Claudia entre Trump y la fallida Reforma Electoral

Arturo Santamaría Gómez
14 marzo 2026

En el frente externo, Claudia Sheinbaum y, por lo tanto, México, recibieron una nueva embestida, quizá, hasta el momento, la más fuerte de todas, de Trump Donroe. En el escenario doméstico, la Presidenta Sheinbaum fue derrotada por los aliados de Morena al rechazar su iniciativa de reforma electoral.

El hombre naranja dijo, escoltado por Milei y Bukele, en el escenario de la ultraderecha continental, llamada Escudo de las Américas, que nuestro País es el epicentro del tráfico mundial de drogas. Tal aseveración fue expuesta para justificar una eventual intervención militar estadounidense en territorio mexicano, que, vistas las cosas, sería respaldada por los mandatarios de 17 naciones latinoamericanas.

Y, es verdad, México es el eje del tráfico mundial de drogas con el Cártel Jalisco Nueva Generación y las fracciones del Cártel de Sinaloa, a la cabeza. Ambas con presencia conjunta en más de cien países, y aliados con mafias locales, dominan el trasiego de estupefacientes en los cinco continentes. Pero esta historia es así porque Estados Unidos es desde hace muchas décadas el principal mercado consumidor de drogas en el mundo y el principal vendedor de armas a los grupos criminales de México y del resto del continente. Los mafiosos mexicanos jamás habrían alcanzado tanto poder sin el lucrativo e insaciable mercado estadounidense. El comercio clandestino de drogas, a través de una frontera de miles de kilómetros, no se puede explicar sin la demanda estadounidense y la abundante y diversa oferta mexicana. Y lo más grave de todo es que siendo naciones con estados muy diferentes; uno, Estados Unidos, con la democracia liberal más antigua del mundo- por cierto, ahora en peligro-, y México, con un sistema político que nunca ha podido ser plenamente democrático, no han podido contener ni el consumo ni el tráfico de drogas.

Es cierto que informes recientes de dependencias oficiales estadounidenses y mexicanas revelan que ha disminuido el tráfico de fentanilo y de muertes causadas por este veneno, pero la Casa Blanca no reconoce que ese paso se ha dado en gran medida a las acciones del gobierno de Claudia Sheinbaum.

Un amplio reportaje del New York Times del pasado 11 de marzo nos ayuda a esclarecer el contexto actual del contrabando de estupefacientes de Sinaloa a Estados Unidos.

Debido a la intensa guerra entre la Chapiza y la Mayiza, dicen los reporteros Paulina Villegas y Jack Nicas, estas facciones del Cártel de Sinaloa han desmontado numerosos laboratorios y disminuido su producción y comercialización, a la vez, varios de sus jefes locales, se han replegado en sus escondites porque temen la intervención militar de Estados Unidos, pero, sobre todo, porque las huestes de Omar Harfuch les ha dado severos golpes.

Cuando Trump amenazó con la incursión de su fuerza bélica los capos no lo creyeron, pero ahora sí piensan, según los reporteros, que puede suceder y han invertido en más tecnología militar y almacenado armas. Con la muerte del Mencho saben que el Gobierno Mexicano va en serio contra ellos.

Se pensaba que Trump contendría sus amenazas para ordenar ataques a las organizaciones criminales mexicanas después del abatimiento del líder criminal michoacano, pero no es así. Trump ha subido el tono, intenta aislar a Claudia Sheinbaum rodeándose de la internacional gubernamental de la derecha latinoamericana, e intervendrá en México cuando políticamente le sea necesario. Ese momento podría ser antes de las elecciones estadounidenses de noviembre.

Mientras tanto, en el escenario político nacional, no parece haberle afectado mucho a la Presidenta Sheinbaum que hayan rechazado su iniciativa de Reforma Electoral. En la mañanera del jueves 12 se veía relejada, incluso contenta. Intentará otra vez con el Plan B, pero estará muy acotado.

De haberse aprobado la iniciativa Morena, concebida en lo esencial por López Obrador, estaría en condiciones de adquirir un poder desmedido, nada bueno para la titubeante democracia mexicana. En realidad, haber rechazado la reforma tal y como se presentó, no tan sólo impidió que se concentrará más el poder si no que podría abrirse la oportunidad para que Morena inicie un proceso de democratización y sus bases realmente cuenten, limitando las decisiones verticales de las burocracias gubernamentales, quienes son las que realmente deciden todo.

Con todo y lo oportunistas, antidemocráticos y corruptos que son el PT y el Verde, los aliados de Morena, con su negativa a apoyar la iniciativa de reforma, posibilitan que el juego político, aun con lo precario que es, siga mínimamente abierto y que el partido en el gobierno no decida todo solo y sin ningún contrapeso.

Un partido dueño de todo el poder inevitablemente se corroe hasta la médula y sin remedio. Si no pregúntenle al PRI.

El PRI, PAN y MC no son partidos que garantizan democracia ni gobiernos limpios, ya lo han demostrado, pero su sola existencia como oposición garantiza la crítica y el debate necesarios en un sistema político que aspire a ser democrático.