Adiposis del alma
El título de la columna es un neologismo empleado por el filósofo surcoreano, Byung-Chul Han, en su obra “Sobre Dios”, donde efectúa una profunda reflexión sobre el pensamiento de Simone Weil.
La adiposis, como sabemos, es una acumulación excesiva de grasa en el cuerpo, pero aquí el término se refiere a la sobreestimulación efectuada por el consumo digital, la insaciable y desaforada búsqueda de likes, así como la infoxicación producida por el exceso y sobrecarga de información.
Lógicamente, Weil no hablaba en estos términos, pero se pueden adaptar a su pensamiento sobre la atención pura, así como la descreación y los riesgos a que expone la imaginación, porque el alma come o consume sin mirar. Situación totalmente contraria a la que atendía Weil, quien recomendaba el “vaciamiento”, para no interferir ni dañar la capacidad de contemplación, interioridad y oración.
Para continuar con este proceso de inventar neologismos, Chul Han recomienda una “autofagia espiritual”; es decir, posibilitar un proceso de ayuno y silencio que conduzcan al alma a consumir su propio ego (autofagia), para poder renacer o recomenzar un camino espiritual.
Indicó que puede usar el pensamiento de Weil, “para mostrar que, más allá de la inmanencia de la producción y del consumo, más allá de la inmanencia de la información y de la comunicación, existe otra realidad más elevada, existe una trascendencia que puede sacarnos de una vida completamente desprovista de sentido, de una mera supervivencia, de la mortificante falta de ser, y brindarnos la gozosa plenitud de ser”.
Para lograr esto, mencionó, es necesario sortear la crisis de la religión, que es más bien una crisis de la vista y del oído. “No es Dios el que ha muerto, sino el ser humano al que Dios se revelaba”.
¿Prevengo y combato la adiposis del alma?