Firmas
07 noviembre 2015
"Arrepentimiento"
Jorge Papachoris Corrales
"El que se arrepiente de haber pecado es casi inocente".Séneca
Hemos aprendido que el arrepentimiento es uno de los concepto más elaborados de explicar, difícil de aceptar y de traumático de vivir. Puede encerrar dolor, frustración, sentimiento de minusvalía, sensación de desprecio y por sobre todo culpa. Entonces, ¿para qué nos arrepentimos?, ¿quién necesita o quién debe arrepentirse?... Existen pensadores como Ludwig Bôrne quien afirmaba que "No arrepentirse de nada, es el principio de toda sabiduría".
Unifiquemos criterios: la palabra arrepentimiento viene de griego metanoia, y significa cambiar de idea o criterio, pensar diferente, reconsiderar. Si una persona reconsidera o cambia de idea se está arrepintiendo con respecto a lo hecho o pensado, puede que ello le haga sentir aflicción y quizá abandonar su postura; pero su aflicción y el abandono es el resultado de haberse arrepentido y no el arrepentimiento en sí; es decir: si no hay cambio, no hay arrepentimiento.
Es saludable ante la necesidad y el entendimiento, la aceptación y el cambio contar con la posibilidad del arrepentimiento, pues éstos implican la suficiente inteligencia emocional para ser flexible y responder asertivamente al dolor que puede causar el enfrentar adversidad. Visto así, ¿no conlleva a lo mismo que significa el aprender? ¿no es lo mismo que cambiar de opinión y de parecer?; entonces, ¿debe el arrepentimiento contener culpa? ¿no acaso el pensamiento en su momento o el acto realizado obedecieron a una necesidad buscando satisfacción?.
Dijera Benito Pérez Galdos: "Yo no tengo la culpa de que la vida se nutra de la virtud y del pecado, de lo hermoso y de lo feo".
Es común que con la facilidad con la que se satanizan las palabras, se sufran los significados. O será acaso que La Rochefoucauld tenía razón al afirmar que "Nuestro arrepentimiento no es tanto una contrición por el mal que hemos hecho, como un temor por el que puedan hacernos"; de ser así, ¿me arrepiento sólo cuando estoy por vivir una pena?.
La madurez del individuo no sólo radica en hacerse cargo de sus problemas no culpando a otros, sino en saberse libre de la satisfacción de sus necesidades. Todo aquél que no se sienta merecedor, invariablemente se sentirá culpable. O como dijera Juvenal "las mismas culpas hallan diversa suerte: uno recibe por su delito el suplicio, y el otro, la corona". Mi abuela decía: "mientras que para el pobre es perdición, para el rico es diversión".
Nos enseñaron a sentir culpa por el atrevimiento mecanismo de control; sin embargo, se dice que es más doloroso arrepentirse de lo no hecho y es quizá ahí donde se comete el pecado más grande; o acaso no vivir plenamente la vida ¿no será un monstruoso pecado?.
Lo que hemos dejado de hacer es el símbolo de lo que podríamos haber sido. Boccaccio aseguraba que "vale más actuar exponiéndose a arrepentirse de ello, que arrepentirse de no haber hecho nada". Mucho de esta decisión tiene que ver con la identidad y el compromiso para consigo mismo, con el valor percibido y el que nos asignamos a nosotros mismos, con la autoestima.
El tesoro más importante en la vida de todo ser humano, es saber quién es él mismo y para quién existe. Tal vez entendiendo que todo en la vida es aprendizaje y que éste nos convierte en lo que finalmente somos, Baruch Benedict Spinoza peleaba para si "No me arrepiento de nada. El que se arrepiente de lo que ha hecho es doblemente miserable". Bien o mal, lo que hiciste, fue lo mejor que en su momento pudiste piénsalo.
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