Certeza en tiempos de incertidumbre

30 mayo 2020

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Juan Alfonso Mejía López

Juanalfonsomejia@hotmail.com
Twitter: @juanalfonsoML

 

La pandemia nos ha dejado muchos aprendizajes a todos, rescato tres que de manera personal han influido en mi quehacer cotidiano. Primero, desde el punto de vista filosófico, vale más aprender a caminar sobre cenizas, donde desconoces si pisas escombros del ayer o semillas del mañana, pero no dejas de andar. Segundo, desde la perspectiva del fenómeno, las contingencias se resuelven a “pedacitos”, porque de la forma en que salgas de una etapa, será determinante para medir como “le entras” a lo que sigue. Tercero, desde mi función como servidor público, pertenezco a un equipo y me toca jugar un rol, no nada más nadie nos hacemos solos, sino que además nos necesitamos. Cuarto, por más pandemia que exista, no dejo de ser Secretario de Educación y mucho menos abandono “la causa”, poner a las niñas y niños primero.

Estos cuatro principios nos han dado claridad para seguir adelante, sin dejar de ver “el retrovisor” de la federación, ni entorpecer el paso de quien marca el ritmo, el Gobernador Quirino Ordaz Coppel, en lo que denominamos una agenda para un regreso escolar seguro e incluyente.

Por principio de cuentas, todo regreso a la modalidad presencial, cuando este se dé, deberá tomar en cuenta “la sana distancia”; serán necesario un eje que agrupe una serie de medidas de higiene escolar. Ningún regreso se hará de manera automática, lejos de ello, varias medidas se ejecutarán con cierto gradualismo y con base en la realidad de los contextos: la condición de los baños, los bebederos, las entradas y las salidas en la escuela, el escalonamiento del recreo, la asistencia al salón de clases, entre otros.

Los filtros escolares demostraron ser efectivos a inicio de esta pandemia, orquestados en tres niveles: la casa, la escuela y el salón de clases; lo mismo que lavarse las manos de manera sistemática, el uso de cubrebocas o pañuelos y el ingreso a escuelas limpias. Con este y otros fines, se creará un Comité de Salud, en el que estará integrada la comunidad educativa; si algo ha quedado claro en esta contingencia es la visión de la escuela como proyecto social, de todos.

Segundo, desde antes de la pandemia, nuestro sistema educativo nos gritaba, una y otra vez, la necesidad de reforzar el aprendizaje en ciertas áreas y grados clave. En el ánimo de acompañar a las niñas, niños y jóvenes a lo largo de este duro proceso, se focalizaron estrategias en 3º de preescolar, 6º de primaria, 3º de secundaria y 3º de preparatoria; este tipo de estrategias deberán permanecer, con la posibilidad de extenderse a años clave que fortalezcan las trayectorias educativas como 3º de primaria, en áreas como lenguaje y comunicación y matemáticas.

Tercero, el rompimiento de la cotidianidad de nuestros hijos y alumnos ha dañado su estructura de confianza. Niñas, niños y jóvenes que de la noche a la mañana han visto interrumpida su vida, dejaron de ver a sus amigos, novios, escuela, espacios comunes, todo lo que alguna vez les provocaba un referente común, seguro para su estabilidad emocional. Pasar por alto esta realidad sería volvernos indiferentes y renunciar a nuestra responsabilidad como parte del proceso formativo; es urgente reforzar medidas a favor del aspecto socioemocional de nuestros estudiantes. Al final de cuentas, buscamos formar hombres y mujeres felices, plenos, la mejor versión de ellos mismos, no de dieces ni de nueves.

Cuarto, antes de la pandemia, de 10 niños que empezaban en primaria, sólo cinco llegaban a la preparatoria; de acuerdo con los expertos, en situaciones de contingencia, las probabilidades de abandono escolar aumentan hasta 20 por ciento. Desde hace tres meses, en Sinaloa trabajamos ya con una estrategia denominada, “Desde hoy a la escuela”. En las próximas entregas hablaremos más de ella, basta mencionar que acciones para extender el periodo de preinscripciones como se hizo, del 22 de mayo hasta el 30 de junio, no es una acción aislada, sino una dentro de una visión mucho más amplia.

La pandemia nos ha demostrado a todos cuan vulnerables somos. Sin embargo, en algunos casos, la fragilidad mostrada lejos de ser un signo de debilidad ha representado una enorme fortaleza. A pesar de las inequidades del sistema educativo en Sinaloa, la escuela ha cumplido una función social determinante a lo largo de todo este proceso, trayendo calma y templanza a muchos hogares; los maestros son los nuevos héroes sin capa, porque no han abandonado a su suerte a los alumnos, todo lo contrario, han buscado acompañar sin importar la dificultad para ello.

Estamos llegando al final del camino, aunque también pueda representar el principio de una nueva realidad. Por lo pronto, seamos claros en algunas fechas: el ciclo escolar termina el 19 de junio; nadie deberá seguir en clases, bajo ninguna modalidad, el 22 de junio, aunque muchos podrán haber terminado antes, porque así lo haya determinado el maestro; el 5 de junio termina la programación de Aprende en Casa, pero nada más; los maestros aprovecharán para evaluar hasta el día 12; y tienen para comunicar las calificaciones hasta el 19. El receso magisterial es del 22 de junio al 20 de julio; el ciclo escolar 2020-2021 empieza el 31 de agosto, pero en algunos casos será necesario un curso remedial, mismo que iniciará el 10 de agosto; a nivel Medio Superior, iniciamos el 21 de septiembre y a nivel Superior, el día 7 del mismo mes. Iremos explicando a través de los canales oficiales los detalles del calendario.

Que así sea.