ESPECIAL | Sitio, bombardeo y motines en Mazatlán

08 noviembre 2015

"El Gobernador Riveros, que en un principio reconoció a Huerta como nuevo Presidente, trasladó los poderes a Mazatlán, ante la creciente rebeldía en el Estado"

Claudia Iveth López

MAZATLÁN._ Al día siguiente de los resultados de la Decena Trágica , en Mazatlán, se improvisó un mitin político. En el salón " La Perla " se reunieron, entre otros, Ernesto Damy, Andrés Magallón, Aurelio Fragoso, Santiago D. Rodríguez, Genaro M. Velázquez, Manuel Pérez Castro, Carlos López, Emilio R. Aguilar, Federico Benítez, Agustín López y Carlos Félix Díaz y decidieron desconocer a Huerta. Con ello se inició una nueva etapa violenta de revolución en Sinaloa.

El Gobernador Riveros, que en un principio reconoció a Huerta como nuevo Presidente, trasladó los poderes a Mazatlán, ante la creciente rebeldía en el Estado; pero, finalmente, Riveros fue detenido por el General Reinaldo Díaz, acusado de conspiración contra el Gobierno federal; y fue trasladado a prisión en la Ciudad de México.

Las acciones revolucionarias se extendieron por el Estado. Rafael Buelna, Juan Carrasco, Ángel Flores, Claro L. Molina, entre otros, encabezaron la rebelión antihuertista. Con la llegada de Carranza a Sinaloa, en septiembre de 1913, se organizó la resistencia bajo el mando de Ramón F. Iturbe. La Brigada Sinaloa del Ejército Constitucionalista empezó a avanzar de norte a sur, consolidando territorios ganados para su causa. Las tropas federales del huertismo empezaron a ser sistemáticamente golpeadas y obligadas a desplazarse, hasta defender únicamente como bastión en la entidad a la ciudad y puerto de Mazatlán.

Juan Carrasco inició el 1 de octubre de 1913 el asedio sobre el puerto, sin todavía ponerle sitio. Grupos revolucionarios se enfrentan a los federales en El Potrero, en Puerta de Canoas, en La Culebra. Tras un intento fallido de toma de la ciudad, se libraron batallas en El Conchi y en las marismas de Urías.

Una vez que Culiacán cayó en poder de los constitucionalistas, en vista de las dificultades encontradas por Juan Carrasco, primero, y Manuel Salazar después, para tomar Mazatlán, la Brigada Sinaloa reforzó el acecho contra esta población. Desde principios de enero de 1914, más de 3 mil rebeldes encabezados por Iturbe, Riveros y Benjamín Hill coparon las principales entradas por tierra al puerto.

El sitio fue en extremo prolongado y ocasionó una severa crisis de abasto entre los porteños, al grado de sucederse diversos motines civiles exigiendo alimentos.

El 29 de abril, el General Álvaro Obregón llegó a El Venadillo a encabezar el asalto. El 3 de mayo, el biplano Sonora, pilotado por el capitán Gustavo Salinas, bombardeó el fuerte "Rosales" y arrojó volantes propagandísticos desde el aire invitando a los mazatlecos a apoyar la causa revolucionaria.

El 6 de mayo se suscitó el hecho histórico que colocó a Mazatlán como la primera ciudad bombardeada desde el aire, por accidente, cuando el mismo avión intentaba bombardear la misma fortificación, ubicada sobre el Cerro de la Nevería y perdió una de las bombas. En el fatal incidente murieron cuatro civiles y hubo alrededor de una decena de heridos. Los revolucionarios adelantaban muy penosamente sus posiciones, pero no lograban desalojar a los huertistas.

Los últimos días del sitio fueron de profundos estragos en la población. La escasez de agua y de alimentos fue terrible. En algunos sectores de la ciudad era necesario caminar dentro de zanjas abiertas en la arena para evitar las balas perdidas. Empujados por el hambre, un numeroso contingente de mazatlecos saqueó las casas comerciales, saqueo que fue especialmente despiadado en las tiendas propiedad de chinos. Los cónsules de gobiernos extranjeros asentados en la localidad intentaron contribuir a un acuerdo que liberara al puerto; pero, a pesar de lograr reunir en dos ocasiones a los bandos en pugna, no lo consiguieron.

El 4 de agosto, las fuerzas federales iniciaron el operativo para la fuga embarcándose desde un muelle improvisado en Olas Altas. El 9 de agosto ocurrió el asalto final de los constitucionalistas. La retaguardia federal fue sorprendida por los hombres de Ángel Flores en el embarcadero habilitado en el malecón. El capitán Guillermo Nelson aprehendió al coronel Francisco Reynoso y 17 soldados federales que huían en una panga remolcada por una lancha de gasolina y al día siguiente los pasaron por las armas.

Según el parte oficial, Olas Altas quedó sembrado de cadáveres; los revolucionarios perdieron 222 soldados y 257 resultaron heridos, y por el bando huertista se estimó en poco más de 400 los muertos, 500 heridos y 300 prisioneros. Ángel Flores fue ascendido a General brigadier debido a su desempeño en estas acciones. 


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