Dan fin a negocio del futuro

Carolina Tiznado
06 noviembre 2015

"La falta de atención de autoridades y la voracidad de los lugareños llevaron a destruir un enorme banco de callo de hacha"

TEACAPÁN, Escuinapa._Hubo una vez un pueblo que guardaba un tesoro bajo el mar. Sus habitantes descubrieron que tenían "oro blanco".
En 2007, este pueblo, junto con comunidades pesqueras de Nayarit, brincó al mapa nacional al descubrirse un inmenso banco de callo de hacha que abarcaba 52 kilómetros de longitud, entre las fronteras de Nayarit y Sinaloa.
El futuro para estas comunidades se auguraba prometedor, se decía entonces por parte de especialistas que el banco de callo de hacha era tan inmenso que podría durar hasta 10 años.
Personas de distintas partes del país comenzaron a llegar y la economía se reactivó, el movimiento que se veía en la zona era inmenso.
Las tragedias llegaron de la mano de la abundancia: el síndrome de la descompresión por estar inmersos a más de 20 metros de profundidad causó la muerte de siete personas que buscaban callo.
También causó la descompresión de más de 60 personas y el enfrentamiento entre la gente local y la externa, que acudían como gambusinos ante un tesoro recién descubierto.
En 2008 la situación cambió pues la proporción de captura que se tenía de callo de hacha bajo de 100 kilogramos hasta 5 kilogramos.
Primero se atribuyeron las causas a la turbiedad del agua, después se confirmo el temor que se tenía: el callo de hacha estaba muerto.
A principios de noviembre el investigador de la Facultad de Ciencias del Mar, Ramón Morán Angulo, determinó que era tarde para saber lo ocurrido.
"Hay conchas que están enteras, con el producto dentro pero está muerto, esto es una catástrofe", expresó entonces.
Faltó regulación: Delgado Rivera
Para el dirigente del Frente Regional Pesquero Belem Delgado Rivera la sindicatura tiene un antes y un después del banco de callo de hacha.
"Se esperaba mucho de esto, Teacapán se vino arriba en la economía y ahora todos resienten que no haya callo, el sector pesquero y el comercio de la región", expresó.
Desde su opinión no hubo una regulación adecuada del producto y se cayó en la sobreexplotación del molusco, pues de 100 embarcaciones que se tenían censadas antes del descubrimiento del callo de hacha estas subieron hasta 200 embarcaciones entre formales y libres.
La historia inició en marzo de 2007. Había quienes extraían de 80 a 100 kilogramos. Datos recabados por ellos señalan que de abril a agosto de ese año se sacaron más de 700 toneladas del producto.
En 2007 no sólo eran pescadores los que se dedicaban a la extracción del callo de hacha, a esta actividad entraron empresarios, agricultores y hasta maestros.
Era sólo cuestión de tener el dinero para una embarcación, un compresor y la gasolina.
Hoy todos se han retirado y la vida ha tenido que seguir para los pescadores de la sindicatura, quienes finalmente sienten que la época de abundancia que se vivió el año pasado fue sólo un sueño del que despertaron muy pronto.


Les cambia la vida
Carolina Tiznado

TEACAPÁN, Escuinapa._ Para los pescadores de la sindicatura la vida ha dado un cambio drástico. Después del fin del callo de hacha han regresado a la pesca de sierra, una especie que olvidaron momentáneamente.
"Con el callo si había dinero, ahorita inició la frasca de la sierra y es más difícil, nunca nos va a ir igual de bien", expresó el pescador Juan Carlos López Andrade.
Los pescadores han vuelto a sus antiguas actividades como la pesca de sierra, cazón y chigüil, que no les reditúan mucho a pesar de que el trabajo es de más horas que las que invertían en la extracción de callo de hacha.
Ejemplificaron que con 80 kilogramos de sierra ganan 800 pesos, e invierten 400, es decir que quedan 200 para cada pescador.
En tanto que con el callo de hacha las ganancias eran, por 80 kilogramos, hasta de 8 mil pesos; 60 por ciento para el buzo, y 200 pesos para los insumos; el resto para el matador y el resto de los involucrados en la extracción.
"Pero eso ya no volverá porque el callo se acabó", dijo el pescador Óscar Leonel Solís.
Ahora el Malecón y el muelle de la sindicatura no son resguardo de decenas de pangas con compresores, que ahora se usan para desponchar bicicletas.

GLORIA FALLIDA
En los límites de Sinaloa y Nayarit se descubrió, a principios de 2007, la presencia de un banco de callo de hacha de 52 kilómetros de longitud. Se pensó en que la riqueza que aportaría sería infinita.