Ana Miriam Ramos, Alcaldesa audaz
Gobernar en tiempos de narcoguerra

Alejandro Sicairos
27 octubre 2026

Antes que el Informe de labores rendido ayer ante el Cabildo, Ana Miriam Ramos Villarreal le ha significado a Culiacán una sorpresa política por la manera en que ha ejercido la Presidencia Municipal en época complicada que la lleva a redoblar la cercanía con los ciudadanos, quizá como único aliciente frente a un problema que la rebasa a ella y su gobierno en la voluntad por resolverlo. Mujer serena, navega a diario en la circunstancia donde el poder público acompaña al sentimiento social y sufre y llora igual que las víctimas de la violencia.

Es decir, aparte de la obra material que enumeró ayer en el recuento de logros, debe ponérsele mayor atención a la valentía de asumir el cargo de Alcaldesa interina, el 1 de mayo, y sostenerse en el mismo hasta el próximo 31 de octubre de 2027, contra viento y marea de un conflicto criminal que llevó a los culiacanenses a quitar y poner servidores públicos a manera de medida de despresurización de la olla de presión que no termina de explotar.

No es cualquier cosa el hecho de tomar el timón edilicio en el momento de las mil y una tempestades que zarandean al velero llamado Culiacán en la brava mar de la llamada narcoguerra. Olas de ataques desenfrenados y vientos huracanados provenientes de apetitos políticos han fallado en el ardid de mostrarla como la Alcaldesa que desertaría a los días de tomar tan alta responsabilidad o bien terminaría de hundir al municipio central en el cuarto río, el de sangre.

Ella misma lo planteó ante el Cuerpo de Regidores al expresar que en unidad el bienestar de Culiacán es posible. “La mejor forma para construir paz y seguir avanzando es la unidad. Por eso promovemos el diálogo, respeto y la colaboración; trabajamos de la mano de la gente en las colonias y comunidades. Seguiremos sumando esfuerzos por el bienestar de nuestras familias, con la convicción de que cada persona tiene algo valioso que aportar. Reafirmo mi compromiso de seguir trabajando con honestidad, sensibilidad y firmeza. Me siento orgullosa de servir a Culiacán y de acompañar a su gente“.

Y si alguien la quiere evaluar por las obras físicas allí está el balance de acciones como la pavimentación de 500 calles en colonias y sindicaturas, 276 acciones de vivienda que fortalecen el patrimonio familiar; la puesta en operación de las plantas de agua potable Las Cucas en beneficios de 45 mil habitantes, de El Salado y la Sur-Poniente de Barrancos; 41 mil acciones de instalación, rehabilitación y mantenimiento de luminarias, desazolve y descacharrización; aportación de un terreno para la Secundaria Técnica 101 en Valle Alto, donación de cinco terrenos para el Centro de Bachillerato Tecnológico en Valle de Encino y cuatro planteles del Bachillerato Nacional Margarita Maza, así como se realizó la Feria Internacional del Libro con 120 mil visitantes.

Con esa muestra del compendio de obra pública queda demostrado que en Culiacán no sucedió la parálisis gubernativa que de ocurrir habría sido hasta estereotipada como consecuencia de la alta beligerancia entre células del Cártel de Sinaloa donde nada tiene garantizada la sobrevivencia. No ocurre del todo la expectativa de capital en ruinas, de los tres ríos convertidos en páramo yermo, que a la Oposición les serviría de escenografía perfecta para capturar el voto ciudadano.

Hay que distinguir entre los avances en servicios públicos e infraestructura como logros que puede concretar cualquier city manager y la obra política que consiste en estructurar gobernanza a través de la confianza y la unidad social en torno a quien ostenta el cargo público. Ana Miriam Ramos decidió tomar el reto de calarse como liderazgo pese a que las situaciones apuntaban en contra de dicho reto. Y allí va, a ras del suelo, sin aparatosos acompañamientos de seguridad y sin poses de arrogancia frente a rostros desesperanzados de mujeres, niños, jóvenes y gente pacífica en general.

A Ana Miriam le corresponde la evaluación delimitada al día en que por un accidente político que no la arredró determinó gobernar en Culiacán. Lo que sucedió antes de aquella acometida irascible de Estados Unidos que desestabilizó a Sinaloa es harina de otro costal. La maledicencia o descalificación que venga contra ella después del ejemplo que da en Culiacán inscríbase en el parte de guerra electoral.

A Ana Miriam la acosa,

Aquella Oposición rancia,

Que cree que son misma cosa,

La magnesia y la gimnasia.

También Estrella Palacios merece el reconocimiento como Alcaldesa que cubre el período constitucional de tres años en el Gobierno de Mazatlán, con todo y la pausa que acaba de hacer para buscar la coordinación estatal de defensa de la transformación y la soberanía, pues el 8 de octubre presentó su segundo Informe en iguales circunstancias de ciudadanos indistintamente golpeados por la atrocidad criminal. A diferencia de su homóloga de Culiacán, la Edil mazatleca le halló el gusto a la función gubernamental ya que pretende reelegirse en el cargo. Es todo un enigma la decisión de esta ex reina de belleza por anotarse en el proceso interno de Morena con la intención de continuar en la Presidencia Municipal cuando cualquiera pensaría que lo más cuerdo sería desprenderse de la bomba de tiempo que significa ahora gobernar en Mazatlán.