Ciclo escolar 2020-2021 (Lo hicimos bien, ¡lo vamos a hacer mejor!)

01 agosto 2020

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Juan Alfonso Mejía López

juanalfonsomejia@hotmail.com
Twitter: @juanalfonsoML
FB: juanalfonsomejia.mx

 

Este próximo lunes se dará a conocer la fecha oficial del inicio del Ciclo Escolar 2020-2021. Será el propio Gobernador Quirino Ordaz Coppel quien dé las precisiones, lo que nos llevará a desarrollar una ruta crítica para llegar a la fecha indicada. Por lo pronto, es importante compartir sobre el regreso de los directivos y los docentes, quienes trabajan desde el día 20 de julio en dos aspectos fundamentales de su formación: la educación a distancia y el aspecto socioemocional, aspectos determinantes sobre los pasos a seguir.

Sobre la modalidad del regreso, si se trata de un aspecto a distancia, presencial o semipresencial, la propia pandemia nos dará luces al respecto; la pandemia y la experiencia, la misma que nos ha demostrado lo importante que es resolver “paso a paso”. La moraleja de esta historia es sencilla: dime cómo cerraste y te diré cómo abrirás.

En el pasado reciente, los maestros de Sinaloa no se fueron a sus casas en el mes de marzo, como sucedió en muchos estados de la República. El 28 de febrero se presentó el segundo caso de Covid-19 en el país, y sucedió en la ciudad de Culiacán, Sinaloa. Dos días después, nuestro estado fue el primero en implementar filtros escolares, los mismos que se impulsaron 15 días después en todo el territorio nacional.

Los filtros le dieron seguridad a la comunidad educativa, así que cuando se hablaba de realizar un Consejo Técnico Escolar (CTE), estuvimos en posibilidad de adelantarlo a nuestras condiciones y reflexionar sobre el “receso escolar” el 19 de marzo, mismo que duraría solamente dos semanas. Gracias a la realización del CTE, los maestros pudieron pensar sobre el método de seguimiento, sobre lo que podían o no hacer o bien, sobre lo que funcionaba o no con sus alumnos, en su escuela. Esta acción fue determinante una vez que el receso se alargó de manera indefinida, a tal punto que nunca más se regresó de manera presencial, pero en Sinaloa, se logró cubrir entre 88 y 94 por ciento de la totalidad de población estudiantil, todo porque se había intercambiado sobre un “método”.

Caminar las escuelas ha sido de las experiencias más satisfactorias en mi paso por la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC); escuchar a los maestros, ponerse en sus zapatos, entender las (pre)ocupaciones del directivo, intercambiar ideas con las madres de familia y generar la participación del alumno, sobre lo que ellos tienen que decir, nos ayudó a sortear a la coyuntura de manera distinta a como se entendía la escuela en el pasado. La comunidad educativa necesita que la Autoridad Educativa Estatal (AEE) entienda sobre su autonomía de gestión escolar, la de su comunidad, porque nadie conoce a su escuela como ellos mismos.

Si Sinaloa alcanzó un porcentaje tan amplio en la cobertura estudiantil fue porque los docentes actuaron con confianza y libertad. Fueron los maestros quienes determinaban la mejor herramienta para su escuela, lejos de ser impuesta desde la capital del estado. Por ejemplo, 40 por ciento de los docentes se mantuvieron comunicados con su comunidad mediante sus celulares; 15 por ciento lo hizo por televisión, gracias a la televisora local TVP; 15 mil jóvenes recibieron cuadernillos en 851 comunidades.

Evidentemente, esta experiencia nos ha demostrado que nada ni nadie suple al maestro y a la escuela; sin embargo, en condiciones como las que hemos vivido, las de una contingencia, se tuvo que reaccionar e ir sorteando “poco a poco”. Traducirlo a una realidad tangible para quienes tenían que resolver el día a día, maestros, alumnos y padres de familia, obligó a cuestionar 200 años de experiencia de la escuela presencial.

En Sinaloa, si bien es cierto tomamos en cuenta los libros de texto, dejamos de lado las unidades y el plan de trabajo tradicional y elaboramos “aprendizajes claves”. Partimos de la realidad, en la que el maestro ni el niño están en la escuela, ni las mamás han tomado cursos de pedagogía, y a veces hasta de psicología. Buscamos centrarnos en lo esencial, pedagógica y hasta filosóficamente: la trayectoria de las niñas, niños y adolescentes; porque la pandemia no durará para siempre y terminaremos por vencerla, y cuando llegue ese momento, debemos asegurarnos de la posibilidad y la pertinencia para seguir aprendiendo.

Ejemplo de la idea expresada en el párrafo anterior fueron los jóvenes de tercero de preparatoria (33 mil jóvenes), quienes presentaron los mejores resultados de evaluación en Sinaloa desde que la entidad realiza este tipo de ejercicios, como PLANEA.

Entonces, para todos aquellos que todavía se interrogan sobre el inicio de ciclo escolar 2020-2021, les digo: ya lo hicimos bien y, ¡lo vamos a hacer mejor!

Que así sea.