30 años de la Fundación León XIII
Del 24 al 27 de abril, en Puerto Escondido, tuve la oportunidad de participar en los festejos del 30 aniversario de la Fundación León XIII, llamada así en honor del Papa León XIII, quien en 1891 proclamó la primera encíclica social de la Iglesia: Rerum Novarum (“De las cosas nuevas”).
Junto con otros invitados pude participar en reuniones de los Grupos de ahorro y educación financiera en las comunidades de San Isidro Campechero, de 47 casas, y San Isidro Valle Grande, de 120 casas, ambas en el estado de Oaxaca, a las que se llega por caminos de terracería.
La fundación se creó en 1996 y ahora trabaja en los estados de Oaxaca, donde tiene 186 grupos de ahorro; en Chiapas, 146; y en Guerrero, 28. En total suma 390 grupos en más de 300 comunidades, de 10 etnias, en 81 municipios.
Al cierre de diciembre de 2025, el ahorro acumulado en esos 390 grupos era de 224 millones de pesos, dinero que, en forma de ahorro y crédito, permanece en las comunidades.
El 80 por ciento de los 24 mil 500 integrantes de los grupos son mujeres y 5 mil de los ahorradores son niñas, niños y adolescentes. En promedio, cada grupo tiene entre 30 y 40 integrantes y el ahorro promedio personal es de ocho mil 900 pesos al año, es decir, 742 pesos mensuales.
El centro del proyecto que promueve la fundación son los grupos de ahorro, pero también impulsa el proyecto Vivienda saludable y sostenible, que contempla la incorporación de ecotécnicas: recolección de agua, baños secos, estufas ahorradoras de leña y lavaderos con biofiltros.
También está el programa Desarrollo artesanal y proyectos productivos, que fomenta la producción y comercialización de artesanías, sobre todo textiles, elaborados en comunidades de Chiapas y Oaxaca, y distribuidos a través de la empresa Kitzin. La fundación apoya a las artesanas con nuevos diseños y con la venta de materiales de primera calidad -como hilos- para elaborar su trabajo.
Los Grupos de ahorro y educación financiera son autónomos e independientes y, en el marco de reglas generales, cada colectivo decide cómo organizarse. En algunos, las responsables -presidenta, tesorera y secretaria- son elegidas por un año y, en otros, por tres.
El ahorro es importante y responde a una necesidad, pero es todavía mayor el efecto que provoca que un sector relevante de la comunidad esté organizado y trabaje unido para enfrentar diversas necesidades comunitarias y promover el bien común.
Los grupos se asumen como una fuerza ciudadana autónoma que, más allá de las preferencias político-partidistas, trabaja de manera independiente por la comunidad. Dicen que las autoridades de uno u otro partido pasan, pero el grupo permanece; algunos tienen más de 40 años.
En las comunidades, la presencia de los grupos de ahorro ha permitido el surgimiento de nuevos y potentes liderazgos comunitarios de mujeres, que se enfrentan a viejas prácticas machistas y patriarcales. Las comunidades viven cambios relevantes que implican una nueva manera de ver a la mujer y su papel en la familia y la comunidad.
La fundación se ha propuesto pasar, en los próximos cinco años, de 390 a mil grupos, para seguir promoviendo, con su apoyo y como lo plantea su misión, “mejorar la calidad de vida, desarrollar capacidades e incrementar el patrimonio de las personas a través de su participación en Grupos de Ahorro”.