Bitácora urbana
"Bitácora urbana"
La luz siempre ha sido un elemento clave en la producción y diseño arquitectónico, es un aliado y un catalizador de la arquitectura, ya que con su correcto análisis y empleo puedes lograr que la luz defina o deteriore un espacio.
Es el fundamento principal de la imagen, el componente que otorga volumen, definición y realidad. En arte el medio principal sin el cual la ficción no sería posible: en fotografía se convierte en un conductor, en arquitectura en un elemento fundamental para definir un espacio y en pintura el artificio que permite figurar la tridimensionalidad y las calidades.
Durante siglos fue un componente básico de la obra -adquiriendo otros valores a partir de la invención de la fotografía- pero es en el Siglo 20 cuando se convierte en la obra en sí misma.
Grandes maestros de la arquitectura universal nos han dado cátedras de lo que la luz representa, estamos en este momento en presencia de una de las obras más importantes de uno de ellos, el espacio de estudio y análisis del maestro Luis Barragán, que, en mi opinión, más que ser un maestro en el uso del color, es un maestro y un analista del uso de la luz, de las texturas y de la capacidad que ésta tiene de generar un ambiente y un espacio, un verdadero mago de los secretos íntimos y el misterio de la sombra en la arquitectura contemporánea.
Como decía Le Corbusier, "la arquitectura es el juego sabio correcto y magnífico de los volúmenes bajo la luz", pero, ¿qué significa esto? Yo creo que no sólo es el correcto uso de la luz, sino los efectos que produce sobre cada cuerpo en un juego de sombras y reflejos, para que la misma sombra dé forma y vida al objeto que se mantiene en la luz.
Por ello el arte del claroscuro es una gran habilidad de los maestros de la arquitectura. En los grandes espacios arquitectónicos hay una constante respiración profunda de sombra y luz, la sombra inhala y la iluminación exhala, exhala la luz.
Luis Kahn hablaba mezclando el silencio y la luz, decía que "un espacio implica la conciencia de sus posibilidades, sin poder definirse como espacio si no tiene luz natural"; decía también que "la luz está hecha de ruido pero se apoya en la existencia del silencio. Un edificio creado en el ruido permanece en silencio en la luz, y el silencio de la luz crea el tesoro de las sombras, que juega con las texturas de sus materiales".
Esa sombra aumenta su importancia para las culturas orientales, especialmente la japonesa, donde la oscuridad o la sombra adquiere connotaciones de belleza, de profundidad y de admiración tan diferentes a las ideas de las culturas de occidente; esta sombra llena de belleza donde las cosas cobran un sentido más profundo y más personal.
El pensador Tanizaki, en su Elogio de la Sombra: "Creo que lo bello no es una sustancia en sí, sino tan sólo el dibujo de sus sombras, un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de diferentes sustancias. Así como una piedra fosforescente colocada en la oscuridad, emite una radiación pero expuesta a plena luz pierde toda su fascinación de joya preciosa, de igual manera la belleza pierde su existencia si se le suprimen los efectos de la sombra".
La filosofía y pensamiento oriental vienen de las reflexiones del filosofo taoísta Lao Tse, quien decía que "la verdadera belleza de un espacio reside en el vacío del mismo, delimitado por el techo y las paredes pero despojado de todo, el cual se hace mucho mas rico a través del juego de la imaginación y la mente para poder completar el cuadro, como el cambio de un espacio visto a través de la luz de una vela, que agudiza los contrastes mediante esta pequeña y cálida luz que logra encontrarse consigo mismo".
Pensar en ello nos ha llevado a concentrarnos en la capacidad que tiene la luz en la tarea de delimitación clara de espacios, apoyado siempre de sombras y reflejos los cuales dan a ésta ese efecto de profundidad y sentido.
Creemos que la arquitectura debe siempre de pensar en las posibilidades del espacio a través del uso de la luz, tanto natural como artificial, y los efectos que produce sobre él da validez a la selección de materiales y texturas para apoyar esta idea de delimitación, profundidad y diferenciación de planos que ayudan a la creación arquitectura en el espacio.
Ejemplos como el uso de materiales y transparencias utilizado magistralmente por Mies en su búsqueda de una luz ingrávida. Así como el uso de la luz y las texturas de Peter Zumthor en las termas de Vals como un elemento primordial e irreal del espacio, como él mismo define la luz en su libro Pensando la arquitectura, donde habla de su intenso interés en las distintas formas en que la luz aparece en la naturaleza y cómo trata capturar, filtrar, reflejar y proyectar esa luz en sus espacios.
Otro ejemplo es la fantasía del uso de la luz, el espacio y el color en las experiencias sensoriales de las piezas hechas por el artista plástico de la luz, James Turrell, donde con un juego de luces y colores puede cambiar las sensaciones del espectador jugando con los contrastes entre el cielo, las nubes y la luz de un espacio interior a través del cambio de la temperatura de la luz, o su intenso análisis de la luz solar y lunar en la pieza del Roden Crater en el desierto de Arizona.
Como resultado de este análisis podemos definir cómo cualquier estructura arquitectónica al ser atravesada por la luz, se expande a través de las sombras que genera y que eso convertirá a los cuerpos cambiantes para hacer surgir una interacción interior exterior, un espacio virtual que se modifica con el movimiento del sol, en un recorrido de luces y sombras que juegan con las virtudes y texturas del material del que se desprende o sobre el cual se refleja, generando una experiencia sensorial que posiblemente nos lleve a apreciar la riqueza que la luz natural tiene en nuestras vidas.
El arquitecto debe ser sensible a todos estos efectos y sentir como si fuera un niño que recorre un bosque y que es bañado por todas estas experiencias y sensaciones.
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