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Lunes 20 de Mayo de 2013
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Una luz de esperanza en el túnel de la perdición
Y no han faltado quienes, en México, nos digan que en México la pobreza no existe: lo que hay es miseria
Adrián García Cortés
29-07-2012
 
Parodiando a Hamlet podríamos enunciar que no todo está podrido en Dinamarca. El dramatismo y la tragedia con que Shakespeare nos envuelve en destino de agravios, pareciera que en México podrían pasar simplemente como historias que contar. Un conferenciante invitado al Foro Mundial de Desarrollo Urbano nos anticipó: en la India no hay pobreza, lo que abunda es podredumbre. Y no han faltado quienes, en México, nos digan que en México la pobreza no existe: lo que hay es miseria.

Sin embargo, si nos asomamos al mundo de quienes creen que el futuro pudiera ser más halagüeño, tenemos que admitir que a pesar de nuestras penurias, todavía hay luces que nos pueden sacar del túnel. Brillan, así, destellos de esperanza, y no por cierto de políticas gubernamentales que ofrecen becerros de oro para empoderarse de la voluntad popular.

Un sabio que hierbas comía

y otro para sí las recogía

Por distorsiones de la historia y de las prácticas del poder público, nos hemos acostumbrado al dicho de la extrema pobreza en que viven grandes estratos sociales. Políticas redentoristas apoyan la dádiva que cautiva, como lo hacían antiguamente en las monarquías con el “limosnero del rey”. Pero nadie se atreve a romper el viejo sistema de la extrema riqueza que no sólo anula la sana distribución de ésta, sino que nos hacen recordar los versos conformistas de Pedro Calderón de la Barca: “Cuentan de un sabio que un día/ tan pobre y mísero estaba/ que sólo se sustentaba/ de unas hierbas que cogía./ ¿Habrá otro, entre sí decía/ más pobre y triste que yo?/ y cuando el rostro volvió/ halló la respuesta, viendo/ que otro sabio iba cogiendo/ las hierbas que él arrojó”. (La Vida es Sueño).

Sucede que hoy día, ante las resistencias del poder público para el cambio, las comunidades humanas que empiezan a retomar su capacidad de mando y decisión ante las fuerzas del sistema, se hermanan, se suman, se aglutinan y se adaptan a los nuevos tiempos para exigir que las promesas de campaña se cumplan, o que aquellos que asumieron funciones de servicio se sometan al escrutinio popular.

Obviamente, la herramienta más idónea y socorrida, son los medios masivos de comunicación, sobre todo ahora, que en el siglo del conocimiento han optado por las redes informáticas y mediante éstas establecer redes de vigilancia, reclamo, enlaces e intercambio con aquellos a quienes dieron el voto por el servicio público.

La prensa escrita recupera la

credibilidad que parecía perder

Tradicionalmente, los mandos políticos han acusado a los medios informativos de distorsionar los hechos y enaltecer el morbo. Por un tiempo se creyó que las noticias de radio y televisión opacarían a las impresas; pero tal fue el abuso de los electrónico en las ventas de sus segundos, que de nuevo la prensa escrita gana credibilidad, más confiabilidad, pero asociada a los recursos electrónicos. Esta nueva credibilidad, apoyada en la participación ciudadana -lo lectores en los impresos- es la que está sumando condiciones para que todo funcionario, de cualquier rango de autoridad, asuma la responsabilidad de informar de sus actos, en primer lugar, a los que dieron su voto y le aportan los recursos para que cumpla el objetivo de su cargo.

A una red nacional el Corporativo Noroeste se ha integrado estableciendo el portal “politicante.mx”, al cual podrán acudir todos los lectores con sus propuestas, protestas, comentarios, solicitudes y, sobre todo, para pedirle cuentas a sus elegidos de lo que hacen para sus electores.

Por ahora, el objetivo inmediato es el cuerpo legislativo de la nación, diputados y senadores, para que por este medio se hagan oír y leer de sus electores. La condición para el lector es que se suscriba con sus datos personales y domicilios electrónicos, por lo que no se inscribirían a quienes prefieran el anonimato. La prioridad es que se establezca un intercambio informativo entre elector y elegido, como el que ya existe entre el lector y sus periódicos Noroeste.

Nuevos rumbos a las relaciones

entres gobernantes y gobernador

Alguna premisas de esta red son:

n “Politicante” es el punto de encuentro del ciudadano con el político. Es el espacio donde se podrá conocer de manera directa lo que hace y no hace el Diputado que lo representa, y para conversar y discutir con otros ciudadanos sobre temas políticos de su interés.

n Estudios recientes sobre la realidad sociopolítica de México coinciden en que nos hemos convertido en un País grande y complejo, donde las discusiones trascendentales sobre temas de energía, trabajo, seguridad, impuestos, siguen atascadas.

n Es fácil culpar a los políticos. Pero la conclusión de los analistas no es esa, sino una mucho más preocupante. A México le falta ciudadanía.

n Es verdad que gran parte del atraso y el estancamiento de México es consecuencia del egoísmo y mezquindad con que actúan algunos de nuestros gobernantes, pero también sabemos que esto no cambiará mientras los ciudadanos no se involucren de manera activa en la vida pública.

n El “politicante” es el ciudadano que se ocupa de la cosa pública. El “politicante” vota el día de las elecciones –por supuesto-, pero va más allá: se informa, opina, evalúa, critica, disiente, acuerda y, sobre todo, construye. Hace comunidad porque piensa en el México de todos.

n El “politicante” no mira la política desde la barrera y en el sentido tradicional, sino que se erige a sí mismo como ciudadano vigilante, crítico y fiscalizador del trabajo de sus representantes políticos.

n En este espacio se pretende saber quiénes son los representantes populares y lo que dicen, pero más lo que hacen por el lector y lo que dejan de hacer.

n Se aspira a reconvertir el vínculo perdido entre los ciudadanos y los políticos. La restitución de ese eslabón roto es el primer paso para transformar nuestra incipiente democracia electoral en una democracia efectiva, plural, representativa y participativa.

En todo caso, el lector de Noroeste podrá disponer de un nuevo espacio, más directo con sus gobernantes, para discutir y resolver los problemas del momento y prever los que han de venir. El Defensor del Lector se suma a este nuevo esfuerzo de la prensa escrita, e invita a los lectores a que sigan enviando sus comentarios que mientras menos anónimos sean, más valores agregados tendrán.

adrian.garcia@noroeste.com

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