Bajan homicidios; crecen las preguntas
Por tres sexenios consecutivos, México experimentó incrementos exponenciales en los homicidios intencionales, tanto en el promedio nacional como en múltiples entidades. Si bien hubo reducciones en algunos estados, nunca se había observado una caída significativa y sostenida a nivel nacional como la que hoy se reporta: 44 por ciento menos homicidios dolosos en los primeros 18 meses de la Presidencia de Claudia Sheinbaum. Esto equivale a 38 asesinatos diarios menos, es decir, más de 13 mil víctimas menos al año.
Las reducciones documentadas en la literatura han seguido ritmos muy distintos. El descenso observado entre 1950 y 2005 fue entendido como un proceso de largo plazo, asociado a transformaciones estructurales como la expansión educativa y la urbanización. Asimismo, entre 1992 y 2007, los homicidios cayeron 55 por ciento en un proceso de 15 años, vinculado, entre otros factores, a la introducción de la educación secundaria obligatoria en 1993. En contraste, una reducción de magnitud comparable parece haberse producido ahora en menos de año y medio.
La velocidad y magnitud de esta caída exceden lo que el comportamiento histórico del indicador permitiría anticipar. Algo ocurrió que no se explica por simple inercia estadística. Entender qué fue constituye la tarea pendiente. En este contexto, el debate público se ha polarizado rápidamente. Por un lado, el Gobierno federal presenta la reducción como evidencia de que la estrategia de seguridad va en la dirección correcta. Por otro, se señalan posibles anomalías en los registros y se advierte sobre una eventual reclasificación de delitos. Ambas posturas contienen elementos plausibles, pero comparten un problema: presuponen conclusiones que deberían investigarse.
Este lunes 6 de abril, el Programa de Seguridad Ciudadana de la Ibero CDMX publica Menos homicidios, más preguntas. Hipótesis y evidencia sobre la disminución de la violencia homicida, sólida aportación de la doctora Carolina Jasso que, fiel al estilo de nuestra universidad, se aparta de la polarización y ofrece insumos para la reflexión basados en la evidencia científica y la experiencia internacional.
El documento revisa diversas hipótesis que podrían explicar una reducción de tal magnitud. En cuanto a los factores estructurales de largo plazo, examina la evidencia disponible sobre el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, sin encontrar efectos concluyentes en la disminución de homicidios. También analiza la lógica estratégica de la violencia y el control territorial, retomando modelos que explican cómo actores armados -estatales o criminales- compiten por el dominio de poblaciones y territorios. En este contexto, la hegemonía criminal puede sustituir la violencia homicida por mecanismos de control igualmente coercitivos, como la extorsión sistemática, el reclutamiento forzado o la desaparición de personas.
Se discute asimismo la hipótesis de los equilibrios criminales a partir de la experiencia comparada. La evidencia internacional muestra que reducciones abruptas de homicidios pueden asociarse con la consolidación de acuerdos entre organizaciones criminales. Casos como El Salvador bajo Bukele, Medellín en los años 2000, las favelas de Río de Janeiro en los 90 o las garrison communities de Jamaica ilustran este fenómeno. La relevancia de estos ejemplos para México no radica en una analogía mecánica, sino en la identificación de un mecanismo recurrente: cuando actores con capacidad de regular la violencia alcanzan acuerdos -entre sí o con el Estado-, los homicidios pueden disminuir sin que la estructura criminal se debilite. La violencia no desaparece, se transforma, y las estadísticas registran esa transformación como una reducción. El caso de Sinaloa permite observar esta dinámica en tiempo real.
El estudio también aborda la hipótesis de la acción estatal. Jasso es clara: es posible que las políticas públicas estén contribuyendo a la reducción de homicidios, pero afirmarlo o negarlo sin evidencia resulta igualmente problemático. Lo que se requiere es evaluar rigurosamente si los mecanismos implementados producen los resultados que se les atribuyen, mediante evaluaciones independientes que, hasta ahora, no se han realizado de manera integral.
Por otra parte, la hipótesis de sustitución entre modalidades de violencia sugiere que una parte de la reducción en homicidios dolosos podría no reflejar una menor victimización, sino un desplazamiento hacia otras formas de violencia letal, particularmente la desaparición de personas. Este fenómeno no es nuevo ni exclusivo de un tipo de régimen: se ha documentado en contextos tan diversos como la Alemania nazi, Argelia bajo dominio francés, las dictaduras del Cono Sur -especialmente Argentina-, así como en Guatemala, Perú, Kosovo, Siria y Colombia. En México, además, se han identificado diversas modalidades de ocultamiento de cuerpos. En este sentido, otra de nuestras recientes publicaciones, Geografías de la crueldad, ofrece claves adicionales para entender la interconexión de múltiples violencias atroces.
Finalmente, el texto examina el problema del error de medición. Toda estadística criminal está mediada por procesos institucionales de registro que pueden introducir sesgos sistemáticos. Existen antecedentes en países como Finlandia, Rusia, Argentina y Brasil; en este último caso, una investigación encontró que 43.6 por ciento de las muertes violentas de causa indeterminada correspondían en realidad a homicidios ocultos entre 1996 y 2021. Para México, el análisis considera la coexistencia de múltiples fuentes y la reciente creación del Registro Nacional de Incidencia Delictiva.
La autora concluye con una idea central: celebrar la reducción de personas asesinadas y exigir una comprensión rigurosa de sus causas no son posturas contradictorias, sino complementarias. La tarea es tomarse en serio tanto el dato como las preguntas que este genera.
Desde el Programa de Seguridad Ciudadana promovemos, una vez más, la rendición de cuentas sobre las políticas de seguridad, con base en evidencia y en el conocimiento más avanzado. Esperamos que el Gobierno federal responda a la altura de esta propuesta de deliberación especializada.