Bienvenida ruda a Estrella Palacios
Inicia riña por Alcaldía de Mazatlán
Nada de raro tiene que el regreso de Estrella Palacios Domínguez a la Presidencia Municipal de Mazatlán ocurra acompañado de intrigas palaciegas, reclamos por el recrudecimiento de la violencia y fuegos amigos característicos de la coyuntura política cada día más cercana. Es parte del dilema en el cual decidió participar al dejar provisionalmente el cargo, pero creció su popularidad por los dos meses que anduvo en campaña para buscar la coordinación en Sinaloa de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, aun sabiendo que no la ganaría y sí obtendría la mejoría en la intención del voto.
De cara a la sociedad mazatleca, que es considerada la de mayor nivel de politización del estado, la reposicionada Alcaldesa supo moverse como pez en mar abierto prestando sus servicios al régimen de la Cuarta Transformación en el proceso para legitimar la eventual candidatura de Imelda Castro Castro al Gobierno de Sinaloa, oficios que de seguro le significarán alguna prerrogativa.
Blanco de ataques provenientes de la camarilla de poder que encabeza Luis Guillermo Benítez Torres, enemigo acérrimo del rochismo, Palacios debió dimensionar también la decisión de hacer los cambios en la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, designando al mando de la corporación a Gabino Ulises Jacobo Guerrero y también a José Cervantes Noriega como director operativo de la corporación. Lo mismo le interrumpió a Minerva Osuna Zavala el impulso que ésta y su grupo tomaban en el Gobierno de Mazatlán.
La información que fue deslizada desde la Oposición, en el sentido de que Román Lizárraga Quintero, esposo de Estrella Palacios, mantenía vigente una sociedad de negocios con el ahora empresario incómodo Ricardo Velarde Cárdenas, fue el primer dardo envenenado dirigido a la Reina del Carnaval Mazatlán 2001 a manera de bienvenida en su retorno al despacho principal de Palacio Municipal. Como no convenía a los fines de los urdidores, omitieron precisar que dicha liga empresarial se rompió desde hace un año.
Siendo así, la Alcaldesa se apresuró en salir a desmentir la relación empresarial entre Lizárraga Quintero y Velarde Cárdenas. Por más incipiente que sea el instinto político de esta mujer de reciente incursión en altos niveles del servicio público, ya sabe que si esos infiernitos se dejan arder acaban siendo llamaradas que alcanzan colateralmente a los actores y factores cercanos. Y que todas las cuentas regresivas cantadas a los que se van hallan prietitos en el arroz para joder al adversario.
Mazatlán es la amalgama de apetitos electoreros que después de Culiacán concentrará la madre de todas las guerras políticas al tratarse del trofeo perfecto para en caso de que los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional y Movimiento Ciudadano no logren, juntos a separados, ganar la Gubernatura. A eso se debe que las baterías se enfoquen a Estrella Palacios al verla como la primera en la línea de los aspirantes de la 4T.
De igual manera, debe tomarse en cuenta que en el equipo de Imelda Castro adquiere relevancia Edgar González Zataráin, el que ya gobernó en Mazatlán al relevar a Benítez en 2022, que posiblemente compita en 2027 por ocupar el mismo puesto por mandato popular, aunque otra carta fuerte la representa Fernando Pucheta Sánchez, ex Alcalde también, con amplia aceptación y cuya afinidad con Movimiento Regeneración Nacional es evidente.
De aquí en adelante Estrella Palacios tendrá que lidiar con enemigos de casa y los de fuera. Más que los priistas y panistas, “El Químico” planea regresar la Alcaldía para lavar la afrenta, eso dice él, que le significó renunciar al gobierno de Mazatlán, y posteriormente a la titularidad de Secretaría de Turismo en donde lo abrigó Rubén Rocha Moya, para atender las acusaciones formuladas por la Fiscalía General del Estado por supuesto desempeño irregular de la función pública, carpetas de investigación que siguen vivas en la vía judicial.
No obstante, lo de Benítez Torres significa una piedra chica en el zapato que no hace ampolla, a diferencia de obstáculos muy difíciles de sortear como la crisis de la seguridad pública que se ensaña contra Mazatlán al trasladarse hacia el sur del estado la intensidad de la narcoguerra que ayer completó dos años de golpear a Sinaloa. Agréguese que los mazatlecos, paradigma en materia de participación ciudadana, saben poner, refrendar o quitar alcaldes según se los determine el sentimiento social.
De todo este depende que la estrella política de Estrella Palacios resplandezca o deje de brillar, según maniobre ella para esquivar el lodo que le lanzan morenistas y detractores de partidos rivales.
Es que ahora más destella,
Por el proselitismo precoz,
Y eso hace que Estrella,
Enfrente otra guerra feroz.
En Culiacán, el Partido Revolucionario Institucional no tiene mejor carta que Erika Sánchez para competir por la Alcaldía, al tratarse de una mujer altamente competitiva en la lid política, que hace clic con sectores populares que son los que más votos aportan y, además, de armas tomar cuando se trata de defender los derechos y aspiraciones de los ciudadanos. Otro plus consiste en que no participa en la disputa de la candidatura a titular del Ejecutivo Estatal y está enfocada a lo realista, a lo posible: gobernar a Culiacán con todos los retos que ello implica.