MEJOR EDUCACIÓN: ¿Qué hacer para detener el berrinche de tu hijo?

17 febrero 2016

"Ante una alta incidencia de ‘crisis’ con los hijos pequeños"

“¿Qué hago para que mi hijo deje de hacer berrinches?” es la pregunta cada vez más frecuente que padres y madres de familia hacen a psicólogos y psicoterapeutas, incluso a sus propios padres, ante la alta incidencia de estas “crisis” con sus hijos pequeños.

Padres débiles y hogares sin límites y estructura bien establecidos suelen ser algunas de las causas más frecuentes de esta alza de niños berrinchudos en la sociedad moderna.

Primero, debes saber que regularmente el berrinche es la manifestación de una necesidad física o emocional que aparece en edades tempranas y que, por lo general, ya no debiera existir en niños mayores de 7 años.

Considerando lo anterior, revisa algunas de sus causas más comunes y conoce cuáles son las estrategias para resolver estas situaciones de manera positiva y sin violencia de por medio.

 

* Con información de Familias.com

 

¿DE DÓNDE VIENEN LOS BERRINCHES?

 

NECESIDADES FÍSICAS

Esta tal vez sea el área más fácil de atender, pues con satisfacerla, el niño detiene la conducta indeseada. Por ello, regañarlo, discutir o castigarlo, suele ser peor. El conocimiento que tengas de tus hijos y el tiempo que los has observado hace la diferencia. Algunas necesidades físicas que pueden detonar un berrinche son: enfermedad, sueño, cansancio o alguna hipersensibilidad.

 

NECESIDADES EMOCIONALES

Este aspecto sí que es todo un reto, pues atiende directamente al desarrollo y formación emocional de tu hijo, del cual debes estar muy atento y procurar un sano desenvolvimiento integral. Hay ciertas emociones causantes de berrinches infantiles, como la frustración o la lucha de poderes, así que enseña a tu hijo a saber perder o a ser tolerante a las 

posturas diferentes a la suya, por ejemplo.

 

¿QUÉ HACER?

En una rabieta, el niño también está midiendo los límites establecidos o la permisividad de los padres. Aquí, nuevamente, el conocimiento que tengas de tu hijo y el tiempo que lo observes para saber cuáles son sus reacciones hará la diferencia en tu intervención.

Así que, si tu niño hace un berrinche y detectas que se trata de una de estas necesidades emocionales, recuerda:

 

Reacciona con tranquilidad, respira profundo y no grites, habla tranquilamente.

No discutas ni pelees, no hagas tú el berrinche.

No lo ridiculices, ya que corres el riesgo de dañar su autoestima.

Distraerlo con otra cosa es sólo eso, una distracción por breves momentos. Luego recordará y volveremos a empezar.

Evita las “escenas”, sé respetuoso con las personas a tu alrededor.

Ve a un lugar privado, pero no castigues al niño aislándolo. Puedes quedarte con él, pero sin hacerle caso.

Déjalo que llore, que patalee, pero quédate cerca. Cuando se canse de llorar, abrázalo y vayan a hacer otra cosa, menos lo que quería, eso déjalo para más tarde, donde puedas enseñarle y platicar con él con calma.