Los últimos 85 días de Javier Valdez - Periódico Noroeste
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IN MEMORIAM
Los últimos 85 días de Javier Valdez
Antes de ser asesinado, el periodista vivió como en una ruleta rusa de emociones; el Comité para la Protección de Periodistas intentó, incluso, sacarlo del País. Este es el relato
28/05/2017
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Foto: Noroeste

El hombre discreto entra a la folclórica cantina El Guayabo a buscar a uno de sus clientes frecuentes.

Se acerca a la mesa en la que el periodista Javier Valdez Cárdenas bebe. Es sábado por la tarde. Es fácil localizarlo porque sigue la rutina. Aquí, entre música y whisky, concluye su semana laboral.

Le pide en lenguaje moderado que lo acompañe afuera del establecimiento porque alguien desea platicar con él.

El escritor lo sigue. Sale de la cantina y camina hacia una camioneta y sube. Está ahora frente al mensajero, de quien desconoce su identidad.

Le solicita con la "cordialidad" que concede la intimidación que no publique la entrevista que realizó días antes al narcotráficante Dámaso López Núñez, apodado "El Licenciado", quien sería aprehendido el 2 de mayo.

Javier Valdez se niega a cumplir tal demanda. ¿Por qué conceder esta petición? Si él está orgulloso de su pieza periodística, además trabajó para conseguirla.

El mensajero insiste en que no publique en Ríodoce el texto que escribió y cuya edición se imprimiría horas depués.

El periodista se niega otra vez. Y con inteligencia, le explica que no puede modificar el contenido del semanario. Que dicha facultad sólo la posee el equipo editorial.

El mensajero no logra su propósito. Concluye la conversación y se va.

El periodista regresa al interior de la cantina. Sigue bebiendo.

Le sorprende que el mensajero no se rinda. Minutos después regresa al mismo sitio y repite el acto.

Javier Valdez conversa otra vez con él. El hombre insiste en que elimine la entrevista, pero el periodista se niega tercamente, con ese mismo sentimiento con el que ejerció el periodismo.

El mensajero se marcha de nuevo sin convencerlo.

 

Operación Requisa

La portada de Ríodoce es provocadora.

La atracción principal de la edición del 19 de febrero es la fotografía impresa de Dámaso López. Y su titular es más retador: "Responde Dámaso: No disparé a los Guzmán; soy amigo del 'Mayo'".

En su interior contiene la entrevista que concedió "El Licenciado". Es la respuesta al boletín que el periodista Ciro Gómez Leyva difundió el 8 de febrero, atribuido a los hijos de Joaquín "El Chapo" Guzmán.

El distribuidor del semanario recibe una llamada de un colega de otra imprenta la madrugada del domingo 19 de febrero. Le advierte que hombres visiblemente armados buscan dicha edición, pero les aclaró que no se imprime ahí, sino en la imprenta de Noroeste.

Le aconseja que tenga cuidado cuando recoja los paquetes. Y lo tuvo, como efecto del miedo.

El distribuidor acude a recoger los semanarios y carga la camioneta con una primera parte de los ejemplares impresos.

Ahí lo abordan dos hombres. Uno de ellos porta gorra grabada con el número 701, la posición de "El Chapo" en la lista que hizo la revista Forbes de las personas más ricas del mundo.

Le preguntan al distribuidor qué hará con los ejemplares y él responde que los trasladará al edificio del semanario y ahí los entregará a los repartidores, quienes a su vez los distribuirán a los diferentes puntos de venta que tienen en el norte, centro y sur de Sinaloa.

Los enviados lo escoltan hasta las instalaciones de Ríodoce.

Cuando arriban, uno de los dos enviados que portaban armas de fuego le dice al distribuidor que le comprará los periódicos. No son ladrones, y le entregan un fajo grueso de billetes. Y recoge el paquete.

Pero el empleado le da una noticia que el enviado la considera mala: hay otro paquete de periódicos que permanece en la imprenta. Y lo mandan por el otro pedido.

Más tarde, cuando regresa con los ejemplares, las condiciones han cambiado.

El enviado pide al distribuidor que le regrese el dinero y devuelve los periódicos. Le instruye que los entregue a los repartidores.

Entonces, con unas llamadas monta la operación de la requisa, en minutos.

Abarcaría el centro de Sinaloa: los hombres seguirán en vehículos a cada uno de los aproximadamente 20 repartidores y en cada punto de venta comprarán con dinero en efectivo las ediciones que dejen.

El enviado comisiona a dos hombres por cada ruta. El operativo abarca 13 rutas de distribución en Culiacán.

En la Central Internacional de Autobuses retienen los paquetes que serían enviados a Mazatlán y zonas aledañas. El norte no les interesa y permiten el envío de los paquetes que van a Los Mochis, Guasave y Guamúchil. A los repartidores que van al Eldorado no los siguen. Tampoco a quienes van a Navolato.

Un empleado de Ríodoce les pregunta a los compradores: ¿por qué se llevan los periódicos? Entonces, le responden: "porque eso que traen es mentira".

El operativo se prolonga por horas.

Cuando el grupo editorial de Ríodoce despierta la mañana del 19 de febrero, el operativo de la requisa estaba consumado.

Más que intimidados, están sorprendidos. Se quedan callados. Deciden no denunciar la intimidación de la que son víctimas.

 

El origen

El 8 de febrero el comunicador Ciro Gómez Leyva difunde la carta que supuestamente le envían los hijos de "El Chapo". En las hojas "escritas a mano" acusan de traición a Dámaso López por el intento de asesinato contra ellos e Ismael Zambada, apodado "El Mayo".

La divulgación de esta carta provocó que "El Licenciado" contactara a Javier Valdez para ofrecer su versión del conflicto.

 

La felicidad

Dámaso López Núñez envía a un hombre a contactar a Javier Valdez. Quiere responder a la carta que difundió Ciro Gómez Leyva.

El escritor de los libros Miss Narco y Narcoperiodismo acepta la propuesta del narcotraficante.

La entrevista se realiza a través de mensajes de texto del teléfono celular que proporciona el enlace. El periodista está dentro del vehículo estacionado afuera de la oficina de Telecom Telégrafos en el Centro de Culiacán.

La conversación encubierta dispara la adrenalina del escritor, es quizá una de las mejores experiencias que ha tenido estos días. Le escribe preguntas por teléfono y le responde. Tiene la exclusiva que aparecerá en la portada del semanario. Está feliz.

Pero más tarde "El Licenciado" se arrepiente y le comunica al periodista que no desea aparecer en la publicación. Este cambio complica el texto escrito. Como estrategia, decide junto con el director del semanario, publicar que la entrevista se realizó a un vocero del narco.

El repentino cambio se observaría en los errores que contenía la publicación del 19 de febrero, como citas en primera persona aludiendo a Dámaso López y contextos sin pertinencia.

 

El modus operandi

El martes 21 de febrero, la operación requisa se replica ahora con el periódico La Pared. Los jóvenes que visten la gorra con el número 701 compran el ejemplar que también contenía la entrevista concedida por "El Licenciado".

Se llevan la portada titulada "Mis respetos para El Mayo y Joaquín. Se deslinda Dámaso de ataque a Los Guzmán", con la fotografía impresa del narco.

Los directivos de La Pared hacen lo mismo que el equipo de Ríodoce: no denuncian la intimidación de la que son víctimas.

Aún así las presiones continúan contra los directivos. Un intermediario les obliga a sacar una edición con una redacción impuesta, según consignó el diario El País.

El ejemplar publicado 20 días después de la requisa se tituló "Dámaso: Alianza y traición. La historia de cómo se inició todo el conflicto en el Cártel".

 

El miedo

Javier Valdez tiene miedo.

Después del cierre de La Pared el 13 de marzo y de que el emisario de Dámaso López se contactara nuevamente, el periodista busca al Comité para la Protección de Periodistas con sede en Nueva York y les comunica que siente tenso el ambiente.

No ha recibido amenazas, pero está intranquilo.

La organización internacional lo apoya para salir de la zona de amenaza y le ofrece traslado a Argentina o Perú. Pero el periodista lo rechaza por asuntos familiares, por la distancia, por la desidia.

Tras el asesinato de su colega Miroslava Breach en Chihuahua, el también corresponsal de La Jornada viaja a la Ciudad de México e informa a sus jefes sobre la violencia que vive Sinaloa.

El diario nacional le propone enviarlo a Mérida, Yucatán, pero este acuerdo no se concreta porque no tendrían dinero para pagarle el avión, como consecuencia de los problemas financieros que sufre.

Los días pasan entre miedo. Las semanas pasan entre alarma. Y él sigue su rutina de visita a redacciones y cantinas.

Y el 2 de mayo aprehenden a Dámaso López. Entonces, el escritor del libro Los Huérfanos del Narco respira y se confía. Cree que su vida está a salvo.

Pero los asesinos ya lo esperan. Le impactan 12 proyectiles de bala.

Su cuerpo robusto se derrumba sobre su sangre.

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