Crear y recrear

Rodolfo Díaz Fonseca
09 octubre 2026

La literatura no solamente expresa lo que es o lo que se puede aguardar, sino también aquello que no se podría esperar, al conjuntar los límites de la realidad y la ficción, así como se fusionan la mitología, la ciencia, la poesía y la religión.

Algo sorpresiva fue la designación del Premio Nobel de Literatura 2026 al consignárselo a la canadiense Anne Carson, quien nació en Toronto en 1950, pero reside en Islandia y tiene, también, esta última nacionalidad.

El dictamen de la Academia Sueca señaló que se le premió “por su obra audaz e inventiva que, en diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”.

Añadió que su “método de escritura deriva en obras juguetonas e irónicas que se mueven no solo entre la poesía moderna y la clásica, sino también entre diferentes géneros literarios y artísticos”.

Incluso, precisó que en Carson se entrecruzan “la obsesión del filólogo con las palabras y el deseo del poeta por nuevos significados”.

Algunos críticos opinan que la obra más destacada de Carson es “Eros, el dulce-amargo”, quien ya había obtenido el Premio Princesa Asturias de las Letras. Sin embargo, otros autores difieren y mencionan que su obra más importante es “Autobiografía de rojo: una novela en verso”, que se basa en el mito de Gerión, un gigante con tres cuerpos unidos por la cintura, que fue derrotado por Heracles en su décimo trabajo.

La helenofilia (amor por la literatura griega antigua) de Carson es impresionante; de ahí que continuamente esté haciendo alusión a la etimología o significado original de las palabras.

Carson no solo crea, sino que recrea (proporciona nuevo orden y significados al lenguaje), y se recrea al juguetear amorosamente con el sentido de las palabras.

¿Creo y me recreo?