Bomba de tiempo para Domínguez
Operación Claudia-Graciela-Imelda
A Claudia Sheinbaum se le salió de control la crisis para contener el regreso de Rubén Rocha Moya al Gobierno de Sinaloa, pero ayer puso en marcha la atenuación de los daños con dos mujeres de plena confianza de la Presidenta: Graciela Domínguez Nava que viene a terminar el sexenio del Mandatario con licencia, e Imelda Castro Castro que de un momento a otro será designada como candidata del Movimiento Regeneración Nacional a la titularidad del Ejecutivo Estatal. Lo vertiginoso del desagravio resalta también lo urgente del pacto social para salir de las peores crisis política, social y económica.
Fueron hechos predecibles mucho antes de ser concretados, apartados de desvaríos que habían alentado las distintas expresiones rivales de la llamada Cuarta Transformación. Domínguez Nava es una morenista leal, cercana a Sheinbaum, ni tan próxima ni lejana a Rocha, pero sí con notable trayectoria en el desempeño legislativo y de la función pública. Era, también, una de las dos principales cartas de Palacio Nacional para la sucesión sinaloense.
Se trata de la jugada presidencial de ataque doble en el ajedrez del poder público local. La asunción de Domínguez Nava pretende estabilizar las varias guerras que agobian a Sinaloa, principalmente las del crimen y la política. El de hoy será el golpe en la mesa que clarifica la decisión de que la coordinación estatal de defensa de la Cuarta Transformación y la soberanía nacional recae en Imelda Castro.
La rosarense toma el mayor desafío de su carrera política, se declara consciente de ello y ofrece certezas con instituciones fuertes, Gobierno presente y sociedad que pueda recuperar la confianza en las instituciones y quienes las presiden. La sinaloíta vendrá a hacer mancuerna en la construcción de puentes en una sociedad dividida pero anhelante de liderazgos que marchen en el mismo sentido de las aspiraciones comunes, sin traicionarlas.
Domínguez invoca toda la fuerza del Estado mexicano para que las familias y sectores productivos tengan condiciones lícitas y sólidas para “crecer con la paz que permita vivir sin miedos en calles, comunidades, escuelas, negocios, costas, caminos y hogares”. Castro apela al voto popular para fundar en la vía democrática la restauración de la 4T en Sinaloa como impulsora del bienestar legítimo mediante el desarrollo y la justicia.
Pronto habrá mayores rasgos de la intervención del triduo Sheinbaum-Domínguez-Castro en principio instrumentado la operación cicatriz y en el caso de la Presidenta y Gobernadora revisando la estrategia de seguridad pública en Sinaloa que, pese al despliegue de 15 mil elementos del Ejército, Marina y Guardia Nacional, no logra pacificar las regiones centro y sur donde la narcoguerra muestra alta fuerza violenta.
Esto es lo que inició después del sismo político con foco en Sinaloa que el 21 de agosto tambaleó la estructura del morenismo nacional y al parecer también fracturó el vínculo entre Palacio Nacional y Palenque, sacudida que además le abrió pauta al recuento de daños y perjuicios y la rápida operación de reconstrucción de las cuarteaduras cuatroteístas. Es, sin duda, el inicio de otra cuenta regresiva en la cual Domínguez Nava tendrá que presentar correcciones rápidas.
Sin embargo, resolver el desbarajuste morenista no soluciona en sí el complejo caos sinaloense. De allí el apremio a que la velocidad con la que Sheinbaum atiende la dura coyuntura gubernativa local tendrá que ser de igual presteza en la atención al prolongado ciclo de atrocidades causadas durante dos años que están por cumplirse desde que el 9 de septiembre de 2024 inició el choque entre los hijos de Ismael “El Mayo” Zambada y los de Joaquín “El Chapo” Guzmán, grupos que pelean sin tregua ni cuartel por el control del Cártel de Sinaloa.
El hecho de meter en cintura a los políticos subraya la preponderancia de reducir los números rojos de la asignatura no aprobada que tiene que ver con someter con la Ley en la mano al crimen organizado cuya estela de sangre y terror la bosqueja el promedio diario de cinco homicidios dolosos y seis privaciones ilegales de la libertad. Y a partir de ayer ya no son Rubén Rocha ni Yeraldine Bonilla los que reciban el agobiante peso de las responsabilidades.
Es Graciela. Guste o no, ella es la más reciente expectativa para dejar atrás los toques de queda improvisados en las familias y materializar el reencuentro de los sinaloenses en los espacios y propósitos que son comunes.
A Sinaloa lo consuela,
Que si esa silla caliente,
Igual chamusca a Graciela,
Pronto llegará la siguiente.
La llegada de Domínguez Nava como apagafuegos de la crisis sinaloense y la eventual definición en el proceso interno de Morena a favor de la candidatura de Imelda Castro a la Gubernatura, tendrán repercusión en la postulación de mujeres en los partidos de Oposición fortaleciéndose la nominación de Paloma Sánchez Ramos por el Revolucionario Institucional y de Paola Gárate Valenzuela por Acción Nacional. La apuesta femenina traerá la estimulante marea rosa que arrasará con la misoginia política y le hará justicia a la equidad de género en la contienda electoral, permitiendo garantizar que, pase lo que pase, la transición inaugurará el tiempo de ellas para asegurarle un buen destino al territorio que sólo admite ser golpeado por las olas del Pacífico que se rompen en las costas.