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Brilla la música de Jonathan Torrijos
Se estrena el espectáculo escénico ‘Guest’ en el Teatro Ángela Peralta
Héctor Guardado
13/09/2017 | 4:38 PM
Foto: Daniel Santana

En el siglo 21 las artes escénicas se están desarrollando en un sentido multidisciplinario, la música, la danza, el canto, la pintura, la escultura se conjugan para plantear un concepto, un tema. El músico y compositor Jonathan Torrijos y el coreógrafo Ebert Ortiz unieron sus talentos para crear “Guest”, un espectáculo escénico que conjugó una obra original de música, hecha por Torrijo, y la danza creada por Ortiz.

Lo multidisciplinario no se inventó recientemente, la ópera nació hace 400 años conjugando diferentes disciplinas artísticas (música, canto, danza, teatro, pintura) pero es en este milenio en donde se plantea como una cualidad constante que está determinando a las artes escénicas.

“Guest” llegó a Mazatlán precedida por el brillo que le dio haber ganado el premio a mejor música del concurso de coreografías Guillermo Arriaga, del Premio Inba-UAM, el más conocido en México, que se celebró en junio pasado en el marco del Tercer Encuentro Nacional de Danza en la Ciudad de México.

Espéctaculo escénico

La tendencia de los espectáculos escénicos con música contemporánea original y una estética del siglo 21 no ha tenido una presencia significativa en Mazatlán, “Guest” acerca al público porteño a estas propuestas contemporáneas en laS que brilló la composición del joven músico mazatleco Jonathan Torrijos (22 años).

Su obra original, con la que concursó y ganó en la Ciudad de México, creció para presentarse al público mazatleco. Cuando la presentó en el Encuentro de danza, él fue el único músico interpretándola, lo acompañaron tres cantantes de ópera, nada más.

En su presentación en Mazatlán, la noche del martes, participaron los 30 músicos de la Camerata Mazatlán, tres voces profesionales interpretaron los papeles solistas, un ensamble de ocho voces del coro Guillermo Sarabia intervino junto con un coro de 20 voces de niños. Todos estos elementos hicieron que la música brillara.

La percepción sonora fue la de una pequeña ópera, en la que las arias de las solistas se conjugaron de una manera sorprendente con el ensamble de voces, el coro de niños y la orquesta, esos momentos generaron una emoción especial entre el numeroso público que casi lleno el Teatro Ángela Peralta.

La obra musical, letra de canciones y el movimiento de la danza estuvieron orientados en narrar situaciones de dolor, traición y muerte, mientras el sonido de las voces del coro de niños cargo la atmósfera de esperanza.

Las voces están trabajadas con gritos, susurros, risas, glisados -que es una cascada de notas que van desde lo agudo a lo grave-, closters -que es cantar simultaneamente varias notas tanto para instrumentos como para voces-, todo esto le dio riqueza y actualidad sonora a la obra, que en algunos momentos, cuando intervinieron todos los elementos, se escuchó monumental,

La obra coreográfica utilizó las técnicas del mimo, los movimientos de manos y secuenciales tuvieron una presencia sustancial en el escenario, en el que participaron 16 bailarines de los primeros dos años de la Escuela Profesional de Danza Contemporánea de Mazatlán.

 

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