DEFENSOR DEL LECTOR
De ciudadanos y satélites a los comentarios anónimos
Adrián García Cortés
Recientemente me llegó un correo electrónico con información actualizada sobre Pompeya, la ciudad romana que hace dos milenios fue arrasada por cenizas y gases de la erupción del cercano volcán VESUBIO. Una ciudad concebida o fundada siete siglos antes de Cristo, desaparecida el 24 de agosto del año 79 de la Era Cristiana. El envío consistió, en su mayor parte, de imágenes de la parte restaurada arqueológicamente, donde se puede apreciar, por ejemplo, que la calle principal, toda empedrada, era, junto con sus aceras, un paseo que los pompeyanos gustaban de disfrutar, porque en ella se distribuían las principales actividades mercantiles, hotel y lupanares, y las casas de los pudientes cuyos patios interiores eran verdaderos vergeles para el solaz solariego.
¿Por qué traerla a colación esta vez? Porque, además, de un espacio reducido, los pompeyanos habían hecho una gran ciudad, a la medida de su sentido humano de la vida, y de su propia administración urbana. Sus factores predominantes fueron los ciudadanos, categoría adquirida de los romanos, y el municipio que la autoridad superior respetaba.
De ciudadanos y municipios dependen nuestras actividades cotidianas e inmediatas; por eso tenemos que insistir en estas figuras de convivencia social, jurídica y ocupacional. Aún más, a menudo esta convivencia pierde su capacidad de razonar y expresarse, como ocurre en nuestra entidad sinaloense. Porque hay que decirlo una y otra vez: en Sinaloa no hay una idea clara de lo que es y debe ser un ciudadano. Sólo existe una credencial de elector que se usa mucho como carnet de identidad, pero que en ningún caso refiere el carácter ciudadano que se le debe dar al elector; por lo que el ciudadano no reconocido, pierde el sentido de su propia garantía y se extravía con frecuencia en el anonimato.
El Defensor en un aprieto;
los ciudadano no aprietan
Y es aquí, donde el DEFENSOR DEL LECTOR enfrenta un grave problema al acudir a los comentaros que llegan al periódico, porque en defensa de ellos mismos carece de la información fidedigna en que debe ampararse, y porque, con opiniones de pseudónimos es imposible erguir la adarga y la lanza --como lo hacía el Quijote--, en su custodia.
Someramente, el 90% de los correos llevan ese carácter de anonimato o de pseudónimos, y por lo menos el 70% son escritos con palabras que la libertad de prensa concibe como daños a terceros: insultos, groserías, falsas acusaciones, imputaciones calumniosas y hasta desahogos personales.
Un caso de una lectora mazatleca: reclamó porque no se publicó su comentario pero no dijo que había tenido expresiones insultantes contra la representante de Sinaloa en el Concurso de Belleza; otro, de Los Mochis, que sin leer bien la nota informativa, acusó de ratero a quien había denunciado un robo en su domicilio: por lo menos le dijo "ladrón que roba a ladrón, tiene cien años de perdón".
El comentario surgió de un párrafo de la nota de José Alfredo Zepeda, donde dice: "Cabe citar que se implementó un operativo para tratar de dar con el paradero de él o los ladrones, solo que las acciones no fructificaron... ". Cuestión de un acento y de imprecisión del redactor: la nota debió decir: "del o los ladrones". Se agradece el reclamo, pero lo es al redactor, no al afectado por el robo.
Bienvenidas las críticas;
lastimosas las calumnias
En NOROESTE siempre serán bienvenidas las críticas al periódico, sobre todo en la redacción de las notas, la cobertura noticiosa, el cabeceo, las omisiones (como anunciar una nota que no publica) o las informaciones tendenciosas que no sólo abonan la incredulidad, sino también la desazón por noticias mal transmitidas. Pero NOROESTE no es, en modo alguno, un canal para desahogos personales, pendencias partidarias ni insultos a terceros, así sean personajes públicos que quizás merezcan los epítetos más abruptos.
Y de personajes públicos abundan los señalamientos, como es el caso publicado por Cecilia Barrón de Mazatlán, en cuya nota comenta: "... aquí hemos tenido mujeres maltratadas por servidores públicos, de sus esposos, regidores, funcionarios, senadores, magistrados", según declaración de Consuelo Olivas Tirado, directora del Centro de Atención a la Violencia Intrafamiliar del puerto, a lo que Asparta (pseudónimo) comentó:
"Tanto que cacarean las asociaciones en pro de los derechos de la mujer, y a nadie se le ha ocurrido enviar una propuesta a las cámaras para que, en caso de los servidores públicos, estos sean removidos del cargo y sancionados, sin que puedan volver a ocupar cargo público alguno... ".
Sonrisas al Ayuntamiento;
aplauso a los astrofísicos
En cambio, fue bien acogida la noticia de que el Ayuntamiento de Culiacán compraría un edificio para oficinas municipales por la avenida Juárez entre Obregón y Paliza, es decir, a un costado del actual Palacio Municipal. A esta nota le siguió el comentario de Lourdes N (pseudónimo) quien recordó lo acontecido con la USE (Unidad de Servicios Estatales), entrampada en un arrendamiento que ya debiera haber pagado el edificio. Felicitó al Presidente Municipal, al igual que Metáliko (sic) quien dijo: "me uno a Lourdes, sólo que sería mejor adquirir un edificio más grande y fuera del primer cuadro de la ciudad el cual se obtendría a un costo más bajo que las actuales propuestas".
En el mismo sentido se pronunciaron Kit27 con la frase "Excelente noticia. Sigan así... y sigan los apoyos"; Tiundo: "Bien plebes, échenle ganas!; y León: "El haber puesto a volar el globo y demás cosas está bien, creo que es un buen ejercicio. Pero eso de ponerle ahora algunas larvas y demás cosas, pues ya no se ve atractivo, sobre todo para ver como reaccionan ante la radiación en la estratósfera; espero que se muevan hacia otros experimentos y no chafeen. . ."
La noticia fue la exhibición de un video del envío de un microsatélite desde Altata por alumnos del Cetmar bajo la asesoría de Eduardo Guízar Sáinz y Javier Llausás integrantes del Movimiento Sinaloense de Participación Social.
Lo único que hubiera que añadir, con un poco de buen humor, es que con este microsatélite Guízar Sáinz y Llausás, ojalá hallen en la estratósfera a los ciudadanos que en Sinaloa o Culiacán no se manifiestan.
Entretanto, lectores de Noroeste manifiéstense abiertamente, sin pseudónimos, con menos diatribas, y serán bienvenidos.
adrian.garcía@noroeste
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O P O R T U N I D A D E S
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