Catarsis

Arturo Santamaría Gómez
27 junio 2026

Tres goles, de Mateo Chávez, Julián Qiñonez y Álvaro Fidalgo, sintetizaron el enorme esfuerzo colectivo de 11 jugadores y sus relevos para completar una tripleta victoriosa en la primera fase de la Copa Mundial que desató una celebración catártica como pocas veces, o quizá nunca, habíamos visto en la historia mexicana. Sí, en la historia, vista en su conjunto y no tan sólo en su historia deportiva.

No pocos lectores reaccionarán, quizá molestos, por esta afirmación, pero si alguien puede demostrar que no es cierto pueden enviar sus quejas a la redacción de este diario y solicitar mi despido.

¿Por qué un conjunto de deportistas que portan los colores patrios y logran un triunfo sobre una cancha de futbol puede desatar tal euforia, como si fueran soldados del Ejército Insurgente apoderándose de la Alhóndiga de Granaditas, en decenas de ciudades del País? Tres de ellas, la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, las más pobladas y también las más futboleras del territorio nacional, después de pasar por encima de Chequia en el Estadio Azteca (a mÍ nadie me va a poder obligar que a este estadio le llame Banorte o Ciudad de México), congregó a más de millón y medio de fanáticos en las calles y plazas de esas grandes urbes, a pesar de los aguaceros e intensos calores. Y algo extraordinario: en estas macrópolis no hubo ni un solo incidente violento, aunque sí acontecieron en Los Cabos y Morelia.

Confirmo mi tesis dicha en los dos artículos anteriores: millones de mexicanos reclaman, piden a gritos salir a las calles a sacudirse no tan sólo las intensas presiones de la vida moderna sino, aún antes, la angustia que genera la violencia delictiva, la inseguridad urbana, la rivalidad política, la debilidad del bolsillo, las desmañanadas para ir al trabajo y a la escuela, los conflictos familiares, las opiniones ofensivas y vulgares en las redes sociales, y mucho más.

El futbol, sobre todo con una Selección Nacional, entre muchas otras cosas, sirve como válvula de escape emocional, como tanque de oxígeno a un cuerpo exangüe, y con la victoria, como ejemplo de lucha y orgullo, aunque, no pocas veces, este recurso sea temporal.

Esto es lo que está pasando en México con los tres triunfos de su oncena nacional en el campeonato Mundial de Futbol. Y seguirá ampliándose a una escala mayor si llegan más triunfos.

Palacio Nacional no puede planear los resultados triunfantes de los futbolistas mexicanos pero sí los desea porque, aun no queriéndolo, auxilian a Claudia Sheinbaum y a su gobierno para que las críticas se adormezcan ante la euforia del patriotismo futbolero y pueda operar con menos zozobra procesos internos, como la selección de sus próximos candidatos a gobernadoras y gobernadores, y, por otra parte, enfrentar desafíos mayores como las acusaciones de la Casa Blanca contra políticos mexicanos de estar coludidos con el crimen organizado.

Es muy posible, aún en medio de las incesantes declaraciones acusatorias del Gabinete de Donald Trump, que el T-MEC salga adelante, sin dejar de lado que, con toda seguridad, incluirá cláusulas condicionantes que tengan que ver con el combate al crimen y a la contención de la migración que pasa o parte de México. Pero, un nuevo T-MEC, así esté acotado en lo anterior y a aspectos arancelarios, confirmará la aceptación que tiene la Presidenta Sheinbaum entre las mayorías mexicanas, e incluso, entra la opinión pública internacional.

En una encuesta reciente que se llevó a cabo en 18 países latinoamericanos, Claudia Sheinbaum ocupó el primer lugar de popularidad con el 69.3 por ciento de aceptación por encima de una mayoría de gobernantes de derecha y ultraderecha. Por otra parte, el diario inglés The Guardian concluye esta semana que es la líder de izquierda más reconocida en el mundo.

En las encuestas de este fin de mes, lo más probable es que la inquilina de Palacio Nacional, gracias a los triunfos de la Selección Nacional, aumente su aceptación entre las mayorías del País. Es que los goles de los futbolistas, por la magia de las emociones nacionalistas, también serán de ella.

Este fin de semana se registran en la Ciudad de México las y los aspirantes sinaloenses al Gobierno del Estado. Como en la selección anterior de Morena, muy probablemente no serán las encuestas el criterio principal para inclinarse por una de las candidatas, tal y como lo reconoció en su caso Rubén Rocha Moya cuando compitió frente a “El Químico” Benitez. La decisión se tomará a consenso en Palacio Nacional y Palenque, sin ignorar, a pesar de todo, a Batequitas. Si es así, la contienda estará muy cerrada.

Por lo pronto, celebro el cumpleaños de mi hijo Francisco Miguel y me preparo para festejar el próximo triunfo de la Selección Mexicana, deseando un gol más del mochiteco Luis Romo.

Por cierto, me disculpo con la Gobernadora Yeraldine Bonilla porque afirmé que no había felicitado al jugador sinaloense después del partido anterior. Si lo hizo a través de X. Me lo hizo ver un ex alumno dos días después.