porque luego crecen y es nuestro deber educarlos como personas de bien".
Miguel Duarte Urías
La idea de dedicar un día del año para celebrar a los padres surgió en 1909, cuando Sonora Smart Dodd, una estadounidense lo propuso, pues deseaba homenajear a su padre que era veterano de guerra, que enviudó quedando con seis hijos a cargo, llegando a ser padre y madre a la vez.
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O P O R T U N I D A D E S
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