Los funerales oficiales de Antonio Ibarra Salgado
07 noviembre 2015
"Velan a Antonio Ibarra Salgado entre funcionarios, familiares y amigos"
CULIACÁN._ Los de Antonio Ibarra Salgado eran unos funerales como el día en Culiacán. Marchito y gris.Una llovizna intermitente y el frío oprimen el sentimiento, lo aprietan y lo sofocan en la velación del Secretario de Turismo en la funeraria San Martín Montebello.
El ambiente es como en todo funeral. La mirada perdida en el rostro del familiar o del amigo y el pésame de abrazo y apapacho, en un ámbito floral. El apellido largo rotulado en las bandas que atraviesan las coronas recargadas en los muros del recinto.
Ibarra Salgado en capilla ardiente a merced de los de cámara y micrófono, en su última presentación en público en esta tierra.
El Gobernador y su gabinete hacen su arribo. Jesús Aguilar Padilla seguido por los secretarios de Gobierno, de Salud y de Desarrollo Social y Sustentable. Acompañado por su cuerpo de asesores para el pésame oficial.
La sala de descanso repleta de familiares y funcionarios en el último adiós al "Güero" Ibarra.
Aguilar Padilla, inexpresivo y acartonado, recorre el velatorio donde está expuesto quien fue su colaborador y amigo; se mueve seguido por su séquito precedido por los reporteros que buscan el mejor gesto de sus condolencias.
Marcial Encarnación García Valdez, chofer y escolta de Antonio Ibarra, yace en el ala opuesta de la funeraria hasta donde se traslada el mandatario a dar el pésame a la familia. El Alcalde Jesús Vizcarra Calderón siempre a su derecha lo sigue.
Afuera, el cielo se desagua con la llovizna y la ciudad se siente triste, se percibe mustia.
El Gabinete del Estado sale, cámaras y micrófonos cercan al Ejecutivo. Aguilar Padilla se ve copado y responde.
"Yo les agradezco su atención, estamos aquí sólo en el asunto humano, acompañando en el dolor a las familias de Marcial y del licenciado Ibarra. Ya el procurador habló y vamos a estar muy en contacto con ustedes para entrar en la materia de fondo...", expresa.
La caravana oficial emprende la retirada, escoltados por el aparato policial.
Al interior de la San Martín, la velación adquiere tonos familiares y de privacidad, con matices de marchito y gris como el Culiacán de afuera