Concierto Emperador
El poder transformador de la música es muy evidente: alegra el ánimo, mejora la memoria, reduce la ansiedad, refuerza la concentración, aumenta la salud, relaja y regenera, propicia óptimo funcionamiento de las funciones cognitivas y relaciones sociales, entre otros beneficios, como lo demuestran muchos estudios.
Ïñigo Pirfano, en su libro “inteligencia musical”, se refiere a Beethoven como uno de los más grandes arquitectos de la música. Son muchísimas sus obras musicales que así lo comprueban; basta escuchar sus nueve sinfonías. Sin embargo, compuso otras muchas piezas que son una obra de arte, como nos recuerda Pirfano proponiendo la escucha del segundo movimiento del Concierto No. 5 para piano y orquesta, llamado Emperador, compuesto entre 1809 y 1811.
El nombre de Emperador es incierto; parece que un oficial del ejército, al escucharlo, señaló que era el emperador de todos los conciertos. Lo que sí se sabe, es que fue dedicado al mecenas de Beethoven en Viena, el Archiduque Francisco de Austria, al igual que otras muchas obras del compositor, que ya comenzaba a padecer los estragos de la sordera. De hecho, ya no pudo componer otras piezas para piano. Entre otras obras que le dedicó, tenemos La Missa Solemnis, la Sonata para piano “Les adieux” y el Trío “Archiduque”.
Este concierto “es un auténtico prodigio de sencillez melódica”, subrayó Íñigo Pirfano en su libro Inteligencia musical. Agregó: “Realmente no se puede decir más con menos medios. Una introducción dulce y calmada de la orquesta -con un marcado carácter pastoral y evocador- prepara la bellísima entrada de la parte solista. Si se escucha sin prisa y con atención, se puede escuchar la vox clamantis del espíritu humano”.
Al inicio, durante minuto y medio, la orquesta prepara la entrada del piano, que es evocador y sugerente.
¿Gozo la música?