¿CAPITALISMO O SOCIALISMO?

Carlos A. Dumois
14 noviembre 2019

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¿Quiénes serán capaces de crear un sistema económico eficiente sin tanta desigualdad?

Otra vez regresamos a Barcelona. Ahora estamos buscando una nueva alianza con una importante escuela de negocios catalana. Nos encontramos con la sorpresa del acuerdo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, líderes del PSOE y de Podemos, dos partidos de izquierda en España.
Parece increíble encontrar a España en el Siglo XXI buscando desarrollarse en el seno de la Unión Europea con los planteamientos que estos políticos hoy pregonan. Después de varios años de crecimiento económico por encima de sus vecinos, ahora las propuestas populistas parecen empañar el futuro económico de esta nación.
Hace 20 años escribí un artículo titulado “Reinventar el Capitalismo”. Tuve la ingenuidad de afirmar que después de 10 años de la caída del Muro de Berlín, el comunismo se estaba extinguiendo, y que solo quedaban algunos dictadores promoviéndolo en Cuba y Norcorea. De verdad creía que la Humanidad estaba aprendiendo.
Pero ahora el ex presidente de Bolivia, Evo Morales, después de su fraudulento intento de reelección, recibe asilo en México con el apoyo brindado por AMLO. Nicaragua ha logrado mantener su disfrazada dictadura. El líder norcoreano Kim Jong-un mantiene su mandato totalitario de manera férrea.
Ningún gobierno comunista en la historia ha logrado impulsar el desarrollo económico de su país más que a través de una economía de mercado. Todos han fracasado en su intento de impulsar el crecimiento económico a través de políticas económicas socialistas.
Si la historia es así. Si el comunismo es un rotundo fracaso como sistema económico, ¿por qué se aferran los políticos de izquierda en sus visiones y estrategias? La única conclusión que puedo encontrar ante este cuestionamiento es que los políticos de izquierda tampoco creen que van a impulsar el crecimiento de sus naciones. Sus planteamientos en realidad son solo eso, propuestas políticas, no económicas. Promesas incumplibles que les permiten llegar al poder.
Pero tampoco podemos elogiar tan fácilmente al capitalismo como sistema económico. Es cierto que es la economía de mercado la que ha impulsado el desarrollo de todas las potencias del mundo. Pero tampoco podemos afirmar que el sistema capitalista ha resuelto todas las necesidades de la sociedad. En muchos países, incluyendo a los Estados Unidos, los niveles de desigualdad se han mantenido o incluso aumentado.
El comunismo, o incluso el socialismo puro, genera atraso y pobreza generalizada. El capitalismo genera crecimiento, pero con grandes desigualdades. ¿No podremos encontrar un sistema que cumpla más cabalmente con las necesidades de la sociedad?
El capitalismo no se ha reinventado, como tantos hemos planteado desde hace décadas. Sigue siendo el sistema más eficiente para generar crecimiento económico, pero no ha sido capaz de procurar justicia social. El mercado no ha sido esa mano inteligente capaz de sacar de la pobreza a los más necesitados.
Hemos acompañado a los sistemas capitalistas con políticos mezquinos, con gobernantes corruptos, con falta de sensibilidad, con demasiado interés de crear riqueza y con poco esmero por disminuir la desigualdad.
No es que la economía de mercado no funcione. Es que no es suficiente. No puede ser que generemos billones de dólares con proyectos de negocio espaciales, y al mismo tiempo dejemos morir de hambre a millones de niños todos los años.
La solución no es tampoco el camino totalitario. La pérdida de libertad nunca generará progreso. La democracia es deficiente, pero no tenemos nada mejor. No podemos dejar que sea destruida.
Los empresarios seguimos siendo los responsables de crear riqueza en nuestra sociedad. Tampoco ha encontrado la humanidad otra mejor forma de hacerlo. Pero también somos los empresarios responsables de preservar un estado de derecho que asegura las garantías individuales y que defienda nuestra libertad. También somos responsables de disminuir la desigualdad y de brindar apoyo a los menos favorecidos.
¿Quién va a reinventar un sistema económico que sea más incluyente, que sea más parejo, que sea más justo? La verdad no le tengo mucha fe a los partidos políticos ni a los gobernantes. No le tengo fe a los economistas ni a los intelectuales. No creo que los consultores vayamos a lograrlo tampoco.
Solo los empresarios podrán hacer el cambio que hoy requerimos. Solo los empresarios lograrán seguir elevando los niveles de bienestar de toda la población. Démosle prioridad. Nadie más lo hará. Y mientras tanto, los populistas, emisarios de la pobreza generalizada, seguirán conquistando con sus falsas promesas la voluntad popular.

Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.
* “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.