Al puro estilo del ‘Pescuezón’
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Joel Díaz Fonseca
Eduardo Pesqueira Olea (a) ‘Pescuezón’, que fuera Secretario de Agricultura en el gobierno de Miguel de la Madrid, fue famoso no por su eficiencia como funcionario público, sino por sus grandes derroches en comilonas y bacanales, por supuesto que con cargo al erario.
Aún se recuerda una de esas grandes comilonas en un rancho en la costa de Nayarit. Al festejo del corpulento Secretario de Agricultura, que se prolongó por varios días, asistió la crema y nata de la política. Corrieron ríos de finos vinos y cerveza y se despacharon cantidades industriales de platillos de mar y tierra.
Ese era el estilo de administrar los recursos del erario público de Pesqueira Olea, y ese estilo lo siguen imitando funcionarios de primer nivel en el gabinete presidencial, gobernadores, líderes sindicales, legisladores y hasta alcaldes.
Está en boca de todos en este momento el caso del Gobernador quintanarroense, Roberto Borge Angulo, quien para celebrar su cumpleaños organizó un festejo con un gran derroche, al más puro estilo del ‘Pescuezón’.
Basta ver la lista de los invitados por Borge Angulo para dimensionar el tamaño y la clase del festejo de cumpleaños. El líder petrolero Carlos Romero Deschamps; Jorge Emilio González, el “Niño Verde”; y el Gobernador de Coahuila, Rubén Moreira.
Romero Deschamps y Jorge Emilio González, la crema y nata de la corrupción. Y Moreira no hace malos quesos. Junto con Borge Angulo aparecen en los primeros lugares del ranking de estados más endeudados.
La gran comilona de Borge Angulo, realizada en la comunidad de Chanchén Primero, además de ser un insulto para la sociedad quintanarroense por tratarse de una absurda exaltación del ego del Gobernador, es un oprobio para los pueblos mayas, que viven en la más absoluta pobreza.
Pero no es solo el Gobernador de Quintana Roo el que ha sido cautivado por el estilo del ‘Pescuezón’, son muchos los mandatarios estatales, alcaldes, legisladores y líderes sindicales adictos al derroche de recursos del erario público y de las arcas gremiales.
En febrero de 2014, el ex Gobernador de Durango y actual Senador de la República, Ismael Hernández Deras, organizó una comilona semejante a la realizada por su homólogo quintanarroense, para festejar su cumpleaños.
Y al igual que este último, realizó la magna celebración en uno de los municipios más pobres, no solo de Durango sino del País, El Mezquital. Hernández Deras tuvo cerca de 4 mil invitados, entre ellos el ex Presidente Vicente Fox y su esposa Martha Sahagún, el Arzobispo Héctor González Martínez , el entonces Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, y el Secretario General de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, Joel Ayala Almeida.
Se calcula que la fiestecita por el cumpleaños de Hernández Deras costó 10 millones de pesos, pues además de que hubo comida y bebidas en bastedad, se contó con la actuación de diversos grupos musicales y artistas de renombre: la Banda Estrellas de Sinaloa de Germán Lizárraga, Patrulla 81, Diego Verdaguer y Martín Urieta. Cualquier baba de perico.
Entre 1976 y 1977 incursioné en el oficio de cartonista en esta casa editorial, haciéndole competencia al excelente cartonista y monero Gilberto Ceceña. Uno de los primeros cartones que me publicaron fue uno en el que resaltaba la imagen que se tuvo durante décadas de nuestro País, tanto por su forma como por sus riquezas naturales, como el cuerno de la abundancia, contrastándolo con el México de esos años, inmerso en una severa crisis, no solo económica, sino de valores cívicos y morales.
Recuerdo también que por aquellos años un dirigente empresarial sustentó en Mazatlán una conferencia, en la que destacó que las riquezas naturales de México eran tan grandes y tan abundantes que no habían podido agotarse a pesar de los saqueos y la depredación de tantos gobiernos nefastos, al alimón con todas sus élites políticas y sindicales.
Creo que tenía razón, sobre todo al ver ahora esos comelitones y festejos dispendiosos de tantos gobernadores, funcionarios públicos y líderes sindicales, que no tienen empacho en saquear las arcas para darse sus “gustazos”.
Lamentablemente sigue permeando entre la clase gobernante y política de nuestro País el estilo de administrar del ‘Pescuezón’: fiestas interminables, comelitones y bacanales para el propio disfrute o para agasajar a funcionarios de primer nivel, a gobernadores y a las élites políticas en general. Por supuesto que todo con cargo al erario público, faltaba más.
Visto todo esto refrendo el llamado que hice aquí mismo el 8 de abril pasado, urgiendo a elegir con la cabeza a nuestros gobernantes y representantes populares para que no lleguen al cargo personas de esa calaña:
“No podemos esperar a que ocurra un milagro para que la clase política corrija el rumbo, tenemos que cobrar conciencia del poder que tenemos para evitar que personas sin escrúpulos, sin moral y sin capacidad para gobernar sigan llegando a los diferentes niveles de Gobierno”.