Regresa Jorge a casa, después de una década

Carlos Bojórquez
27 octubre 2017

"Don Jorge, originario de Chihuahua, fue encontrado durmiendo en un parque de Costa Rica, Sinaloa, y a través de Facebook se ubica a su familia"

A sus casi 59 años, don Jorge aparenta ser mucho mayor, con la piel curtida y un cuerpo extremadamente delgado que apenas se sostiene al andar, y es que vivió los últimos diez años persiguiendo el trabajo en los campos sinaloenses, a veces teniendo qué comer y a veces no.

Jorge Luna Olivas, originario de Chihuahua, pasó esos diez años sin saber de su familia, y su familia lo daba por desaparecido.

"No había tenido dinero para irme, trabajaba un día y un día no, y así se iba gastando el dinero y nunca podía juntar", cuenta.

Hace cuatro meses llegó a Costa Rica, sindicatura de Culiacán. Un jornalero oaxaqueño lo llevó allá con promesa de trabajo, pero ahí lo dejó, a la buena de Dios, y don Jorge tomó por hogar temporal la banca de un parque, a la espera de otra oportunidad, de lo que fuera.

Ahí lo encontró Brianda López, junto con otro chihuahuense perdido en el curso de la vida, y empezó a llevarles comida y luego se dio a la tarea de buscar a los familiares de don Jorge a través de las redes sociales.

"Nos miró ahí y empezó a darnos comida, en las tardes nos daba un taquito, un refresco, algo", señaló.

Fue uno de esos milagros de internet. Un día Brianda fue contactada por Jesús Antonio, el hermano mayor de don Jorge, quien reside en Ciudad Cuauhtémoc.

A partir de ahí, se dio una vertiginosa serie de enlaces para que don Jorge pudiera regresar a Chihuahua. Brianda contactó al periodista Kiko Guerrero, de Los Mochis, y envió a don Jorge en autobús, y Kiko contactó a Mirna Medina, de Las Rastreadoras, para ofrecerle alojamiento mientras conseguían un pasaje de tren.

Este miércoles, entre Las Rastreadoras y el DIF Ahome consiguieron el boleto para que don Jorge viaje este viernes y se reúna con su hermano.

 

Una vida nómada

 

Don Jorge nació en Creel, y todavía era un niño cuando empezó a viajar a Sinaloa para trabajar por temporadas en el campo.

Durante su juventud salió en busca del sueño americano, y llegó a Phoenix, donde se casó con una nativa de la tribu pima llamada Elena.

Estuvieron juntos 15 años y tuvieron cuatro hijos. Pero en 1995 fue deportado, y ya no volvió a saber de ellos.

"Me echaron para acá y dejé de comunicarme con ellos... y ya no quiero buscarlos, ya están grandes", dice.

De regreso en México, don Jorge volvió a las labores del campo, y volvió a Sinaloa, siguiendo la cosecha de tomate, de chile, y tantos otros cultivos.

Luego de una década deambulando en Sinaloa, más envejecido de lo normal debido a la penuria, don Jorge estará este fin de semana de vuelta en Chihuahua, donde ya planea trabajar la manzana, la pera y el durazno, pero también deberá enfrentar a sus "fantasmas".

"Al pueblo donde nací ya no quiero ir, porque ya se murieron mis padres, la casa ya la vendieron, no hay nada qué hacer", dice.