Campo contaminado
10 noviembre 2015
"Persiste en el estado un serio problema de contaminación por agroquímicos; se utilizan entre 7 mil y 8 mil toneladas de pesticidas al año, que producen más de 500 toneladas de envases tóxicos, de los cuales más de la mitad quedan tirados"
Guillermo Gallardo
A pesar de los esfuerzos que se han hecho, un serio problema de contaminación por agroquímicos persiste en el campo sinaloense, lo que representa un grave peligro para la salud de las personas al ser "envenenados" el aire, la tierra y los mantos freáticos.El estado cuenta con aproximadamente 850 mil hectáreas de riego y más de 600 mil de temporal, que producen cerca de 10 millones de toneladas de alimentos.
Para mantener o mejorar la cosecha en esta superficie cultivable de hortalizas y granos, se utilizan cada año entre 7 mil y 8 mil toneladas de pesticidas para el control de plagas.
Esta situación provoca que anualmente se generen más de 500 toneladas de envases vacíos de agroquímicos, de los cuales quedan tirados en canales, ríos, arroyos o a campo abierto, casi 300 toneladas.
También se consumen alrededor de 650 mil toneladas de fertilizantes y 8 mil toneladas de agroplásticos, lo que viene a complicar la sanidad en el campo.
Pero lo peor de todo es que los químicos, según estudios realizados, ya han provocado serios estragos en la salud de los sinaloenses.
Pesticidas, hasta en la sangre
El doctor en Ecotoxicología José Guillermo Galindo Reyes, quien ha realizado diversos estudios sobre la contaminación por agroquímicos en el campo sinaloense, alerta que de no poner atención a este problema podría llegar a niveles de alarma o emergencia.
En el último estudio realizado hace dos años en las zonas agrícolas de Navolato y Elota, informa que encontraron niveles de contaminación en el suelo, no excesivamente altos, pero sí muchos plaguicidas que ya están prohibidos por la normatividad mexicana.
Lo más grave, fue encontrar residuos en sangre y orina de jornaleros y personas que viven alrededor de los campos agrícolas, reconoce.
"Encontramos DDT, Lindano, Aldrina, Endrina, que ya están prohibidos, en menos cantidad en agua y canales de riego. Además, desde el punto de vista de la salud encontramos residuos en sangre y orina de los jornaleros agrícolas", revela.
Las consecuencias para las personas pueden ser varias, asegura, desde dolor de cabeza, náuseas, mareos, dolores de estómago, intoxicación, hasta problemas más serios como leucemia y en casos extremos hasta la muerte.
"Nosotros tomamos muestras no sólo de los jornaleros, sino también de personas que viven cerca de los campos. Encontramos residuos en ellas.
"Sin estar en contacto directo con las sustancias también están teniendo efectos en la salud porque las avionetas (fumigadoras) esparcen los plaguicidas y los vientos las mueven y llevan para todos lados", asevera.
El catedrático de la Facultad de Ciencias del Mar de Mazatlán hace un llamado a las autoridades a ponerle remedio al problema.
"Encontrar agroquímicos en agua, tierra y población significa en términos legales que las dependencias correspondientes, no sé si Semarnat o Profepa, no están actuando en consecuencia, porque si la ley dice que están restringidos o prohibidos y siguen encontrándose en el suelo, el agua y en la sangre de las personas, quiere decir que esa supervisión no se está llevando a cabo, o lo están haciendo de manera ineficiente".
Por otro lado, añade, hay una grave falta de conciencia de parte de algunos agricultores, pues ellos, en aras de no perder sus cosechas o ponerlas en riesgo, utilizan plaguicidas que ya están prohibidos y esto implica un mercado negro que proviene probablemente de Estados Unidos.
Sin embargo, el especialista en toxicología ambiental considera que también hay agricultores conscientes que realizan bien su labor y dan trato humano a sus jornaleros.
En los últimos años, el Gobierno federal y las organizaciones agrícolas, principalmente la CAADES y la AARC han realizado esfuerzos por reducir la contaminación por agroquímicos estableciendo programas como el de inocuidad a través de buenas prácticas agrícolas, y Campo Limpio, pero a pesar de estos esfuerzos, el problema persiste.
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, dependiente de Sagarpa, de acuerdo con el informe 2011, ha certificado 4.7 veces más empresas agrícolas que tres años antes, en materia de riesgos de plaguicidas.
Reporta que en México hay 2 mil 701 empresas comercializadoras de plaguicidas para uso agrícola, de las cuales están certificadas 2 mil 456, es decir, el 91 por ciento.
Senasica destaca que en el país hay 2 mil 300 plaguicidas con vigencia de 5 años, de los cuales 90 por ciento son químicos y el 10 por ciento bioplaguicidas.
De los químicos, agrega, el 65 por ciento son ligeramente tóxicos, el 22 por ciento moderadamente tóxicos, el 9 por ciento altamente tóxicos, y el 4 por ciento extremadamente tóxicos.
El principal contaminador
A pesar que desde 2007 inició oficialmente el programa nacional de recolección de envases vacíos de agroquímicos y afines Campo Limpio, no se han cumplido totalmente sus objetivos principales, como son evitar la contaminación de agroquímicos recogiendo los envases vacíos de plaguicidas, eliminar su reutilización, utilizar óptimamente los productos, evitar la acumulación y establecer manejo seguro de estos productos.
En México, de acuerdo con reportes de la Sagarpa, cada año se generan aproximadamente 50 millones de envases vacíos de agroquímicos, de los cuales el 85 por ciento son de plástico, el 14 por ciento son de metal y el 1 por ciento de papel.
Esto representa, según el reporte al 2011 de recolección del programa Campo Limpio, que en el País se generan 5 mil 679 toneladas de envases, de los cuales el año pasado sólo lograron recoger mil 611 toneladas, es decir, quedaron tirados en tierras y cuerpos de agua cerca de 4 mil toneladas.
Además, el programa incumplió la meta de ese año que era recolectar 2 mil 600 toneladas, que además es sólo la mitad del total que se produce.
Según este informe, Sinaloa es el principal contaminador y productor de envases vacíos con 540 toneladas, de las cuales sólo recogió la mitad en 2011.
Actualmente el estado cuenta con cinco centros de acopio de envases, uno en Culiacán, otro en La Cruz, uno en la región del Évora, otro en Ahome y uno más en El Rosario, los cuales son insuficientes para recoger los desperdicios con agroquímicos.
El segundo lugar nacional en producción de envases es Jalisco, con 410 toneladas; el tercero Michoacán, con 400; el cuarto Veracruz, con 370; quinto Chiapas, con 340; el sexto Durango, con 320; el séptimo Guerrero, con 310; y el octavo Tamaulipas, con 304 toneladas.
Lo peor es que en todos los estados hay déficit en la recolección.
La Asociación de Agricultores del Río Culiacán establece que los desechos generados por la actividad agrícola, principalmente los envases vacíos de agroquímicos, representan un problema para la salud pública y los recursos naturales.
"Se estima que en México representan casi un 85 por ciento de las 6 mil toneladas de envases que se generan anualmente. Por lo cual se ha implementado una estrategia de participación para la limpieza del campo y el acopio de esos envases", informa en su página web oficial.
Insuficientes y saturados
El programa Campo Limpio tiene la participación amplia de todos los sectores involucrados como las empresas vendedoras y comercializadoras de agroquímicos, organizaciones agrícolas, productores, juntas locales de sanidad vegetal, Semarnat, Sagarpa y la Secretaría de Salud.
En Sinaloa se establecieron cinco centros de acopio de envases, pero estas unidades recolectoras son insuficientes, asegura Alberto Valle Contreras, gerente técnico del Comité Estatal de Sanidad Vegetal de Sinaloa.
"Ahorita el 'talón de aquiles' de esta estructura es el sistema de recolección. Son cinco centros de acopio, pero ahorita están saturados porque el sistema de recolección no está siendo oportuno, de ahí que el Cesavesin esté buscando nuevas formas para recoger los envases", expresa.
Actualmente son las empresas comercializadoras quienes se hacen cargo de recolectar el envase de plaguicida acopiado para enviarlo a Guadalajara para su procesamiento, sin embargo, no lo hacen a tiempo, lo que provoca que los centros de acopio estén llenos y no tenga capacidad para recibir más.
El Cesavesin pretende, de acuerdo a un plan maestro, hacerse cargo de este proceso a través de una empresa establecida en Culiacán llamada Q Sistem y Service, que recolectaría y daría tratamiento al plástico.
Valle Contreras indica que es perfectamente factible ir desplazando a los agroquímicos por otros productos, como los biorracionales que tienen un impacto moderado en el medio ambiente, son biodegradables y no dejan residuos en los frutos; así como por el control biológico de plagas.
"El objetivo es limpiar Sinaloa de envases vacíos de agroquímicos", expresa.
Son niveles críticos: Moreno
Para el especialista en ecología, Roberto Moreno León, en Sinaloa se ha llegado a niveles críticos porque ha sido mucho el daño que se le ha hecho a los ecosistemas y a la propia población.
"Hay algunas partes que los plaguicidas están presentes en el ambiente y que se han encontrado ya hasta en la leche materna. Tenemos que tener más cuidado, más conciencia ecológica", manifiesta.
El Subdirector de Ecología del Ayuntamiento de Culiacán hace un llamado a los productores y a las autoridades a "hacer un alto en el camino" a fin de revisar las prácticas agrícolas para utilizar tecnologías y productos más amigables con el medio ambiente.
También hay que revisar la legislación en la materia, subraya el catedrático de la Escuela de Biología de la UAS.
"Hay algunos agricultores más conscientes que otros. Utilizan productos que no se pueden usar, aunque son muy efectivos para el control de plagas, pero tenemos que volver a las prácticas del control biológico que se ha ido perdiendo", puntualiza.
Mientras la gran cantidad de agroquímicos que se utiliza ayudan a mejorar la producción, lo cierto que por otro lado se está envenenando el aire, la tierra y el agua, además, provoca problemas de salud en la población.
Hay esfuerzos importantes de parte de las autoridades y de las organizaciones agrícolas, pero son insuficientes.
Si actualmente se dejan tiradas casi 300 toneladas de envases vacíos, quiere decir que en una década se tienen ya al menos 3 mil toneladas de desperdicios con residuos de pesticidas diseminados por el campo sinaloense.
¿Se imagina usted cuántos envases tóxicos se han acumulado desde que se empezaron a utilizar los agroquímicos? ¿Si seguimos así, qué pasará?
Agroquímico
Sustancias químicas o mezcla de sustancias, destinadas a matar, repeler, atraer, regular o interrumpir el crecimiento de seres vivos considerados plagas. Los pesticidas son una de las causas principales de la contaminación del agua y la tierra.
Contaminación
-- Cada año se utilizan en Sinaloa entre 7 mil y 8 mil toneladas de pesticidas para el control de plagas.
-- Se producen más de 500 toneladas de envases vacíos de agroquímicos, de los cuales quedan tirados en canales, ríos, arroyos o a campo abierto, cerca de 300 toneladas.
-- Consume el campo sinaloense alrededor de 650 mil toneladas de fertilizantes y 8 mil toneladas de agroplásticos.
Campo limpio
Programa para recolectar envases vacíos de agroquímicos para evitar que se generen focos de contaminación que afectan el medio ambiente.
Objetivos:
- Eliminar la reutilización de envases
- Utilizar óptimamente los productos agroquímicos
- Evitar contaminación de mantos acuíferos y canales de riego
- Evitar la acumulación de los envases en el campo
- Evitar la quema de envases
- Establecer formas de manejo y eliminación racional y seguro de los envases
Centros de acopio
- Culiacán
- La Cruz
- Évora
- Ahome
- El Rosario
"Encontrar agroquímicos en agua, tierra y población significa en términos legales que las dependencias correspondientes, no sé si Semarnat o Profepa, no están actuando en consecuencia, porque si la ley dice que están restringidos o prohibidos y siguen encontrándose en el suelo, el agua y en la sangre de las personas, quiere decir que esa supervisión no se está llevando a cabo, o lo están haciendo de manera ineficiente".
José Guillermo Galindo Reyes, investigador de la Facultad de Ciencias del Mar de la UAS