Cierre 2025: retos que exigen certidumbre

Daniel Elizondo de la Torre
01 enero 2026

CCerrar 2025 obliga a una reflexión seria y honesta. ¿Cómo llegamos hasta aquí? ¿Qué nos dice un país cuya economía prácticamente no avanza, mientras la incertidumbre crece y la seguridad se debilita? México cierra el año con un estancamiento económico, institucional y social.

Los datos nos dicen que en los primeros nueve meses de 2025, el PIB creció apenas 0.4 por ciento anual. En el tercer trimestre cayó 0.3 por ciento respecto al trimestre previo y 0.2 por ciento anual. El Indicador Global de la Actividad Económica se contrajo 0.6 por ciento en septiembre y los indicadores oportunos anticipan crecimiento nulo. La economía está detenida.

La inversión, motor del desarrollo, también envía señales de alarma. La inversión fija bruta cayó 8.4 por ciento anual en septiembre y acumula 13 meses consecutivos en números negativos. La confianza empresarial se ubicó en 48.6 puntos, ocho meses seguidos en terreno pesimista. ¿Qué empresario invierte sin reglas claras? ¿Quién arriesga capital cuando la certidumbre jurídica se erosiona?

El entorno político de 2025 profundizó esa incertidumbre. Reformas estructurales, especialmente en materia judicial y electoral, encendieron alertas sobre la independencia de las instituciones y la certeza jurídica. En lugar de acuerdos de largo plazo en seguridad, competitividad y desarrollo regional, el debate público se concentró en disputas políticas, dejando pasar oportunidades como el nearshoring.

En este contexto complejo, es justo reconocer avances. El salario mínimo alcanzó la línea de bienestar familiar, pasando de 278.80 a 315.04 pesos diarios, y en la frontera norte llegó a 440.87 pesos. Esta meta, impulsada por Coparmex desde hace casi una década, refleja el compromiso con una nueva cultura salarial basada en diálogo, corresponsabilidad y productividad. Pero el salario, por sí solo, no genera bienestar si no viene acompañado de empleo formal, crecimiento y empresas sólidas.

Y ahí surge otra señal preocupante: la generación de empleo formal fue insuficiente. A noviembre, el promedio mensual fue de 54 mil 500 empleos, menor al del año anterior, incluso considerando a trabajadores de plataformas. Sin empleo formal no hay desarrollo sostenible.

El Presupuesto de Egresos 2026 mantiene un enfoque asistencial que no fortalece capacidades productivas ni acompaña a las mipymes. Salud recibe apenas 2.5 por ciento del PIB, lejos del 6 por ciento recomendado por la OMS; educación destina más de un tercio de sus recursos a becas, sin priorizar infraestructura ni calidad; y la seguridad, aunque crece en monto total, recorta 18.6 por ciento a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

La inseguridad sigue siendo el principal freno. Más de la mitad de la población se siente insegura. La extorsión alcanza niveles históricos: 5,887 víctimas en el primer semestre, con un aumento adicional de 4.4 por ciento hasta octubre y una cifra negra cercana al 97 por ciento. Este delito golpea directamente a las mipymes, al comercio local y al emprendimiento.

Desde Coparmex afirmamos que el reto central no es financiero, es la falta de certidumbre, Estado de Derecho y seguridad. Celebramos los avances salariales, pero advertimos que sin productividad, formalidad y fortalecimiento institucional, los costos laborales enfrentan límites estructurales.

México necesita reenfocar sus decisiones públicas. Priorizar seguridad, salud y educación no es gasto: es inversión en capital humano, cohesión social y competitividad. Fortalecer policías locales, combatir la extorsión y recuperar la confianza es indispensable para crecer.

Cerrar 2025 deja una lección contundente: sin reglas claras, sin seguridad y sin diálogo, el crecimiento se detiene. Desde Coparmex seguiremos participando activamente, impulsando acuerdos y defendiendo condiciones que permitan a quienes generan empleo hacerlo con confianza. El desarrollo se construye con la participación y compromiso de todos los sectores.