De cuna humilde, América Esperanza sueña con llegar a ser doctora
"América Esperanza Ruelas Rodríguez tiene dos grandes metas en la vida, la primera lograr ser doctora, y la segunda apoyar a su mamá y a sus abuelos"
Abril Valadez
MAZATLÁN._ América Esperanza Ruelas Rodríguez tiene dos grandes metas en la vida, la primera lograr ser doctora, y la segunda apoyar a su mamá y a sus abuelos.
Sus objetivos se enraízan todos los días, cada que ve que su mamá no consigue trabajo.
Para la pequeña no hay nada más que quiera hacer que borrar las marcas que les ha dejado la pobreza a ella y a su familia, quiere dibujarles sonrisas y estabilidad, que no les falte nada el día de mañana.
"Yo quiero ser doctora porque me gustaría curar a la gente y también ganar dinero para llevar comida a mi familia y comprarle una casa a mi mamá, ¡qué le hace que estudie muchos años!", comenta la pequeña.
América, de 11 años, pasó a quinto de primaria en la primaria "José Cayetano Valadez", pasó con 7.9 de promedio, mismo que dice tratará de mejorar porque el próximo curso es más difícil.
"Muchos me dicen que el quinto grado es el más difícil de todos, entonces yo le tengo qué echar más ganas para que mi mamá y mi abuelita estén más orgullosas de mí", dice la menor.
La falta de trabajo de su madre orilló a que las dos fueran a vivir a casa de sus abuelos, donde viven otras nueve personas.
Dentro de la casa, que consta de tres habitaciones humedecidas y maltratadas por el tiempo y las lluvias, todos deben acomodarse para alcanzar un espacio dónde puedan dormir, en tres camas también muy viejas, todos duermen muy juntos. América siempre busca descansar a lado de su madre.
"Me gusta mucho dormir con ella porque me siento más segura", expresa América.
Los pocos recursos económicos con los que ha sobrevivido la menor no pueden "estirarse" más, por el momento son destinados para la comida de todos y no creen lograr reunir dinero para comprarle una mochila nueva a la pequeña.
"Ahorita sí nos agarró bien feo la temporada, no hay trabajo y estamos contando con el apoyo de mi mamá y mi papá, ella trabaja haciendo aseo en casas y mi papá de albañil, no puedo pedirles para una mochila nueva, eso es un lujo, mi hija tendrá qué llevarse la misma que hace dos años, con una lavada espero que esté lista", comenta Veronica, madre de la menor.
Aunque a América ya le dijeron que no le comprarán mochila, ella sigue deseando tener una y no pierde la esperanza, tal como se llama, no abandona ese optimismo que la distingue.
"Una mochila de 'Monster High' me emocionaría, ahí llevaría todos mis libros de ciencias, ya quiero que se terminen las vacaciones" expresa.