Conociendo tus derechos

16 noviembre 2015

"No se puede tapar el sol con un dedo"

JULIUZ JUÁREZ BONILLA

Ya vi lo del debate que ha surgido en el Congreso estatal sobre la Ley de Niños, Niñas y Adolescentes para el Estado de Sinaloa en torno a reconocer el derecho de los menores a acceder a anticonceptivos y quiero decir que me parece una aberración, algo verdaderamente reprobable, fuera de contexto e inclusive insólita, la posición que tienen las organizaciones religiosas y moralistas con respecto al tema.
Ya he dicho en este espacio que el derecho como forma de normar las conductas debe estar a la par de la dinámica social, no hacerlo así es encontrarnos con una sociedad retrógrada, incapaz de afrontar sus necesidades y solventarlas. Ya es hora de quitarnos la venda de los ojos y avanzar hacia una nueva concepción donde los derechos se reconozcan a pesar de intereses políticos, económicos, religiosos o de la índole que sean.
Y aquí aplica aquella frase de: "Y sin embargo, se mueve", que según dijo Galileo Galilei en voz baja para que no lo escucharan los prelados después de negar los razonamientos de Copérnico de que los planetas giraban alrededor del Sol y no de la Tierra y que él había apoyado. Por lo que tuvo que enfrentarse a la Iglesia a través de la Santa, ¿Santa? Inquisición para evitar morir en la hoguera por pensar científicamente, por utilizar la razón y no las necedades y la ignorancia.
Los problemas ahí están, por más que le saquemos la vuelta, hay que hacerles frente a través de un nuevo paradigma legal como lo es la ley que ahora comentamos, como en su momento quiso hacer Galilei, cambiar perspectivas para avanzar en el progreso.
Gilles Lipovetsky, filósofo y sociólogo francés, hace una descripción de nuestra sociedad actual, señala que la moral de la posmodernidad está dividida en tres etapas: moral teológica, moral laica y posmoral. Las dos primeras ya pasaron, por lo que la última se enmarca en la sociedad posmoral, esto es, que exalta los deseos, el ego, la felicidad y el bienestar individuales en mayor medida que el ideal de abnegación. En la sexualidad, hoy cada cual es libre de hacer lo que le plazca. Ya nada está mal desde el momento en que existe consentimiento entre adultos.
La devoción a la patria ha dejado de ser un valor que se enseñe y se exalte. Ya no hay ideales revolucionarios y ya nadie sueña con sacrificarse por la sociedad sin clases o en aras de la revolución. La época posmoralista coincide con el eclipse y la deslegitimización de las morales colectivas sacrifícales. La familia ha sido puesta en un pedestal, pero al mismo tiempo jamás ha habido tantos divorcios, ni se han engendrado tantos hijos fuera del matrimonio. Y en este punto es donde nos encontramos con esta ley. Ante una sociedad con pocos o nulos valores, lo más adecuado es la información.
En una sociedad en donde existen nuevos parámetros de conducta, es importante actuar con una inteligencia responsable, con una ética de la responsabilidad, una ética que tenga en cuenta las consecuencias objetivas de las acciones que tomamos para "no morir engañados", llevándonos a cometer errores por ignorancia, que sería lo más lamentable.
Resolver problemas reales que enfrenta nuestra comunidad, como las de miles de jóvenes adolescentes con embarazos no deseados, es una necesidad que se tiene que cubrir a través de la aplicación de políticas públicas adecuadas, como la promoción de una educación sexual adecuada e información de métodos anticonceptivos entre los chavos a una edad adolescente de acuerdo con la ley. Como bien se dice por ahí: "Más vale una colorada que mil descoloridas".
La educación, y digo la educación integral y positiva, debe ser influenciada por varios factores, como lo son la escuela, los padres de familia, los medios de comunicación y en general, la sociedad en su conjunto, esto para tener mejores individuos, con valores y con conocimientos, ya que el último concepto, bien desarrollado, generaría la mejor toma de decisiones en la vida de una persona.
En nuestra sociedad pasan muchas cosas que no se encuentran reguladas y aunque muchas de ellas no nos gusten, con el hecho de negarlas no se va a ganar nada, por lo que debemos aceptarlas y afrontarlas de la mejor manera para efectos de convivir en armonía, al fin y al cabo ése es el fin del derecho, ¿qué no?, el de que vivamos todos juntos y en armonía, es a eso lo que se le llama el bien común. Para qué tapar el sol con un dedo.
Es cuánto.

El autor es abogado postulante y asesor jurídico empresarial, socio del Colegio de Abogados "Lic. Marco Antonio Arroyo Cambero" A.C.
juliuzjuarez@hotmail.com