Alcaldesas frente a las crisis de Sinaloa
La gobernabilidad de Ramos y Palacios

Alejandro Sicairos
16 junio 2026

Por colocar la atención en el plano estatal, que es el que presenta mayor convulsión por la ausencia del Gobernador Rubén Rocha Moya, se ha perdido de vista la enorme labor de las alcaldesas de Culiacán, Ana Miriam Ramos Villarreal, y de Mazatlán, Estrella Palacios Domínguez, para que la gobernabilidad permanezca a través de la cercanía con los ciudadanos y la atención de sus demandas. De hecho, la proximidad con la gente ha hecho que en ambos municipios se desvanezca la percepción de ausencia de autoridad.

En las crisis de la seguridad, la política y la económica que golpean a Sinaloa, agudizada desde que a finales de abril solicitaron permiso Rocha Moya y el Presidente Municipal de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, para ausentarse de los cargos de manera temporal, el temple de las mujeres que gobiernan los dos principales municipios ha sido factor de estabilidad cuando el desempeño de la función pública es más dificultoso que de costumbre.

El desvanecimiento de la representación cúspide del poder público, en este caso la anulación del titular del Ejecutivo estatal electo e investido constitucionalmente y el accidente político donde en su lugar opere el encargado de despacho, interino o sustituto, deja secuelas de incertidumbre también en los cuerpos edilicios que deben afrontar y resolver las alcaldesas haciendo uso de la legitimidad en sus regiones y la más intensa gestión que difumine las ausencias de alto nivel.

En honor a la verdad y tomando en cuenta lo complicado que resulta avanzar sin el vínculo y apoyo del Gobernador, en Culiacán y Mazatlán destaca la acción mitigadora que efectúan Ramos Villarreal y Palacios Domínguez al mantener activo todo el aparato gubernamental, manejar la protección ciudadana, dinamizar las estrategias de comunicación social, fortalecer la obra en beneficio de los sectores populares y aproximar más el servicio público a la sociedad, de tal manera que cualquier sentimiento de orfandad política proceda a reducirse y hasta hacer posible que pase desapercibido.

Un somero repaso en las seis semanas fungiendo de Alcaldesa interina de Culiacán refrenda el dinamismo con que continuó Ana Miriam Ramos tanto en seguimiento a los programas que dejó en pausa Juan de Dios Gámez, como en acciones que le dan el toque personal a su administración. Tres ejemplos: la continuidad del flujo de información sobre los quehaceres municipales para atajar la hipótesis de la parálisis gubernamental; la integración en el Gabinete de nuevos perfiles y la permanencia de funcionarios eficientes, y aciertos como el concierto de la Banda MS el 10 de mayo, la presentación de la nueva etapa del Malecón de Culiacán Margen Izquierda y la entrega de apoyos económicos del programa Mujeres Emprendedoras por el Bienestar.

Estrella Palacios ha sostenido el ritmo con todo y los contratiempos de la ausencia del Gobernador Rocha, que se supone la acompañaría durante el trienio completo, y la llegada no planeada de la Mandataria interina Yeraldine Bonilla. Como muestra podría resaltarse la labor diaria en la Mesa de Seguridad y Construcción de Paz procurando tranquilidad y legalidad para los mazatlecos; la secuencia de entrega de obra pública, equipamiento urbano y caminos rurales; la realización del Torneo Nacional de Futbol “Goles por la Paz”, la modernización del Mercado Pino Suárez; rehabilitación del Parque Ciudades Hermanas y la inversión en 2026 de 728 millones de pesos destinados a infraestructura y programas sociales.

Es decir, Ramos Villarreal transitó rápido por la curva de aprendizaje como gobernante de Culiacán y ha llevado en buenos términos la responsabilidad de Alcaldesa provisional sin que muestre agobio por la coyuntura inesperada que la puso en el timón del principal municipio, en tanto que Palacios Domínguez aprueba con creces el examen del oficio político que sostenga aglutinado a Mazatlán en las fases de violencia exacerbada y de recuperación posterior a la narcoguerra.

El mínimo esfuerzo de observación ciudadana ayudaría a notar que ellas dos, igual que Yeraldine Bonilla, demuestran que las mujeres están listas para gobernar pese a circunstancias imprevistas que cimbran la estructura del poder público estatal y que por más bravas que sean las aguas que agitan a la nave sinaloense llevan el timón con mano firme y hacia puerto seguro.

Porque ellas son de las mujeres,

En que el poder no hace mella,

Para Ana Miriam y Estrella,

Gobernar está en sus deberes.

Cuando se dio el caso de designar a quienes se encargarían de los gobiernos de Sinaloa y de Culiacán, por la solicitud de retiro provisional que Rubén Rocha Moya y Juan de Dios Gámez Mendívil presentaron ante el Congreso del Estado, la indicación que vino desde Palacio Nacional fue en el sentido de que preferentemente quedaran mujeres al frente de esos despachos y la decisión favoreció a Yeraldine Bonilla y Ana Miriam Ramos. De nuevo ayer la Presidenta Claudia Sheinbaum agregó a otra mujer a su Gabinete al designar a Laura Itzel Castillo como titular de la Secretaría de las Mujeres y hasta le dio tiempo para que se desocupe como actual Presidenta de la Mesa Directiva del Senado, lo cual significa que el sector femenino será designado para las candidaturas a las 17 gubernaturas que se renovarán el 6 de junio del próximo año. Esto le da viabilidad a la casi segura postulación de Imelda Castro por el Movimiento Regeneración Nacional en Sinaloa.