Firmas
10 noviembre 2015
"Desplazamiento y muerte... en un Sinaloa sin ley"
Patricia Figueroa
Últimamente, el Gobernador en turno Mario López Valdez ha mostrado su intolerancia y molestia ante las preguntas que no son a modo y que evidentemente no son formuladas por esos periodistas que "charolean" y que, según el mismo lo dijo en Día de la Libertad de Expresión, "son muchos" ("dime con quién andas y te diré si charoleas")... el caso es que ante la andanada de cuestionamientos de los representantes de los medios sobre asesinatos de mujeres en todo el estado, de jovencitas levantadas y golpeadas en Mazatlán, de mantas acusatorias, de los desaparecidos, muertos y desplazados de la zona serrana, y más temas "que le hacen daño a Sinaloa", el representante del Ejecutivo dijo molesto: "sólo quiero ser fuente de buenas noticias para mi estado".Entonces, ¡que genere junto con su gabinete de seguridad las buenas noticias! Sin embargo, la mayoría de los políticos en México y en Sinaloa han aprendido a no dar resultados y a minimizar las cifras cuando se trata de dimensionar los niveles de violencia, de impunidad y de inseguridad que priva en el País. Así, el escándalo mediático fue mayúsculo cuando a mediados de mayo se dio a conocer la cifra de 160 mil desplazados internos en México tan sólo en 2011, incluyendo cerca de 140 mil personas desplazadas desde 2007 a causa de la violencia generada por "la lucha contra el crimen organizado".
La información la presentó el organismo noruego denominado Centro de Monitoreo de Desplazados Internos (Internal Displacement Monitoring Centre www.internal-displacement.org) y deja claro que Tamaulipas, Coahuila, Guerrero, Michoacán, Nuevo León y Sinaloa son los estados donde más intensamente se vive el infierno de los desplazados por la violencia.
Fue apenas a mediados de mayo que el gobierno malovista reconoció un número de mil 203 familias desplazadas en Sinaloa a partir de un padrón fast track hecho al vapor en cada municipio- y lo hizo forzado por las circunstancias luego de que los enfrentamientos en Choix que dejaron una treintena de muertos lo "inspiraran" a implementar un operativo militarizado y policial en ese municipio, inlcuyendo además San Ignacio, Badiraguato, Concordia y Sinaloa. Una semana después, el lunes 14 de mayo, el Gobernador visitó algunos poblados serranos del sur y norte del estado, pero poco se hizo para implementar un programa de apoyo para los "desplazados". Protección Civil reconoció que sólo se "atendieron" 200 familias pero que no se habilitó ningún albergue para ellos, de modo que miles de personas humildes y azotadas por la pobreza se quedaron al garete y viviendo hacinados con parientes tan humildes como ellos. La evidencia de esta desprotección fue el brutal asesinato, el domingo pasado, de una familia -padre, madre, su hijo de 17 años y dos sobrinos más, sobreviviéndoles una menor de 3 años- que intentaba regresar a su lugar de origen.
Según el Gobernador López Valdez, ellos fueron muy claros con los desplazados y si querían regresar a sus lugares de origen podían pedir "su ayuda". "Lo que pasó con esa gente de Salvador Alvarado dijo- es que no estuvimos enterados, no nos pidieron ayuda". Y le pregunto: ¿Cómo se supone que tenían que pedir "ayuda" cuando no han tenido justicia ni ley que valga en sus lugares de origen? Al menos en estados como Chiapas, más que pretextos buscan dar certeza a la situación de los desplazados y existe ya la primera Ley para la Prevención y Atención del Deplazamiento interno del País, que entró en vigor en abril pasado, y se formuló con recomendaciones de la UNESCO, otros grupos de la organización civil y representantes de los desplazados; aquí el Diputado Felton González descartó una iniciativa similar por "falta de recursos". En Sinaloa la situación de los desplazados es muy distinta: apenas se les escucha y son los más olvidados en medio de esta cruenta y absurda guerra contra el narcotráfico, donde no se sabe quiénes son los "buenos", ni quiénes son los "malos", en tanto, los desplazados siguen callados, sufriendo hambre, carencia, desarraigo y hasta la muerte.