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OPINIÓN
LA FÓRMULA DE LA FELICIDAD: ¿Para qué ayudamos?
Guardó en mi mente y corazón todas las imágenes donde las desgracias propician que se resalte lo mejor del ser humano
Óscar García
13/09/2017 | 02:00 AM
Foto: Noroeste

 

 

Por salud mental, pocas veces me siento en el televisor a contemplar imágenes dantescas de las consecuencias de los desastres ocasionados por los fenómenos naturales. Quiero aclarar que por las actividades profesionales que realizo en mi día a día, tengo la obligación de estar informado paso a paso de las condiciones y predicciones climatólogas, así como, todo lo que concierne actividad de prevención, eso lo ejecuto de manera puntual, pero es muy diferente para mi llenar mi mente de imágenes que me duelen, que me inquietan, que me molestan porque en mi discernir sé que aun cuando no podemos predecir estos fenómenos, si podemos trabajar para evitar muchas de las situaciones que propiciaron las desgraciadas y el dolor a tanta personas vulnerables.

Me explico más, si un río inundó una colonia existió un permiso por parte de una autoridad para que ahí se construyera, jugamos a ganarle a la naturaleza, si un niño estaba cerca al mar cuándo los avisos de prevención fueron emitidos en tiempo y forma, existe una familia que no se hizo cargo de la impecabilidad de la aplicación de esa petición por parte de la autoridad, por mencionar algunas.

Ante tantos hechos lamentables en muy corto tiempo, observé televisión principalmente noticieros más de lo que acostumbro y busqué en mi reflexión un enfoque a lo bueno más que lo no deseado. Casualmente el día de hoy empezamos con la planeación de un día para ayudar razón por la cual al escribir mi columna tengo toda la sensibilidad y emoción que el evento mismo conlleva.

Guardó en mi mente y corazón todas las imágenes donde las desgracias propician que se resalte lo mejor del ser humano, su solidaridad, su entrega para ayudar a pesar de su propia necesidad de pedir ayuda dentro de la misma situación. Tengo en mi mano un artículo que describe la investigación del biólogo Robert Trivers en el cual se proponía demostrar por qué los individuos no emparentados tienen a cooperar unos con otros. Encuentra en su indagación que hay una disposición innata de ayudar y una consecuencia para quien desarrolla y la aplica que es; toda persona que ayuda a otros de manera desinteresada mejora en su propia sensación de bienestar. A este fenómeno lo denominó “altruismo reciproco”, complemento esta mirada con los trabajos de Martin Nowak y su denominada reciprocidad indirecta donde se comprueba que; las personas generosas y cooperativas construyen durante su vida una reputación sana que les permite aspirar a contar con redes de apoyo más fuertes.

Tengo una gran amiga de origen japonés, que dentro de su impresionante trayectoria altruista siempre menciona que “cortesía entrega cortesía” diría mi madre en sus refranes populares “Hoy por ti, mañana por mi”

Es un hecho que el reto de entender la teoría de la evolución de las especies está más vivo que nunca, todavía en la mente de muchas personas existe la falsa idea que la evolución es solamente una lucha y pelea diaria contra todo y contra todos en la que el pez grande se come al chico y donde la competencia y el egoísmo son las únicas armas válidas para adaptarse. Ejemplos tenemos de sobra, para entender que por más poderosa que sea una nación nunca puede olvidarse de los más necesitados, y no es válido alterar las percepciones de razas diferentes y privilegiadas en una sociedad única “ha sido muy alto el precio que se ha pagado”. Recordemos a Hitler y su inolvidable raza “aria”, actualmente a la persona más odiada socialmente “nuestro amigo” Trump.

Hoy la mejor interpretación social a la evolución es cuando el apoyo mutuo se considera un factor trascendental de la misma, muchos estudios coinciden en denominar al ser humano un primate altruista por esencia, recomiendo la lectura de Richard Dawkins en su libro “El gen egoísta” Hoy encuentro muchas organizaciones e instituciones que confunden el altruismo, por el factor popularidad y poder.

El altruismo absoluto es interpretado en el “algo que no te beneficia en nada de forma directa”, pero si te impacta de forma exponencial en tu bienestar, ingrediente básico de la fórmula de la felicidad. Los humanos, hasta lo que se ha podido comprobar hasta el momento, somos los únicos primates que nos comportamos de forma altruista incluso con completos desconocidos. Aprovechemos ese regalo que Dios o la naturaleza nos ha dotado en nuestros genes, para incrementar nuestra sensación de bienestar, vamos ayudando con más fuerza al que más lo necesita.

Te invito se seguirme en mi página Oscar Garcia Coach.

 

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