Claudia, entre Trump y López Obrador

Arturo Santamaría Gómez
21 marzo 2026

Según tres analistas- dos estadounidenses y uno indio- entrevistados por la plataforma India First News el pasado 18 de marzo, el precio del petróleo para India y China podría elevarse hasta los 200 dólares por barril si la guerra se prolonga más de dos meses. Ese precio no sería tan alto para otros países y Estados Unidos pero sí se elevaría sustancialmente al grado de que los precios de la gasolina en nuestro país vecino, si ahora cuesta entre 4 y 6 dólares el galón, se incrementarían hasta alrededor de 8 y 12 dólares por un galón.

De cumplirse tal pronóstico, la inflación en la casa del Tío Sam alcanzaría niveles pocas veces vista. A la vez, eso querría decir que, al menos políticamente, una guerra que se prolongue más de dos meses significaría una enorme derrota política para Donald Trump y MAGA.

En un escenario así, las posibilidades de intervenciones militares quirúrgicas en Cuba, contra la cúpula de las Fuerzas Armadas y el Partido Comunista, y en México contra los líderes del crimen organizado y secuestros o detenciones de políticos ligados al narco, podrían hacerse una realidad antes de las elecciones intermedias de Estados Unidos en noviembre de este año.

Es decir, si Trump fracasa en Irán y no derrota al régimen de los ayatolas , lo cual es muy posible, el Presidente de Estados Unidos se verá forzado a buscar un argumento militar, político, ideológico y propagandístico para intentar recuperar popularidad y aceptación que dote el suficiente número de votos al Partido Republicano para mantener la mayoría en el Congreso que le evite un juicio político y un debilitamiento mayor de su decaída imagen.

Al mismo tiempo, en las negociaciones del nuevo T-MEC, las cuales se iniciaron el miércoles 18 de marzo y que se prolongarán hasta junio, en medio de los dos escenarios anteriores, es indudable que Estados Unidos las utilizará para presionar a México para que acepte la intervención militar contra los cárteles y les entregue a los políticos asociados al crimen organizado, de no ser así los vecinos de Norte impondrían un nuevo acuerdo en total desventaja para nuestro País.

En medio de esta compleja coyuntura se atraviesan dos eventos políticos importantes para Morena: la discusión y la legislación de la propuesta B de Reforma Política y la elección, de facto, en junio, de sus candidatos a Gobernador o Gobernadora en 17 entidades federativas.

A Estados Unidos no le preocupa mucho una mayor concentración de poder en Morena si esta le permite que sus intereses se mantengan o avancen en México y por eso una reforma que fortalezca más a los morenos no le angustia. Pero sí le interesa que no lleguen más políticos ligados a las organizaciones del crimen organizado. Es precisamente por esta razón que van a presionar a Claudia Sheinbaum para que no permita que eso suceda.

En este tema, la Presidenta Sheinbaum se encuentra permanentemente apremiada por dos fuerzas: la trumpiana y la de los grupos morenistas que van de la mano con los grupos criminales.

La doctora Sheinbaum Pardo hasta la fecha ha decidido no confrontar a los políticos ligados al crimen organizado y ha optado por enfrentar a los cárteles para así, indirectamente, debilitar la relación entre criminales y políticos. Si el crimen organizado se fractura o desmorona las posibilidades de la relación con políticos tiene mucho menos posibilidades de darse.

La Presidenta Claudia Sheinbaum sabe bien que, si confronta directa o primeramente a los miembros de su partido ligados con las organizaciones del crimen organizado, debilitaría a su partido y a su gobierno, y eso no lo va a hacer ningún político o política que entiende las reglas del poder. Y lo más grave de todo es que un intento de hacerlo se traduciría en una confrontación con López Obrador, el ícono de las masas populares obradoristas y de influyentes y decisivos grupos de interés de Morena.

Sin embargo, Donald Trump, primeramente, como es obvio, piensa en sus intereses, y si se ve en la encrucijada de rehacerse políticamente en su país, aunque debilitara a la inquilina de Palacio Nacional se lanzaría sobre los capos narcos y sus asociados políticos mexicanos.

Claudia Sheinbaum, desde que Trump llegó a la Casa Blanca se ha encontrado entre la espada y la pared. Entre Trump y López Obrador. Hasta el momento le ha hecho inevitables concesiones al hombre naranja. Ante el tabasqueño en ciertos momentos parece que cobra autonomía política, pero, finalmente, vuelve a aparecer la sombra del caudillo. Como sucedió recientemente en el caso de la crisis cubana.

Por lo pronto, la crisis en Medio Oriente se agudiza generando impactos en gran parte del planeta. Lo que suceda ahí va a modificar muchas coordenadas del mundo contemporáneo, ya de por sí en una situación incierta debido a la disputa por un orden geopolítico mundial de nuevo tipo, en el que los actores centrales son Estados Unidos, China y Rusia.

Dentro de esta incertidumbre mundial, la Copa Mundial de Futbol 2026 tiene encima enormes y renegridos nubarrones.