Asociación de Ciegos Sinaloa IAP
Todavía hay quienes creen que una persona con discapacidad visual tiene menos posibilidades de estudiar, trabajar o desarrollarse profesionalmente.
Tal vez ya no se dice tan abiertamente como antes, pero basta ver cuántas puertas siguen cerradas para darse cuenta de que esa idea sigue presente.Y es una equivocación.
La mayoría de los obstáculos que enfrentan las personas con discapacidad visual no tienen que ver con su capacidad. Tienen que ver con nosotros. Con la falta de accesibilidad, con los prejuicios, con el desconocimiento y, muchas veces, con la costumbre de asumir limitaciones donde no las hay.
Hace algunos años, un grupo de personas con discapacidad visual decidió organizarse para cambiar esa realidad. Así nació la Asociación de Ciegos Sinaloa IAP. Lo que comenzó como una iniciativa impulsada por quienes viven esta situación todos los días, hoy se ha convertido en una organización que atiende a más de 350 personas en nuestro estado y trabaja para generar oportunidades reales de inclusión.
De todos los temas en los que participan, hay uno que considero especialmente importante: el empleo.
Con frecuencia escuchamos hablar de inclusión laboral. Es un concepto que aparece en discursos, conferencias y campañas empresariales. Sin embargo, cuando llega el momento de contratar, muchas organizaciones siguen teniendo dudas sobre incorporar a una persona con discapacidad visual, incluso, antes de conocerla.
La pregunta vale la pena hacerla: ¿realmente estamos contratando al mejor talento disponible o seguimos contratando a quienes se parecen a lo que tradicionalmente hemos considerado “normal”?
La Asociación de Ciegos Sinaloa IAP ha desarrollado un Banco de Talentos Inclusivo para acercar a personas con discapacidad visual a oportunidades de trabajo.
Entre los perfiles registrados hay personas interesadas en áreas administrativas, atención al cliente, ventas, recepción, telefonía, captura de datos y manejo de redes sociales.
Muchas de ellas cuentan con experiencia, capacitación y habilidades que cualquier empresa busca en un colaborador: responsabilidad, organización, comunicación y capacidad para trabajar en equipo.
Lo que debería sorprendernos no es que existan estos perfiles. Lo verdaderamente sorprendente es que todavía haya empresas que descarten candidatos sin siquiera evaluar sus capacidades.
Cuando una organización deja fuera a una persona únicamente por su discapacidad, no solo afecta a quien está buscando una oportunidad. También pierde talento. Pierde perspectivas diferentes, experiencias valiosas y personas que, por las circunstancias que han enfrentado, suelen desarrollar una enorme capacidad de adaptación y resolución de problemas.
La inclusión no es un acto de caridad. Tampoco es un favor. Es una cuestión de justicia, pero también una decisión inteligente para cualquier organización.
Lo mismo aplica para las escuelas, el transporte público, los espacios recreativos y la vida comunitaria.
Una ciudad no se vuelve más moderna por construir más edificios o abrir más vialidades. Se vuelve más moderna cuando todas las personas pueden participar plenamente en ella.
Por eso el trabajo de la Asociación de Ciegos Sinaloa va mucho más allá de la asistencia social. Sus programas de inclusión educativa, deporte adaptado, accesibilidad urbana, voluntariado y vinculación laboral buscan algo muy sencillo, pero profundamente transformador: que las personas con discapacidad visual tengan las mismas oportunidades que cualquier otra persona.
Porque, al final, ellas llevan toda la vida adaptándose al mundo. Quizá el reto pendiente sea que el mundo empiece a adaptarse un poco más a ellas.
La lección es clara: en la mayoría de los casos, el problema no es la falta de talento. El problema es que todavía existen muy pocas oportunidades para descubrirlo. Para más información contactar a la institucion al cel. 6672 21 91 07.