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El Fanático
Desperdicio
Gerardo Osornio
21/04/2017 | 00:00 AM
Foto: Noroeste

DATO DEL DÍA: El Madison Square Garden, casa de los Knicks de la NBA y los Rangers de la NHL, es uno de los escenarios con más historia como sede de eventos deportivos en todo el mundo, además de un emblema de Nueva York; el nombre ha pertenecido a tres lugares diferentes, pero con la misma función, y es posible que en la próxima década el edificio sea demolido y reubicado en Manhattan, isla que forma parte de la urbe citada.

FINAL INFELIZ. Mientras algunos jugadores de los Patriotas de Nueva Inglaterra visitaban a Donald Trump en la Casa Blanca, el mundo del deporte se escandalizaba con la muerte por suicidio aparente de Aaron Hernández, preso y condenado a cadena perpetua sin posibilidad de salir jamás, por el asesinato de una persona en 2013, y ex integrante del equipo citado hasta el año en el que echó a perder su vida.

Fue un atleta destacado desde la Preparatoria en Bristol, Connecticut, ciudad que alberga la sede principal de ESPN, luego fue a la Universidad de Florida para formar parte de los Lagartos, uno de los equipos más poderosos y con más aficionados en el futbol americano de la NCAA, para posteriormente pasar a la NFL en el Draft 2010 al ser elegido por los Pats en la cuarta ronda, debutando ese mismo año con participación en 14 encuentros.

Desde su llegada hizo espectacular pareja en la posición de Ala Cerrada con Rob Gronkowski, quien a la fecha sigue en la franquicia en mención y es para algunos el mejor de la historia en su posición; Hernández tuvo tanto éxito que en 2012 fue elegido al Tazón de los Profesionales, que es el juego de estrellas de la NFL, para después de esto firmar un contrato por varios años a cambio de 40 millones de dólares.

Hernández sólo cobró una parte mínima del salario ya que como usted sabe, sacó lo peor de su existencia y mató al novio de su cuñada, un jugador de futbol americano semiprofesional de nombre Odin Lloyd, por esto y por al parecer otros dos asesinatos al menos, fue llevado a prisión con la condena ya mencionada, que no cambió nada ni siquiera después de que fue exonerado por los otros dos homicidios de que se le culpaba.

El jugador en cuestión se va dejando una hija pequeña, una historia que debió ser exitosa convertida en tragedia y poniendo a muchos a pensar que la fama, el dinero, la rapidez con la que esto llega muchas veces a la vida de un atleta, es en algunas ocasiones el motor que los lleva a desperdiciar talento, potencialidades y fortuna, además de su existencia.

Vale la pena apuntar que la NFL se deslindó de este personaje desde su arresto, pues si entra a la página oficial y revisa estadísticas, están ahí, pero sin foto y desde ayer su estatus es de “Fallecido”; igual pasó en NFL Network, donde apenas si se mencionó el asunto del supuesto suicidio, mientras en los canales deportivos y en la red era nota de interés.

No será la última vez que esto pase con un atleta, ni es la primera, recuerde al boxeador venezolano Edwin Valero, un portento al que la violencia lo llevó en 2010 a asesinar a su pareja y luego a quitarse la vida en prisión. Hasta el martes. Gracias.

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