Conocer
el tiempo

Rodolfo Díaz Fonseca
03 enero 2023

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“Sabia virtud de conocer el tiempo”, escribió Renato Leduc en un poema incluido en Breve glosa al Libro de buen amor, del año 1939. El recientemente fallecido Papa emérito Benedicto XVI fue un hombre que conoció y reconoció su tiempo. Con humildad supo asumir que ya no tenía la capacidad ni el liderazgo necesario para gobernar a la Iglesia y se retiró tras casi ocho años de pontificado, del 2005 al 2013.

Es de admirar que no se aferró celosamente al poder, como acostumbran hacerlo muchos otros líderes y jerarcas. Hay quienes se enamoran de las mieles del dominio y sienten que son los únicos que pueden sacar adelante su encomienda. Joseph Ratzinger, con humildad, prefirió retirarse y dejar el cargo a otra persona que pudiera enfrentar los actuales desafíos.

Asimismo, fue notable la manera pacífica en que se condujo en ese reinado de silencio y oscuridad. Jamás interfirió en el pontificado de Francisco, quien lo sucedió en la conducción de la Iglesia. Siendo un hombre de carácter que se había singularizado por la férrea y conservadora defensa de la doctrina de la fe, supo conducirse con cautela y sencillez para evitar inmiscuirse en asuntos que ya no le competían.

Su renuncia al pontificado causó sorpresa y admiración, pues desde el Siglo 13, con Celestino V en 1294, no se había dado una renuncia voluntaria al papado (si se exceptúa a Gregorio XII, en 1415, por el cisma de Aviñón). El 11 de febrero de 2013 anunció: “He llegado a la certeza de que mis fuerzas, debido a mi avanzada edad, no se adecuan por más tiempo al ejercicio del ministerio petrino. Con total libertad declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma y sucesor de Pedro”.

¿Domino esta sabia virtud? ¿Conozco mi tiempo?