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Lunes 1 de Septiembre de 2014    
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HISTORIAS. LOS FOTÓGRAFOS
El artista de la fotografía
Hace 45 años, Carlos Vela se adentró a la fotografía. A ella llega con un interés artístico
Azucena Manjarrez
01-03-2013
 
Carlos Vela.
Fotografía: Noroeste/Alejandro Escobar.
 
 
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CULIACÁN._Hace 45 años, la fotografía en Culiacán tenía otro rostro. Eran fotoestudios y fotógrafos tradicionales los que predominaban. Carlos Vela no quería ser parte de ese grupo. Su interés era artístico, aunque en Guamúchil, ciudad en la que nació, los espacios para su formación eran inexistentes.

Tenía 18 años cuando se inscribió en el Iteso, en la ciudad de Guadalajara, para cursar la carrera de Ciencias de la Comunicación, pero las imágenes se adentraron a su vida. En cuanto terminó los estudios partió a Estados Unidos para dedicarse de lleno a la fotografía.

Sólo tenía conocimientos básicos de esta disciplina. Sabía trabajar con los químicos, revelar, imprimir y conocía la obra de Manuel Álvarez Bravo, pero ahí vivió otro mundo. Ahí la fotografía vivía una modernidad que a México todavía no llegaba.

Se sumó a un grupo de fotógrafos y empezó a trabajar la imagen industrial y publicitaria. Dejó todo lo que lo distraía de esta profesión.

"En Texas aprendí a exponer, a buscar la luz, a la que considero magia y el secreto de una buena fotografía; yo no tenía pensado ser fotógrafo pero la primera vez que entré a un cuarto oscuro me maravillé".

Una cultura de la imagen

En Estados Unidos, el artista de la lente descubrió la fotografía de Ansel Adams. Sus paisajes y precisión de las tomas lo apantallaron.

"Cuando llegué a Estados Unidos me volví loco, todo era un descubrimiento, yo ya traía lo de la fotografía artística, porque también pintaba y tomaba fotos. No paraba, era algo que me mantenía atento todo el día".

Durante algunos años, Vela experimentó con todo tipo de temáticas, aunque el sustento lo encontraba en la fotografía publicitaria. El click de su Pentax lo hacía pasar noches descubriendo lo que había más allá de las imágenes que captaba.

"Yo no pensaba en otra cosa que no fuera la imagen, y allá todo era más interesante, porque la fotografía ya era vista como arte, en los museos y en los libros podías ver lo que quisieras", considera.

Vela ya inmerso en la fotografía decidió viajar para seguir experimentando. Se trasladó a Monterrey, Ciudad de México y Guadalajara para trabajar la fotografía arquitectónica y publicitaria. Fue parte del equipo de fotógrafos de cementeras y Banamex. Durante algunos años hizo sus imágenes publicitarias.

"Aunque en lo comercial te dan hasta el boceto, lo pasional de la fotografía me movía, eso lo traes en tu vida diaria, haces lo que te gusta, y lo haces derecho sin recurrir a nada más que en tu ojo".

En Sinaloa

En 1985, Vela regresó a Sinaloa, y aunque no se sumó a algún grupo de fotógrafos, trabajó en conjunto con los pintores Kan Guerrero, José García, Roberto Pérez Rubio, Hermilo Soto Miller.

En el estudio Arte Activo, que tenía Pérez Rubio en Mazatlán, trabajaron en comunión. Ahí su obra se volvió netamente artística, empezó a pintar e intervenir sus imágenes.

"Yo siempre fui académico, completamente me gustaba todo lo análogo, pero nunca me cerré a la experimentación, incluso fue maestro de fotografía durante algunos años en la Universidad de Occidente".

En esa época expuso en diversos espacios. El maestro de luz, era un artista que proponía fotografías que provocaran al menos un respiro. Quería ser al mismo tiempo un fotógrafo clásico, documentalista, con la capacidad de hacer arte.

En el cuarto oscuro

Durante 10 años, Vela tuvo un estudio comercial en la colonia Tierra Blanca. Cerró cuando dejó de haber materiales y químicos, pero ese tiempo fue de lo más preciado en su vida.

Ese lugar se convirtió en su guarida. En el espacio donde las imágenes cobraban vida.

"Yo me la pasaba muy bien en mi estudio, pero se acabó todo esto de los materiales con el cierre de Kodak, fue un jalón para mí, fue un empezar de nuevo".

"Los fotógrafos que amábamos lo tradicional sufrimos un shock, pero no quedó otra más que adaptarse y en eso estoy, aunque no le hago mucho a la computadora todavía".

Aún así, Vela sigue disfrutando el click de su cámara Nikon, al menos lo dispara cincuenta veces al día, esa ha sido su clave para permanecer durante 45 años en esta disciplina.

En este asunto no hay otra cosa más que obsesionarse, de otra manera no tiene sentido. La fotografía en su opinión tiene que ser pasional y estar siempre en búsqueda de una buena luz.

Compañera de vida

A la que considera su compañera de vida, Vela le debe mucho, le ha mostrado los escenarios más maravillosos que en su niñez no imaginaba. Le ha dado también la luz que siempre busca y que paradójicamente conserva en decenas de costales. Más de 78 mil fotografías conserva como testigo de sus tiempos en la fotografía.

"Yo doy seguro 50 clicks diarios, porque uno tiene que tener pasión, gozarlo, esa es la magia de la fotografía, porque uno nunca deja de aprender. Este ha sido mi proyecto de vida y me gusta".

"Aunque en lo comercial te dan hasta el boceto, lo pasional de la fotografía me movía, eso lo traes en tu vida diaria, haces lo que te gusta, y lo haces derecho sin recurrir a nada más que en tu ojo".



Carlos Vela

Fotógrafo


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