AMLO, a la baja: 55% de aprobación

Martín Moreno-Durán
08 diciembre 2022

@_martinmoreno

SinEmbargo.MX

Desquiciado por el rechazo generalizado a su retrógrada y antidemocrática propuesta de Reforma Electoral; neutralizado por la marcha ciudadana que resultó veneno para el autoritarismo obradorista; fuera de sí, insultando a ciudadanos con ofensas y vulgaridades, López Obrador comienza a pagar facturas caras: su aprobación ciudadana va a la baja y se ubica en 55 por ciento de respaldo popular.

En su peor momento del sexenio, rebasado por los problemas económicos, de inseguridad, de salud, de gobernabilidad e incluso de descontrol con sus corcholatas presidenciales, AMLO va en picada. Y lo que falta.

Las mayorías comienzan a darse cuenta del desastre que ha resultado el régimen de López Obrador. De la patraña que ha montado bajo un populismo dañino. De su intentona de instaurar una dictadura. De su intención de desaparecer o controlar al INE. Del fracaso de su política económica de regalar dinero sin generar crecimiento. De entregar el país al crimen organizado y su alianza visible con el narco. De dejar sin salud a 15 millones de mexicanos al desaparecer el Seguro Popular. De sus promesas incumplidas. De su demagogia. De sus miles de mentiras. Y todo eso le cobra facturas a cualquier político. La encuesta de El Financiero del pasado 1 de diciembre establece: López Obrador únicamente tiene 55 por ciento de aprobación ciudadana, mientras un 44 por ciento desaprueba su gobierno. Su desplome ha sido dramático: de registrar un 80 por ciento en febrero de 2019, ha caído 25 puntos que se traducen, en promedio, en 12.5 millones de votos menos. Va en picada.

Otra encuesta, la del diario Reforma, arroja números similares: 59 por ciento de respaldo, ubicándose cerca del margen de error en comparación a la encuesta de El Financiero: 3 puntos porcentuales. No hay mucha variación. Sin embargo, hay otro parámetro que debe preocuparnos a todos: el 48 por ciento de los ciudadanos considera que, hoy por hoy, nuestra democracia está en riesgo.

Y que no le den aguacate a López Obrador, porque esa encuesta de Reforma ofrece un comparativo interesante -al cierre del cuarto año de Gobierno-, que se les indigesta en Palacio Nacional:

La aprobación de López Obrador está por debajo de Ernesto Zedillo, quien registra 61 por ciento de respaldo al cierre de su cuarto año de Gobierno.

Aún más: AMLO empata en aprobación con Felipe Calderón y con Vicente Fox: 59 por ciento y 57 por ciento de respaldo popular a los panistas, respectivamente.

El tabasqueño solamente rebasa a Peña Nieto (24 por ciento), pero es un logro ridículo para López Obrador: cualquier Presidente supera a EPN. Así que AMLO no tiene nada qué presumir en este renglón.

El desastre de Gobierno de López Obrador se refleja ya en las encuestas, y AMLO lo sabe. Por eso miente y miente y miente, cuando afirma tener “el 70 por ciento de respaldo ciudadano”. Mentira. Eso es falso, y AMLO bien que lo sabe, pero se aferra a un delirio imaginario que sólo cabe en su cabecita. Va a la baja y eso lo obnubila y desquicia.

Por eso quiere destruir al INE o, al menos, controlarlo desde Palacio Nacional. Porque una cosa son sus mentiras y embustes diarios desde Palacio Nacional, y otra, muy diferente, la realidad que vive el país, con desempleo entre millones de mexicanos, crisis financiera, cero crecimiento económico, endeudamiento público, violencia fuera de control, crisis sanitaria, repunte de la Covid y desesperanza cuasi generalizada. (A mayor detalle y cifras ver “AMLO: fracaso, pero ¡uy, qué marchota!”). SinEmbargo.MX. Martín Moreno-Durán. 30/Noviembre/2022).

AMLO sabe que su régimen ha fracasado y por eso miente como respira. Por eso ataca y divide como estrategia política. Por eso crea mundos alternos ante el caos que hoy vive México.

Y eso, lo quiera o no aceptar López Obrador, cobra facturas políticas más temprano que tarde.

Allí están las encuestas que comprueban el marcado desplome de López Obrador en cuanto a respaldo ciudadano. Solamente mantiene su base tradicional: 15 millones de fieles, más los votos comprados mediante programas sociales. El tabasqueño atisba derrota electoral en 2024 y de ahí su autoritarismo con su cada vez más muerta Reforma Electoral, su intentona de desaparecer al INE y su afán enfermizo de controlar las elecciones desde su locura palaciega.

AMLO, a la baja.

Y así seguirá.

Lo veremos.