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PROYECTO
Contagia Dora Luz su amor por los libros
Dora Luz Orduño deja al poblado de Jesús María, en Culiacán, un gran legado: la formación de niños y jóvenes aficionados a la lectura
Míriam Noriega
05-02-2013
 
Dora Luz Orduño comparte su pasión por la lectura con las nuevas generaciones.
Fotografía: Noroeste/Nancy Juárez/Azucena Manjarrez.
 
 
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CULIACÁN._Su gusto por los libros llevó a Dora Luz Orduño Beltrán primeramente a "devorarlos", luego a escribirlos y ahora, a compartir ese amor por la lectura con las nuevas generaciones de niños y jóvenes a través de sus proyectos, como el que emprendió en la comunidad de Jesús María. 

En este programa apoyado por el Consejo Municipal de Cultura, la promotora de lectura compartió su experiencia con alumnos de escuela y secundaria de esta localidad desde el 20 de agosto y aunque su labor formal culminó este fin de semana, afirmó que seguirá dándoles continuidad con visitas esporádicas. 

"La lectura no es sólo leer, sino que es una maceta que la tienes ahí, ahí está la lectura en la maceta que de repente empieza a sacar del medio ambiente, las relaciones humanas, los valores, empieza aflorar", expresó. 

"El movimiento que se debe hacer con los niños y los adolescentes es motivarlos con los cinco sentidos, y ahí es donde empiezan a desarrollarse". 

En esta participación con esta beca que ganó, dijo sentirse libre, ya que no está trabajando para nadie más que para los niños, las escuelas y la comunidad, involucrando también al que se quiera unir, como padres y familia. 

"Es un regalo de Dios para mí, tengo 67 años y estoy en mis facultades, me siento plena, ojalá que hubiéramos muchos más adultos mayores que le entráramos a este reto y que quisieran participar", destacó. 

"La lectura es una ayuda para mejorar, ojalá que las autoridades tomaran cartas en el asunto y se hiciera un proyecto serio y permanente, porque a los maestros en las clases no les alcanza el tiempo".

El programa

Su Programa de lectura Jesús María, dedicado los 120 niños de dos grupos de cuarto, tres quintos y dos sextos de primaria, y a 180 jóvenes de los dos grupos de primero y dos de segundo de secundaria, fue desarrollado en las escuelas, labor que dijo siempre estuvo apoyada por maestros y directores. 

Antes de darles los libros, primero realizó un intercambio de ideas en el que les pidió expresar lo que observan en la comunidad, lo que les molesta y que luego lo escribieran, dinámica en la que aprende a conocerlos y le sirve para checar la puntuación. 

"Les reparto algunas de estas novelas o cuentos para ver la actitud del niño y que me diga: maestra me costó trabajo leerla, no pude, me cayó gorda o no la he leído; esas novelas se las llevan con toda confianza a su casa, les digo: 'léanle en voz alta algunos párrafos con su papá y su mamá', entonces ya se involucra a la familia", resaltó. 

Los cuentos y las novelas tienen que ser muy claras, agregó, a partir de ahí también los hace escribir, crear chistes, refranes, parábolas, cuentos, la historia del pueblo y demás descripciones. 

"Todos los cuentos se los doy en copias, ya que los tengo como quien dice 'cebados' ya empiezo a darles las novelas cortas, los cuentos cortos y ya me empiezan a hacer las cosas, y escriben muy bien", detalló. 

Orduño Beltrán combina la lectura con otras actividades para que sus pupilos estén activos, y con la intención de que saboreen el ambiente, estén felices y se sienten con ella a conversar. Además les organiza campamentos y los lleva de excursión a parques y museos. 

Para culminar este ciclo, realizará junto a sus alumnos un periódico en la primaria y otro en la secundaria, donde hará que ellos participen tanto en su elaboración, como en la presentación. 

"Cuando veo que los niños se sueltan los dejo que hagan todo, tengo maestros de ceremonia, actores, actrices, los homenajes, ellos cuentan un cuento con diferentes voces, leen mejor que yo", exclamó. 

"Quisiera que este tipo de proyectos se hicieran con más frecuencia, porque la lectura la ven como un requisito, no es misma la lectura del conocimiento (en la escuela), la otra lectura les facilita a los niños que tengan facilidad de palabra, explican lo que quieren, piden, una cosa que nos lleva a entender que los niños por medio de la lectura se defienden".

¿Por qué en Jesús María?

Ese poblado lo escogí porque cuando estaba en la Secretaría de Salud, yo calculaba las vacunas de todas las localidades, y me llamaba la atención el nombre de Jesús María, y le decía llévenme y me decían no maestra, hay un terregal; entonces, cuando hice el proyecto, lo primero que se me vino a la mente fue Jesús María, no sé, teniendo otros lugares donde tengo conocidos con los que me podía quedar, ahí no conocía a nadie. 

"(En Jesús María) hay gente valiosísima, estoy muy contenta, la gente es muy amable", destacó Orduño Beltrán.

Consideró que de ese porcentaje de niños una buena parte va a salir adicto a la lectura. 

Su ilusión era llevarse a "sus niños" a que vivieran la experiencia de la Feria del Libro en Guadalajara, pero a falta de recursos se quedó sólo como buena intención. 

Su proyecto que culminó este fin de semana, pero aunque no siga, ella seguirá en contacto para que ellos mantengan viva la curiosidad y las ganas de seguir descubriendo el mundo a través de los libros. 

"Quiero ver cómo les doy mantenimiento porque voy a dejar una donación de libros de cuentos, de los que tengo que adquirir y de los que tengo en mi acervo; checar que no pierdan la emoción", recalcó.

Quisiera ir a Eldorado

Incansable, ahora su próximo proyecto lo quisiera dedicar a Eldorado. Le gustaría abarcar más para lo que también quisiera poder tener a más gente que apoyara en esta labor.

Una mujer de retos

"Soy de retos; cuando estuve estudiando literatura yo dije quiero conocer qué es Difocur, yo no tenía palancas ni tenía nada, tal vez comentan que era la número uno y me contratan en Difocur, pero trabajo seis meses y luego en enero me contratan por un año, entonces me recorrí todo el estado dando cursos", expresó. 

"Pero ellos (en Difocur) no se imaginaban, no les pasaba por la mente la estructurara este tipo de cursos". 

Debido a que en antaño las mujeres de su época tenían pocas alternativas de preparación, de origen estudió comercio, pero fue una alumna avanzada, por lo que a partir de la invitación que le hizo un maestro de matemáticas fue que consiguió una contratación meritoria en el Centro de Salud a los 16 años, donde ingresó a trabajar formalmente al terminar dichos estudios a los 18 años. 

Luego, se ganó una beca para estudiar en México en el Instituto de Salud Pública de México, y a su regreso, se quedó a trabajar en el Centro de Salud de aquí de Culiacán. De ahí trabajó en la currícula de odontología en enfermería.

"Ahí me desarrollé y en trabajos particulares, pero siempre escribía y leía, aunque no tenía una estructura hasta que en Difocur se abrió una convocatoria y duramos como cinco años", recordó. 

"Ahí surgió mi novela Felipe Bacasegua, habla de (año) 1800, del caciquismo, del trato que tenían con los indígenas; esa novela manifiesta mucho el entorno mío familiar, del caciquismo. Yo tengo otras novelas que ya tenía que estaban ya de revisión y me dejé ir al curso". 

Compartió que este amor por la lectura se inculcó su madre, quien enseñó a ella y a su padre a leer.

"Nosotros leíamos todo tipo de lectura que él nos llevaba, los periódicos, algunas novelas, la primera que leí fue Corazón Salvaje a los 13 años y de ahí, siempre leyendo y leyendo".

Sus obras

Dora Luz es originaria de una localidad que está a 15 minutos de Choix, llamada Aguajito del Bajahui, pero lleva toda una vida en Culiacán que inició en 1974, por lo que ya lo siente su lugar de origen, por eso, los buenos recuerdos vividos los plasma a través de varios cuentos y poesías como lo es Mi hermoso Culiacán. 

"Mis cuentos hablan de las problemáticas por ejemplo del alcoholismo, del maltrato a la mujer; los personajes yo siento que los hago hablar y se ven muy reales; tengo como unos 50 cuentos", dijo. 

Otra de sus obras es El alcoholismo y la lectura, un cuento que escribió con base en su experiencia durante el año y medio que trabajó en Difocur, el cual nació de una bonita historia real que vivió en una de las localidades, donde una niña de primaria logró hacer lector a su papá. 

Entre sus demás títulos tiene El amor que llegó de oriente y A ti también te aruñó el gato. 

Actualmente tiene por publicar la novela Tres veces, en la que aborda la historia de un personaje de esta ciudad que está involucrado en el narco, pero desde un ángulo diferente en el que no es criticado, sino enfocado en los sentimientos.

DORA LUZ ORDUÑO

Es originaria de Aguajito del Bajahui, una localidad a 15 minutos de Choix, pero desde hace 38 años radica en Culiacán.

Estudió en la Escuela de Salud Pública de México, en la Ciudad de México, lo que ahora es el instituto de Salud en México, en Cuernavaca.

Estudió literatura por cinco años en Difocur.

"Es un regalo de Dios para mí, tengo 67 años y estoy en mis facultades, me siento plena, ojalá que hubiéramos muchos más adultos mayores que le entráramos a este reto y que quisieran participar".



Dora Luz Orduño

Promotora de lectura

EL PROYECTO 

Compartir su Programa de lectura Jesús María con 120 niños de primaria, y180 jóvenes de secundaria de esta comunidad.


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