Evita las batallas a la hora de dormir
"Conoce los seis errores que cometen los padres a la hora de acostar a sus hijos y cómo evitarlos"
Para la mayoría de los padres, hacer que los niños se duerman y permanezcan dormidos, es una de las tareas más difíciles. De hecho, hasta un tercio de los niños parecen tener algún tipo de dificultad para dormir bien.
Con frecuencia, son los propios padres quienes abonan a que sus pequeños se resistan a ir a la cama temprano e incurren en fallas en relación a propiciar el descanso nocturno.
Se han identificado seis errores, los cuales se pueden corregir con relativa facilidad, sólo hay que hacer algunos cambios sencillos en la rutina y el ambiente de los niños.
Así se pueden prevenir y corregir una gran parte de los problemas de sueño, pero sobre todo trabajar para establecer hábitos saludables de sueño.
Una vez que alcances tu meta: tu hijo se duerma a la hora debida y permanezca dormido toda la noche, no sólo tendrás un niño más feliz y descansado, sino también tu serás una persona más feliz y descansada.
Con información de Babycenter.com
ERRORES COMUNES
1. Acostar demasiado tarde a los niños
Retrasar la hora de acostar a los niños para cansarlos y estén tan exhaustos que se queden dormidos del cansancio y así se levanten tarde al día siguiente no funciona. Cuando los niños se cansan demasiado, se ponen más inquietos, dan más batallas a la hora de dormir y se despiertan en el medio de la noche.
SOLUCIÓN: Establece hora-rios fijos para ir a la cama y para las siestas y obedécelos.
- No esperes hasta que tu hijo se esté restregando los ojitos, bostezando y lloriqueando, porque a esas alturas probablemente ya estará demasiado cansado y será demasiado tarde. Acuéstalo antes de que esto ocurra.
- Los bebés y niños pequeños generalmente necesitan 12 horas de sueño, los niños en edad preescolar necesitan hasta 13 horas una vez que dejen de hacer la siesta, y los niños mayores deberían dormir de 10 a 11 horas diarias.
- Calcula a qué hora se tienen que despertar y acuéstalos a la hora necesaria para que duerman lo suficiente. Averigua cuántas horas de sueño necesita tu niño.
2. Depender del movimiento
Algunas mamás y papás caen en la trampa de usar el movimiento como forma de dormir a sus hijitos, puede ser en su carreola, el portabebé o mecedora, sin embargo, es probable que el infante no esté alcanzando la fase más profunda y restauradora del sueño debido al estímulo provocado por el movimiento.
SOLUCIÓN: Usa el movi-miento para calmar y no para dormir al bebé.
- No se trata de deshacerte del columpio musical de tu bebé, está bien que uses el movimiento para tranquilizar a un niño que está irritable, pero una vez que se ha dormido, apaga el vibrador del columpio o estaciona la carreola, así el bebé dormirá un sueño de mejor calidad.
- Si durante un paseo en automóvil tu pequeño decide hacer la siesta, déjale que disfrute su descanso y tú aprovecha esos momentos de silencio.
3. Demasiados estímulos en la cuna
Ese móvil de colores en la cuna de tu bebé, tan entretenido con sus muñequitos giratorios, sonidos y luces puede distraerlo demasiado. Al igual que los juguetes en la cama de un niñito mayor, o una televisión o computadora en el cuarto del mayor.
Los niños que se quedan dormidos mirando su DVD favorito pierden cerca de media hora de valioso sueño, lo que afecta su humor y comportamiento a la mañana siguiente.
SOLUCIÓN: Una buena costumbre: oscurece el cuarto y disminuye los ruidos a la hora de la siesta y por la noche.
- Para que duerman al máximo, acuesta a los bebés y niños pequeños en cuartos casi completamente oscuros, ellos todavía son demasiado pequeños como para haber desarrollado miedos nocturnos.
- Si hay ruido en una sala vecina, prende un ventilador o una máquina de ruido blanco para catalizarlo.
- Con los niños mayores no permitas ninguna forma de entretenimiento en la cama.
4. Saltarse la rutina nocturna
Puede que pienses que un bebé pequeño no necesita seguir una rutina nocturna antes de acostarlo, como bañarlo, leerle un cuento y cantarle una canción de cuna, pero son actividades tranquilas y agradables que preparan a tu hijito para dormirse.
A veces, padres de niños mayores abandonan esta rutina nocturna al creer erróneamente que su niño está demasiado grande o ellos mismos están muy cansados para hacerlo.
SOLUCIÓN: Crea un ritual tranquilo.
- No importa la edad de tu niño, lo importante es seguir una serie de pasos predecibles que le ayuden a relajarse al final del día.
- Para un bebé, la rutina podría ser simplemente cambiarle el pañal, ponerle el pijama y arrullarlo un ratito; con un niñito más grande la rutina podría incluir un baño, leer un cuento, cantar una canción o rezar.
- Lo que importa es hacerlo con constancia, en el mismo lugar, en el mismo orden y más o menos a la misma hora todas las noches.
5. Falta de constancia
Que ocasionalmente, en los días en que tu niño pequeño está más tremendo, te acuestes a su lado en su cama hasta que se queda dormido; hacerlo que se duerma en tu cama y ya dormido lo pasas a la suya o permitir que se meta en la tuya en el medio de la noche son estrategias para dormirlo y su problema no es método, sino la falta de constancia para ponerlo en práctica.
SOLUCIÓN: Determina dónde puede o no dormirse.
- Decidan si van a permitir o no que los niños compartan la cama de papás y establezcan normas.
- Si tu hijo de 3 años empieza a levantarse en mitad de la noche y a meterse en tu cama, explícale claramente las normas, y llévalo tranquilamente de vuelta a su cama.
- Habra excepciones: si está enfermo o le asustan los ruidos de una tormenta, reconfórtalo quedándote un rato con él en su cama o incluso durmiendo en su cuarto. Pero regresa a tu rutina normal en cuanto tu pequeño se sienta mejor o se termine la tormenta.
6. Pasarlo de la cuna a una cama demasiado temprano
Cuando tu pequeño cumple 2 años, quizás quieres celebrarlo comprándole esa camita de niño mayor, pero en cuanto lo cambias de su antigua cuna a su nueva cama, empieza a preferir quedarse contigo.
Y es que antes de cumplir 3 años, muchos niños aún no están listos para abandonar sus cunas porque no han logrado un desarrollo cognitivo ni el nivel de autocontrol necesarios para mantenerse dentro de las barreras imaginarias de una cama.
Una cuna tiene límites visibles en la forma de barandillas, pero para que un niño pequeño entienda que tiene que permanecer "dentro" de una cama, tiene que ser capaz de entender claramente que los bordes de la cama representan las "barreras" que no debe de traspasar.
SOLUCIÓN: Espera a que tu niño esté listo para pasarlo a una cama grande.
- Cuando tenga casi 3 años de edad, puede ser que tu hijito esté listo para reemplazar su cuna por una cama grande.
- A veces aún con 3 años les cuesta permanecer en la nueva cama, si ocurre, no lo forces, vuelve a intentarlo más adelante y permítele volver a dormir en la cuna.
- Con el tiempo, tu niño logrará dormir en una cama grande y hasta puede que te lo pida.